|
A Sylvia
Alejandra Sábado 13 junio 1964 Nota: Atención de Sylvia Molloy Crónica social Por
Bartolomé Cabello y Caspa ¡¡¡El
escándalo de la semana!!! Piénsese en Sir Walter Raleigh. Piénsese en Petrona C. de Heidegger. Piénsese en mi tío. Tan dispares
referencias no tienen otro objeto que el de llamar a la
Las citadas potrillas fueron vistas en circunstancias que nos es penoso consignar. A las 2 de la madrugada canicular, tres sombras se arrastraban hacia un mateo. Una de ellas, la más flaquilla, cubría su rostro con un níveo limpiamokos, a fin de nos ser reconocida. Pero ¡tate!, nuestras cámaras fotográficas captaron el momento en que, con ágil y vicioso brinco, se encaramaban al citado artefacto. ¿A dónde se dirigían a esas horas de la noite? ¿Quo vadis, mentecatas? ¡Noli me tangere, sierpes! Rueda el carro infernal por la noctámbula calzada. Desde nuestro escondite escuchábamos sus risotadas caducas, sus arrebatos demenciales, mientras amenazaban al pobre auriga con tomar un coche de remisse. ¡Fementidas mozas! ¡Zagalas vendidas al oro de Nápoles y a por quién doblan las campanas, con Ingrid Bergman y Gary Cooper, en el lorraine, $15! ¿De qué os sirvieron las lecciones que os vois impartieron en la Carpa Birmana (Birmansky y Korsakoff Ltda.)? Y para sellar la afrenta, habéis manchado con vuestro esputo el vetusto frente de la casona solariega de la facultad de filosofía y letrinas.
Alejandra
Nota: Atención de Ana María Barrenechea Ya es de día, arráncate los ojos más grandes del mundo. Ya es de día, desnúdate de tu cuerpo de ángel perfumado. Ya es de día. Vístete con cáscaras de tortugas asesinadas, cúbrete de pelos polvorosos y de residuos de sangre. Arrástrate por las paredes en busca de alimentos, bebe donde orinan los muertos. Levántate y anda, bestia con memoria, memoria llagada, recuerdo de sangre. Levántate, desconocida con alas de arpillera, vuela cargada de tierra por las piedras silenciosa. Sacrifica tu sueño y cúbrelo de cenizas. Incorpórate, es de día y los justos ya trabajan. Reintégrate a la grasa, al sudor y al polvo. Confiesa hoy también que aún estás viva. Levántate y anda, pobre bestia, y sin llorar. Alejandra Pizarnik Nota: Atención de Ana María Barrenechea Dos
finas poetas argentinas: —Tac, Tac,
Tac. Los martillazos que daban no dejaban sosiego ni tranquili- —Mantengamos en alto la líricaxx exigencia Que impone jerarquías de la ropa interior. La calidad del culo es la única excelencia... Así cantaba el Chulo que nos dejó en herencia El fino privilegio del culo y de la flor. —Las lenguas muertas. Las lenguas vivavs. El palillero. el cura présbita. La nariz
roma. Una perra gorda en la mano y una flaca en la otra mano El, la espalda. El, la frente. El, la llama. El, la llama. El, la llama. El, la pez. El, la tierra. El, la cólera. El, la prisxión. El, la malmaison. El, la toison. El, la oración. El, la creación. El, la semaison. El, la torpille, la ralme, la fumée, l’armoise, la dour, la légion d’honneur. Vivaqueemos, vivaqueemos, vivaqueemos!! C vous connûtes
Rosita9? Nota: Atención de Sylvia Molloy. Escritos en colaboración con Pizarnik en París. Los errores tipográficos son de la versión original. Escena de la locura de mademoiselle Pomesita Laconasse por
Sylvia y Alejandra y por La que con
su culo pajarero decía “perfumear” en vez de “perfumar” —Who am I?— estalló. Pero se detuvo en esta inquisición con la diestra yx desición de univer- salizar se peripato. Por eso enflautó: —Who is who? Esto la hizo xx reir a mandíbula batiente. Es así como soltó el trapo y el chorro, carcajeó, se comió la risa, se finó de risa, se descalzó de risa, se destornilló de risa y por fin se cayó de culo prorrumpiendo:
Ah!— exclamó. Y además exclamó: —ta! , hum!,
córcholis!, mecachis! —y dándose una palmadaza en el musli- Quel
gustache a pistache! Me circulo en la rueda de Santa Catalina. Me
ensalmo a sombra de tejado. Me meduseo. Me traigo al retortero. Me
acomodo a vacar. Me embalumo y me enfosco con un piezgo de corambre.
Quel gustache a pistache. Me crío los pechos con una zapatilla. Me
empanado con un hugono- El
observador desinteresado que la observaba por el ojo de la cerradura se
preguntó si nuestra heroína estaría en sus cabales y si sí por qué
y si —No soy ninguna occiputa— díjose Pomesita para su capote de zorros pla-teados que críaba con ovomaltina y sal de fruta ANO gracias a lo cual era un capote ENANO. —Mecachis y córcholis? Ca sent l’entrejambe, qu’elle dit en flairant l’atmosphère et plus encore l’onosphère d’une narine qui se voulait délicate. Me suis- je aspergée ce matin? (Cortina musical, o como dicen los franceses, Rideau de musique: Asperges me Dooooomineeeeeeeee! CORO: sniff! sniff! sniff! Bravo!! Pis! bravo! Pis!). Es así como Pomesita La Meonne prosiguió su coquetona disertación: —Quel gustache a Pistache! Si estuvieran aquí mis amiguitas Sylvia y Alejandra! Ellas sí que saben la cosa-cosa! Ellas sí que cogitan hondo y franco! p.2. av. de pom. lac. onasse.
De pronto Pomesita xx medita y hesita al niveau del caniveau y vuelve a hhesitar, excitada, entrex un hombre de bigotes, y de buenas letras, un honm bre de ambas
sillas y un hombre de pelo en pecho, un hombre xx menudo y Es así
como, desolada, contemplçó por la ventana, sola, solitaria, A la mañana siguiente encaminose a Domodossola en donde había dormido. Había dos pasajeras en el auto, dos jóvenes egipcias que iban de Calais a Venecia en auto-stop, con un mensaje de helicóptero de Munich a Buenos Aires para el regreso. Caía plúmblea pluvia sobre el lago Mayor; xxxxxx Pomesita patinó y rompióse el anfiteatro coxal sin que sus compañeras se inmutaran. Se compró
entonces dos smokings blancos y su amigo Pérez la invitó a fes- —Tu sculptas— díjose Pomesita llorando— Je sus. Vous voulûtes. Vous sûtes. Tu dis que l’humanité a vu la Vierge. Pas vraie, mon pot. paj. trua de pom. l. con. Pomesita no estaba contenta. —Hay algo
podrido en el reino de los cielos —meditó— Cela a une —Ay, ay! no señor, si tengo tres callos en cada dedo —respondió la fámula– Un taureau passa et lui pissa le pied. —Et comment te feras-tu aimer? répondit la petite fourmi
Instrucciones
para el uso: en una asadera de porcelana refractaria hágase Echar a un
rincón. Absorber las hojas del colagogo a la azunceña y servir Consejo de
provecho general para gandes y chicos: Dígale a su médico que Ud. no come pescado y verá lo que él le dirá. —La reputísima madre que lo parió!! —xxxxx dijo el Dr. Planck. No todo lo que se pesca se puede comer. Ejemplo de ello el Congo Belga. Hay religiones que prohibe n comer cerditos, vaquitas y homúnculos pero ninguna prohibe pescar. No compre cualquier pescado. Compre callorhyncus callorhyncus L. Desde tiempos prehistóricos se come pescado, y más aún x: trufas con ceniza. Enseñe a sus niños a comer pescado y ríase después de las espinas: ja ja ja je je je ji ji ji Nota: Atención de Sylvia Molloy. Escritos en colaboración con Pizarnik en París. Los errores tipográficos son de la versión original. |
Encontrado en: http://www.iacd.oas.org/Interamer/Interamerhtml/Hayduhtml/hay_text.htm