La Tercera, 18 de Julio de 2000

El sábado se conmemoran 10 años de la muerte de Manuel Puig

Un chico de provincia que veía películas

El autor de La Traición de Rita Hayworth y El Beso de la Mujer Araña murió el 22 de julio de 1990, en México. Una biografía recién publicada en Estados Unidos y un ensayo sobre su obra lanzada por Editorial Norma rescatan la originalidad de su escritura.

Andrés Gómez


"Creen que soy un best seller pasajero, no un escritor", se lamentaba Manuel Puig. Sin embargo, su obra es reconocida por su renovación técnica.

(Foto: COPESA)

La Muerte no es un Adiós

En 1997, en el diario La Nación de Argentina, el escritor Tomás Eloy Martínez recordaba a Puig: "Manuel era receloso, reservado y más bien distante, apenas advirtió que yo no iba a condenar su homosexualidad sino más bien a protegerlo de otras condenas, me confió su desesperado amor por un obrero que colocaba tuberías de gas.

'Soy una mujer que sufre muchó, me dijo. 'Si pudiera, cambiaría todo lo que voy a escribir en la vida por la felicidad de esperar a mi hombre en el zaguán de la casa, con los rulos hechos, bien maquillada y con la comida lista. Mi sueño es un amor puro, pero ya ves, estoy condenada a los amores impuros' Aunque era evidente que sufría, habló sin el menor asomo de autocompasión, como si el dolor fuera de otro. 'Yo tendría que haber nacido mujer, ¿no te parece?', dijo, suspirando. Dejaba caer los suspiros como si los hubiera ensayado delante de un espejo. Eran su afectación pero también un último recurso de su pudor. Reflejaban en su vida lo mismo que las líneas suspensivas expresan en los diálogos de sus novelas: melancolías, signos de interrogación, tiempos perdidos. 'Tal vez', repitió, 'yo debería nacer de nuevo, en otra parte..'"

Manuel Puig había escrito su primera novela y le resumía a Rita Hayworth la trama del libro, solicitándole autorización para usar su nombre: "La historia transcurre en Argentina -1933-1948- y atañe a un chico de un pequeño pueblo de las pampas, donde el único contacto real con el mundo es la ficción de las películas. El chico recién empieza a vivir cuando las luces de la sala se apagan y los nombres de las estrellas aparecen en la pantalla. Y esas estrellas pasan a formar parte de sus conflictos".

Toto, el niño de la novela, no es otro que Puig, nacido en General Villegas en 1932 y muerto el 22 de julio de 1990 en Cuernavaca, México. En las matinés de su infancia, comenzó a incubarse La Traición de Rita Hayworth, ese brillante primer libro, publicado en 1968.

A 10 años de su muerte, Puig es recordado en toda su innovación. Editorial Norma publica el ensayo Manuel Puig Después del Fin de la Literatura, de Graciela Speranza, y el sello Seix Barral anuncia para comienzos del 2001 el lanzamiento de la biografía Manuel Puig y la Mujer Araña, de Suzanne Levine, recién editado en inglés por Straus & Giroux.

Ambos libros destacan dos hechos medulares en la narrativa de Puig: la entrañable relación entre sus ficciones y su vida personal, y el hallazgo de originales formas del relato, que rompen con el ideal de pureza literaria para incorporar otras técnicas, como el melodrama, el radioteatro, la voz callejera, el diálogo llevado a la máxima intensidad; un collage que combina experimentación y cultura pop.

Si bien hoy sus novelas están ubicadas entre lo mejor de la narrativa latinoamericana contemporánea, en vida la crítica no estuvo a su lado. "Cuando recién salió La Traición de Rita Hayworth (...) la opinión unánime era que se trataba de un esfuerzo preliterario", recordaba Puig en 1988, en entrevista con el diario El País.

Ese libro, donde vertió sus mitos y experiencias de infancia, siguió un trabado camino antes de ser publicado.

Crecido en un pueblo de hombres toscos, su madre fue siempre su gran aliada. A los 15 años intentaron violarlo y allí "se acabó la felicidad", según declaraba. La magia del cine y las historias de los folletines fueron su refugio. Desde que se trasladó de Coronel Vallejos a Buenos Aires, Puig atesoró el sueño de ser cineasta. Estudió Filosofía y Letras, luego de abandonar Arquitectura, y pensó que su gran ambición se concretaría cuando obtuvo una beca del gobierno italiano para estudiar dirección en el Centro Sperimentale de Cinematografia de Roma.

Era 1956, y su adorada estética hollywoodense no encajó en los códigos despojados del neorrealismo italiano. Viajó a París y Londres. Regresó a Argentina y colaboró como asistente en un par de películas nada memorables. En 1962 volvió a Roma y comenzó un guión sobre su infancia en General Villegas, que sería el origen de La Traición de Rita Hayworth, ambientada en Coronel Vallejos.

Terminó la novela en 1965, en Nueva York. Se la entregó a Juan Goytisolo, quien la hizo llegar a Seix Barral, pero diferencias entre Puig y Carlos Barral abortaron la publicación. Participó, no obstante, en el Premio Biblioteca Breve y quedó como finalista. Sin embargo, Mario Vargas Llosa amenazó con retirarse del jurado si ganaba "ese argentino que escribe como Corín Tellado".

El editor Jorge Alvarez resolvió publicarla en 1968. La crítica argentina desdeñó la novela, pero la traducción al francés realizada por Gallimard fue alabada por el diario Le Monde, que la eligió uno de los mejores libros aparecidos entre 1968 y 1969.

Ya con Boquitas Pintadas (1969), Puig consiguió el éxito masivo. El siguiente libro, Buenos Aires Affair (1973), significó su exilio. La fama internacional, sin embargo, era inevitable y se produjo gracias a la adaptación al cine de Boquitas Pintadas, por Leopoldo Torre Nilsson (1974), y sobre todo por la publicación de El Beso de la Mujer Araña (1976), su mayor best seller. Filmada por Héctor Babenco en 1985, William Hurt obtuvo un Oscar por el rol del homosexual Molina, que comparte celda con el activista político Valentín Arregui (Raúl Juliá).

Pubis Angelical (1979), Maldición Eterna a quien Lea Estas Páginas (1981), Sangre de Amor Correspondido (1982), Cae la Noche Tropical (1988) y la inconclusa Humedad Relativa 95 por Ciento, completan su producción.

"Creen que soy un best seller pasajero, no un escritor", se lamentaba. Sin embargo, a una década de su muerte, la impresión no es ésa y la conclusión, como dice Ricardo Piglia en La Argentina en Pedazos, es que combinando formas populares y experimentación "Puig fue más allá de la vanguardia".

 

Encontrado en: http://www.tercera.cl/diario/2000/07/18/t-18.40.3a.CUL.PUIG.html