Manuel Puig vuelve a «encontrarse» con el público español

A los 10 años de su muerte se le rinde homenaje y se prepara la reedición de su obra.

EMMA RODRIGUEZ

El Mundo. CULTURA. Lunes, 11 de diciembre de 2000.


MADRID.- El pasado mes de julio (de 2000) se celebraron 10 años de la muerte del escritor argentino Manuel Puig. Las próximas semanas unas jornadas en Casa de América recordarán al autor de títulos como El beso de la mujer araña, Boquitas pintadas o Pubis angelical. Pero esto es sólo el preámbulo de su recuperación, ya que el próximo año la editorial Seix Barral acometerá la reedición de sus obras fundamentales, así como la publicación de una completa biografía que acaba de sacar al mercado en Estados Unidos Faber & Faber bajo el título de Manuel Puig and the Spider Woman.La hispanista Suzanne Jill Levine ha elaborado una minuciosa entrega, que le ha llevado muchos años de trabajo, en la que analiza la personalidad, las preocupaciones vitales y las andanzas del escritor, incidiendo en la educación sentimental y cultural del artista en ciernes y demostrando el interés del mundo anglosajón por su figura.

Habrá que esperar para poder disfrutar de esta especie de renacimiento editorial de Puig en España, todo un acontecimiento que pondrá fin al silencio de los últimos años. Mientras tanto, sus admiradores -y todos aquellos que deseen descubrirlo- podrán recuperar, a partir del miércoles 13 y hasta el 22 de diciembre, su voz y sus palabras a través de proyecciones, conferencias y una exposición, con fotografías, manuscritos originales y material audiovisual.

Manifestaciones diversas que volverán a poner de actualidad a quien supo como pocos analizar con humor los conflictos de identidad del hombre contemporáneo, a quien confesaba en una entrevista concedida a EL MUNDO pocos meses antes de morir -en la que fue su última visita a España- que el mayor conflicto de toda su vida y su obra consistía en «la necesidad de vivir de acuerdo a la auténtica identidad de cada uno, en descubrir una verdad propia, más allá de los juegos sociales».

Sin embargo, lo más significativo -el jueves, 14- será la presentación, por primera vez en España, de El misterio del ramo de rosas, un texto que Puig escribió expresamente para la escena -del mismo modo que Bajo un mato de estrellas- y que en su día fue representado en Los Angeles por las actrices Anne Bancroft y Jane Alexander.

«Manuel Puig se envenenó de teatro después del montaje de El beso de la mujer araña», señala el actor Pepe Martín, quien se ha encargado, además de la coordinación de todo el ciclo de homenaje, de la dramaturgia y dirección de una lectura en la que intervienen Charo Soriano y María Jesús Hoyos, prestando su voz a una paciente y una enfermera que dialogan en la habitación de una clínica, desvelando a través de una conversación que en apariencia puede parecer banal profundas frustracciones y deseos. Todo ello con música de bolero de fondo.

«Las vidas ocultas, los sueños, los más secretos pensamientos de estas mujeres, se ponen de manifiesto al asumir cada una de ellas el rol que la otra desearía ser», señala Pepe Martín, reconociendo como constantes en toda la obra de Puig la confrontación entre realidad y fantasía, el cambio de identidades y la línea sutil que separa cordura y locura, en definitiva «un juego crítico, onírico e irónico que resulta tentador para el teatro».
Fue el propio autor el que en 1988 envió el manuscrito de la obra a Pepe Martín -un original lleno de indicaciones, correcciones y tachaduras que el actor ha tenido que observar ahora detenidamente-, con intención de que éste la dirigiese.

Confiaba en él después de los buenos resultados de la versión escénica de El beso... en la que intervino representando al conmovedor homosexual Molina, «un Molina lleno de humor y ternura que a él siempre le gustó», señala Martín, recordando que Puig consideraba demasiado sofisticado el trabajo del actor William Hurt en la película que lanzó su obra al gran público, convirtiéndola en un símbolo para el público gay.

A raíz de esa puesta en escena nació una amistad entre el escritor y el actor, una amistad que Martín ha prolongado con la madre de Puig, «una mujer de 80 años que vive en una especie de santuario, recordando a su hijo, encerrada en el mundo de fantasía que creó con él, viendo una y otra vez la inmensa colección de vídeos que él tanto amaba; una figura en la que uno acaba encontrando muchas de las claves del escritor», manifiesta.

Nació entonces una amistad y también una vocación, la del Puig dramaturgo. Algo, por otra parte, natural, teniendo en cuenta las características de una obra que es toda una golosina para la escena por la frescura de sus diálogos y situaciones, pero también porque, en cierto modo, recuperaba la afición del escritor por la representación, lo que se expresa en su afición por el cine -los musicales y melodramas alimentan toda su literatura- y en sus intentos frustrados de hacer películas.

Presente en Argentina La obra de Manuel Puig sigue vigente en Argentina. El autor de El beso de la mujer araña sigue interesando en los ámbitos universitarios y sus libros más significativos (publicados en Sudamericana) se encuentran en las librerías. Aunque las actuales circunstancias de crisis no sean las más favorables para la edición, recientemente apareció un extenso estudio del catedrático de la Universidad de Buenos Aires Jorge Panesi sobre la obra de Puig y el pasado mes de octubre la especialista Graciela Speranza publicó un análisis sobre su sensibilidad renovadora.

Sin embargo, en el teatro, Manuel Puig no ha gozado nunca del favor del público argentino. Ni siquiera la puesta en escena de El beso de la mujer araña convenció a los espectadores.
Como dato curioso hace pocos meses se abrió en uno de los barrios más tradicionales de Buenos Aires, el de Montserrat, un hotel restaurante en honor del escritor que responde al nombre de Boquitas pintadas y que está decorado con pinturas y grabados muy en la onda de Puig, según informa Luciano Wernicke.