Bienal Mariano Picón-Salas

Crónica anunciada de una bienal

Ednodio Quintero. Narrador y ensayista

El Universal.com - Verbigracia, N° 36 Año IV, Caracas, sábado 09 de junio de 2001.


Brindar tributo a Picón-Salas, historiador de la cultura y uno de los intelectuales que más contribuyó a la formación del pensamiento venezolano, no encuentra mejor marco que su ciudad natal: Mérida. Y es allí, en su terruño, donde se celebra la Bienal que legítimamente se apropió de su nombre desde la primera edición. Es allí, a partir del próximo martes, en la V Bienal de Literatura Mariano Picón-Salas, que serán homenajeados el poeta Eugenio Montejo y la narradora Victoria de Stefano. In memoriam: Salvador Garmendia, Caupolicán Ovalles y Julio Miranda. La Biblioteca Ayacucho presentará otro título del ensayista merideño, Meditación de Europa, y la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello un volumen que recoge textos de escritores de distintas generaciones, compilados por Julio Miranda, que revalorizan su obra. Julio Ortega, quien pronunciará el discurso de apertura, recibirá el nombramiento de profesor emérito otorgado por la Universidad de Los Andes que, además, "en un acto sin precedentes en la vida universitaria del país", concederá los doctorados Honoris Causa a los poetas Ramón Palomares, Rafael Cadenas y Juan Sánchez Peláez. Allí se dirá, también, con Ednodio Quintero, "como se ve, una alta preferencia por la poesía".



Iconografía de Mariano Picón-Salas / Biblioteca Ayacucho
Don Mariano Picón-Salas vuelto presencia


Todo comenzó en un solar

La Bienal de Literatura "Mariano Picón-Salas", que este año celebra su V edición, se ha convertido en uno de los acontecimientos culturales más importantes del país e incluso de Latinoamérica. Hace exactamente diez años, en 1991, por esta época canicular de junio, Diómedes Cordero, Gregory Zambrano y este relator, que juntos trabajábamos en la Revista Solar, en una decisión más bien impulsiva y voluntariosa, apostamos por la realización en Mérida de un encuentro de escritores que respondiera a las exigencias de la modernidad. El primer objetivo de ese evento, que imaginábamos de carácter permanente, era el de honrar la memoria y la obra del más insigne hombre del terruño merideño, don Mariano Picón-Salas. La convocatoria serviría además como punto de referencia cultural y plataforma para el intercambio de ideas, y fue concebida desde un principio como un campo abierto a la discusión y la crítica. Luego de meses de vueltas, revueltas, gestiones y algunos sobresaltos, el proyecto cristalizó con la realización de la I Bienal en noviembre de ese mismo año. Y aquel evento memorable superó todas nuestras expectativas. Justo es decir que obtuvimos el apoyo del entonces gobernador, doctor Jesús Rondón Nucete, de la Universidad de Los Andes, del Conac, de la Fundación Bigott y de la Fundación Polar.

Señalar los logros obtenidos en esa I Bienal y en las tres siguientes, sería una tarea ardua y autocomplaciente. Bastaría decir que a estas cuatro convocatorias han asistido algo más de un centenar de invitados internacionales del más alto nivel: narradores, poetas, críticos, ensayistas, profesores de Literatura y verdaderas figuras del acontecer cultural de Hispanoamérica y Europa. Pues desde un primer momento el perfil de la Bienal de Mérida (como se le conoce entre los círculos de intelectuales) ha sido definido por su calidad. Sería injusto, sin embargo, dejar de nombrar a los protagonistas más conspicuos de la cita merideña. He ahí una muestra mínima de narradores extranjeros: Sergio Pitol, César Aira, Enrique Vila-Matas, Juan Villoro, Jesús Díaz, Hernán Lara Zavala, Edgardo Rodríguez Juliá, Héctor Abad Faciolince, Manlio Argueta, Sergio Chejfec, Silvia Molina, Héctor Libertella, Adolfo Castañón, R. H. Moreno Durán.

La presencia de escritores venezolanos ha sido multitudinaria. Y les puedo asegurar que no estamos utilizando un calificativo exagerado. Un ejercicio de memoria más bien colosal consistiría en determinar quiénes no han sido convocados. En una ocasión invitamos al que podríamos denominar como la máxima vaca sagrada, y nos respondió con un atento telegrama declinando la invitación.

Cada Bienal ha sido una oportunidad única para rendir homenajes a nuestros más destacados creadores. Estos reconocimientos mezclan el afecto personal y el análisis de la obra del homenajeado, y se convierten en actos de reencuentro y emotividad. Así fueron reconocidas las figuras cumbres de nuestras letras: Juan Liscano, Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas, Ramón Palomares, Ana Enriqueta Terán, Salvador Garmendia, Juan Calzadilla, Alejandro Rossi, Carlos César Rodríguez, Armando Rojas Guardia, Laura Antillano, Oswaldo Trejo, Alfredo Silva Estrada. Como se ve, una alta preferencia por la poesía.

Otro de los atractivos de la Bienal de Mérida lo constituye el concurso literario que, dentro de diversos géneros, se convoca en cada ocasión. Y que ha confirmado el talento de escritores veteranos y también ha dado a conocer nuevos y sólidos valores. Ana Teresa Torres, Carlos Noguera, Milagros Mata Gil, Julio Miranda, Armando Rojas Guardia, Antonio López Ortega y Miguel Angel Campos han sido algunos de los galardonados.

A la quinta, la de los vencidos. Es decir, los vencedores

En los últimos diez años es mucha el agua que ha corrido bajo los puentes. Y son múltiples los acontecimientos que han cambiado el rostro del país. La cultura, uno de los patrimonios más valiosos de la nación, no ha escapado a esta dinámica. Y así en los últimos tres años se ha generado una serie de transformaciones que exigen una respuesta crítica y constructiva por parte de los agentes creadores de nuestra cultura. Obedeciendo a esa inquietud, el tema que se ha escogido como marco de referencia para la V Bienal de Literatura "Mariano Picón-Salas" es "Memoria, Cultura y Democracia en América Latina", con mesas de discusión tan atractivas y polémicas como las siguientes: "Nación, Soberanía y Democracia", "Cultura de los vencedores, culturas conquistadas", "Identidades, recuperación y resistencias de un continente inventado", "¿Existe una Cultura Latinoamericana?". Veremos y oiremos en ellas a intelectuales de diversas tendencias -y procedencias- como Luis Britto García, Alberto Ruy Sánchez, Tarek Williams Saab, Juan José Saer, Sergio Dahbar, Augusto Roa Bastos, Elías Pino Iturrieta, Edmond Cros, Angela Zago, François Delprat, y muchos otros, exponiendo sus ideas acerca de estos temas candentes y de actualidad.

Don Mariano Picón-Salas cumplió en enero de este año su primer centenario de nacimiento. Y con tal motivo, la Bienal de Literatura que se honra con su nombre dedicará un día entero, en tres mesas de discusión, al estudio y análisis de su obra. El discurso de orden que inaugura la Bienal será dictado por Julio Ortega, reconocido crítico y estudioso de la Literatura Latinoamericana, y versará asimismo acerca de la figura señera de Picón-Salas.

En esta ocasión los homenajeados son el poeta Eugenio Montejo y la ensayista y narradora Victoria de Stefano, escritores destacados y representativos de una generación activa y en plena madurez, y que aún tiene mucho por ofrecernos.

En actos por demás justos y emotivos se recordará con testimonios y lectura de sus obras a tres escritores desaparecidos, que además de sus méritos indiscutibles estuvieron ligados muy estrechamente a la Bienal de Mérida: Salvador Garmendia, Caupolicán Ovalles y Julio Miranda.
La Bienal de Mérida cerrará con broche de oro. La Universidad de Los Andes, por decisión unánime de su Ilustre Consejo Universitario y en un acto sin precedentes en la vida universitaria del país, concederá doctorados Honoris Causa a los poetas Ramón Palomares, Rafael Cadenas y Juan Sánchez Peláez. Las palabras de presentación en tan solemne acontecimiento estarán a cargo de la poetisa Patricia Guzmán. Me atrevo a calificar este gesto magnífico de nuestra máxima casa de estudios como un acto de "justicia poética". Pues ¿quién se atrevería a dudar que estos señores de la palabra son, en la actualidad y desde hace mucho tiempo, nuestros vates mayores?

Una observación para cerrar esta breve crónica. Por razones estratégicas (y un tanto esotéricas) la V Bienal de Literatura "Mariano Picón-Salas" coincide en el tiempo -y casi en el espacio- con la IV Feria Internacional del Libro Universitario. Y en ambos eventos el profesor Diómedes Cordero tiene una enorme responsabilidad. Es presidente de la FILU 2001 y coordinador de la V Bienal. Si el profesor Cordero sobrevive a las tareas hercúleas que se ha impuesto, enfrentará dos opciones: 1) una pasantía en el Hospital "San Juan de Dios", con su respectiva dotación de una docena de camisas de fuerza; 2) el reconocimiento unánime del mundo cultural venezolano por una dedicación ejemplar y casi demente a una labor cuya única recompensa la encontrará en el campo del espíritu. Hacemos votos por esta última opción.

Encontrado en: http://www.eluniversal.com/verbigracia/memoria/N158/bienal2.htm