Una lectura de La venganza, un texto de Ednodio Quintero

Irma Chumaceiro

Escuela de Letras. Universidad Central de Venezuela
 


Resumen

Este trabajo propone, a partir de la lectura del relato de Ednodio Quintero: La venganza, un acercamiento a la narrativa literaria desde una perspectiva interdisciplinaria en la que se conjugan los planteamientos y herramientas de la lingüística del texto con nociones básicas del análisis literario. Dicho análisis intenta mostrar los posibles sentidos de este relato; así como, la red de relaciones semánticas y sintácticas que determinan su coherencia y cohesión textuales. Igualmente se presenta el esquema que se ha utilizado para estimular la lectura en profundidad y el análisis de textos narrativos en los estudiantes de la escuela de letras de la U.C.V.

 

A reading of La Venganza, a short story by Ednodio Quintero

Abstract

This article proposes a reading of Ednodio Quintero's short story The Vengeance from an interdisciplinary perspective, conjugating the methodologies of both text linguistics and literary criticism. The analysis attempts to show the possible meanings of the narrative such as the net of semantic and syntactic relations which determine textual coherence and cohesion.

A working scheme is suggested in order to stimulate college students towards a more profound reading of literary texts and a way to analize narratives.


Todo texto coloquial, formal, narrativo o poético se dirige primordialmente hacia la comunicación. Está unido de manera inalienable a la necesidad del creador de "querer decir", de compartir y recrear con el destinatario el desentrañamiento del significado. Y es precisamente está aprehensión del significado, en su univocidad, ambigüedad o pluralidad, la que hace posible el éxito de todo encuentro comunicativo.

Si, en la diaria comunicación, el estudio del significado es de gran complejidad, en el terreno de la literatura lo será aún mucho más, ya que entran en juego la multiplicidad y heterogeneidad no sólo de lo lingüístico sino también de lo "extra lingüístico". Así, cuando nos enfrentamos a un texto literario, la mayoría de las veces quedamos desasistidos de importantes apoyos: el contexto exterior puede no decirnos nada, nuestro conocimiento del mundo llega a tornarse insuficiente, la seguridad que nos confiere el marco referencial se desvanece y hasta la certeza en la univocidad de las palabras y símbolos no siempre nos asiste. En cambio lo no dicho, lo apenas sugerido, las imágenes, se nos imponen. Por ello el analista debe conjugar su intuición de lector atento con las herramientas del análisis textual; hacer el esfuerzo de recrear el texto, de ahondar una y otra vez en sus significados hasta alcanzar ese sentido que espera en el terreno del encuentro entre el creador y el lector develador.

En las próximas páginas me propongo una lectura del relato: "La venganza" de Ednodio Quintero. Intento develar algunos de sus posibles sentidos, a través de un acercamiento a la narrativa literaria desde una perspectiva interdisciplinaria en la que se conjugan los planteamientos teóricos y las herramientas de la lingüística textual con algunas nociones del análisis literario. El trabajo tiene además, como objetivo, mostrar el esquema que he utilizado con los estudiantes de la Escuela de Letras de la UCV, para estimular la lectura en profundidad y el análisis de textos narrativos.

Analizaré, en la primera parte, el tema y algunos rasgos relacionados con la coherencia; en la segunda, la estructura del relato; en la tercera, los factores que aseguran la cohesión del texto y finalmente, ciertos aspectos estilísticos y retóricos que le confieren al relato carácter literario.

 

1.- Tema y coherencia. Análisis de la macroestructura

El tema: sus niveles de explicitación:

Iniciemos este análisis por el título del relato, que ya en si mismo constituye una anticipación del tópico principal: la venganza. La venganza denota, como es bien sabido: expiación, castigo, reparación de un agravio. Igualmente, sabemos que se trata de un tipo de acción que es consecuencia y respuesta de otra acción anterior, que, además, involucra necesariamente a dos sujetos en un relación doble, que implica una transformación: el vengador fue antes víctima, y de allí el motivo de la venganza.

Es así que este título, que en una primera lectura nos resulta explícito y unívoco, sin embargo, en un segundo momento, pierde su univocidad y nos lleva a preguntarnos; ¿De qué tipo de venganza se trata, ¿qué hecho terrible dio lugar a ella?, ¿quiénes son los sujetos (agente y objeto) de esa acción?. Es entonces que el título del relato, lejos de seguir constituyendo una guía, un punto de partida para la interpretación explícita y simple del texto, se torna en motivo de inquietud, en estímulo para otras posibles lecturas.

Uno de los aspectos temáticos más relevante en este tipo de análisis es la formulación de la macroestructura general, entendida como el resumen global del sentido del texto. Cabe recordar, igualmente, que la coherencia en todo discurso está directamente relacionada con la interpretación de dicha macroestructura. En relación con este aspecto, hay que destacar que en este relato el tema se manifiesta de manera gradual; el lector es sorprendido en cada párrafo con nueva información, así a medida que avanza en la lectura va develando y reconstruyendo una historia, que solo logrará completar, después en la relectura, uniendo cabos sueltos: descifrando y conectando palabras claves e imágenes con valor indicial.

En un primer nivel de interpretación, el tema es la relación apasionada e incestuosa entre dos hermanos: " quienes (como acota el narrador) se deslizan por el fugaz tiempo de la dicha, procurándose con ansiedad y urgente anhelo, como si colgara sobre sus cabezas una sentencia de muerte". Esta relación prohibida trae como consecuencia la ira del padre, quien deseoso de limpiar la afrenta, encomienda a su hijo (que cumple al mismo tiempo los roles de hermano y amante) "la necesaria e impostergable tarea de la venganza..."

En un segundo nivel de interpretación, el núcleo temático lo constituye la venganza, vista como fatalidad, como absurdo que, en este caso, envuelve y afecta al unísono a los tres personajes de la historia, y llega a tornarse para ellos en una suerte de eterno autocastigo. La venganza es aquí una manera de asumir y expiar la culpa, pero sin posibilidad de redención.

Incesto y venganza son las palabras temáticas que sintetizan la historia. El incesto transforma a los hermanos en amantes y da lugar a la culpa. Por otra parte, la deshonra convierte al padre en verdugo de sus hijos. Finalmente, la venganza habrá de envolver a los tres personajes en el sinsentido y la soledad.

Cabe destacar que la palabra venganza está explícita en el texto, incluso, constituye su título. En cambio, el término incesto no lo está. El lector deberá necesariamente inferirlo y ordenar los contenidos semánticos relacionados con esta noción para poder comprender cabalmente la historia.

Los personajes y su caracterización

Dentro del nivel macroestructural se ubican los personajes, pues ellos forman parte importante del significado del texto y por tanto, también, contribuyen a su coherencia:

El y ella, una pareja de jóvenes impetuosos, que se entregan ansiosa y apasionadamente en una relación prohibida: "Enceguecidos por el resplandor de los cuerpos se buscan debajo de las piedras, trepan abrazados a los árboles, danzan como locos...". Los hermanos se re-conocen súbitamente. El instinto los lleva a contravenir las leyes de la naturaleza y a quedar atrapados por la fatalidad.

Estos dos personajes se contraponen claramente a través de la descripción que se hace patente en el discurso del narrador, tal como se evidencia en las citas que se dan a continuación:

Ella: encarna la inocencia, la irreflexividad, la adolescente que se transforma en mujer:

"fatigada por la carrera, respira con dificultad: el vestido mojado se le adhiere al

cuerpo como una segunda piel y sus senos se agitan como palomas que quisieran volar"

"sonriente y esplendorosa como la imagen imposible de algún sueño"

"flotando en sus colchón de plumas...entre sueños solloza de alegría"

El: representa la transformación de la pasión en conciencia culpabilizante, en temor :

"aturdido y casi sin aliento la observa en silencio"

"en su habitación de paredes agrietadas , da vueltas entre las cobijas frias. El ruido de la lluvia

lo lastima. Y el sueño esquivo... lo abandona..."

Los jóvenes ejercen varios roles en el desarrollo de la historia, son a la vez hermanos, amantes, hijos y, por tanto, sujetos de la venganza .

El padre: figura recia, autoritaria y desconfiada. Se le asocia, por tanto, con símbolos clásicos que denotan poder, fuerza y rudeza :

"penetra con su mirada de basilisco los misterios del vientre de su hija".

"Enronquecido por la rabia truena como Zeus..."

Como el dios griego, tiene en sus manos el destino de sus hijos, a quienes condena a la venganza.

La madre, personaje que aparece referencialmente en el sueño de la joven y que se convierte en una forma de conciencia recriminadora.

" ... y en los sueños es su madre muerta la que se hace presente,

recriminándola, persiguiéndola entre la niebla, armada con un fosco puñal."

 

El narrador y su papel en el relato:

La exposición la realiza un narrador en tercera persona, con una mirada abarcadora, omnisciente, que puede penetrar en la conciencia de los personajes, hurgar en su pasado, en sus sueños, e incluso atisbar su porvenir. Este narrador nos cuenta un episodio que tuvo lugar en el pasado y va develando cronológicamente sus ulteriores consecuencias. Se detiene en los detalles, casi como una cámara de filmación. Su mirada nos muestra los movimientos de los personajes, pero también, sus estados de ánimo y temores; igualmente, da cuenta de manera muy vívida de la variación del paisaje y del clima, incluso de la intensidad de la lluvia.

A través de la mirada del narrador se establece una permanente correlación y armonía entre las acciones y el escenario natural en que estas se desarrollan. Ambiente y acción parecen ir paralelos construyendo la historia.

"Y ella sintiéndose mirada, voltea el rostro en dirección a una hilera de árboles que

sacuden sus ramas contra la línea gris del horizonte".

"Ella desde su ventana contempla el cielo, y en las nubes densas que oscurecen el horizonte

cree reconocer los signos inequívocos de alguna desgracia".

Este narrador que inicialmente pareciera solamente el expositor de los hechos, nos sorprende al tomar un papel activo en el relato y pasar a indagar sobre lo acontecido, sobre su razón de ser, llegando, incluso a actuar como evaluador. Es así que pregunta repetidamente, e incluso adelanta una explicación:

"¿Por qué se habían reconocido de repente? ¿Qué demonio había tejido

aquella red para atraparlos?. Las preguntas de los primeros días carecen ahora de sentido"

".. ¿Por qué tanta dulzura se convierte de pronto en puro llanto?"

El paisaje y su aporte a la coherencia textual:

A lo largo de todo el relato, y a través de la mirada del narrador, vemos como se relacionan el paisaje con las acciones y los estados de ánimo de los personajes. Los elementos de la naturaleza cumplen en este texto un papel indicial; a tal punto que, en ciertos momentos, algunos de ellos adquieren valor simbólico. Así sucede con la cambiante intensidad de la lluvia, la hierba y el color del cielo, los cuales están claramente conectados con los hechos, e incluso llegan a preludiar el desarrollo de la historia.

Cabe destacar especialmente la dimensión que en este relato adquiere la lluvia, la cual además de funcionar como un elemento que contribuye a la orientación temática (que como sabemos, es parte importante de la coherencia textual), llega a alcanzar valor simbólico. No es pues gratuito que el relato se inicie y termine con la lluvia como imagen. Ella sirve para enmarcar y definir el desarrollo de la relación entre la pareja, y se va transformando de manera paralela con dicha relación.

" Se refugiaron bajo el alero: la lluvia, aguardada con ansiedad durante meses, los

había sorprendido a descampado..."

"Arrecia ,la lluvia mientras ellos resbalan hacia un abismo oscuro y dulce..."

"(Ella) Observa como la lluvia ha hecho crecer la hierba. y siente, desolada, que en su

vientre crece la fatalidad..."

"Mientras tanto, el, que también ha visto crecer la hierba, se mantiene alejado..."

 

2.- La estructura del texto, su relación con la historia y el tema:

El texto está constituido tipográficamente por ocho párrafos de diferente extensión. Dichos párrafos se distribuyen en tres secuencias, las cuales coinciden con las tres macroacciones que conforman la trama, como se explicaré más adelante.

 

I.- Los cuatro primeros párrafos constituyen la secuencia que he denominado "el incesto"

En el primer párrafo, se hace la presentación de los jóvenes, y se da una descripción del encuentro entre ellos, de sus movimientos y aspecto fisico. De esta descripción exterior, el lector puede lograr inferir el estado de ánimo y hasta los sentimientos de estos personajes.

Los dos párrafos siguientes permiten ahondar en el conocimiento de los protagonistas y apreciar como cada uno reacciona de manera diferente ante lo sucedido.

A él, "... el sueño esquivo como un pez, lo abandona y huye hacia los confines de la madrugada."

Ella, por el contrario "... abrazada a esa imagen de si misma que había ocultado... entre sueños

solloza de alegría."

El párrafo cuarto muestra el desarrollo de esa relación, que por primera vez se nos sugiere como prohibida. Se focaliza en la pasión, en ese sentimiento que atrapa a los amantes y que por momentos pareciera tocar la locura: " Enceguecidos por el resplandor de los cuerpos... danzan como locos en el charco y la hojarasca..."

Este segmento tiene especial relevancia para la coherencia textual, ya que ofrece al lector importantes elementos para desentrañar la historia, e incluso, hasta para anticipar su desenlace. Es así que se relacionan y contraponen nociones que sirven para orientar la lectura, tales como: dicha y fugacidad, pasión y muerte. Igualmente, se sugiere, en este cuarto párrafo, a través de una pregunta que hace el narrador, la existencia de un designio superior nefasto, responsable del sentimiento que envuelve a los amantes y que ha de convertirse fatalmente en su propia condena. "Qué demonio había tejido aquella fina red para atraparlos? " Esta indagación constituye, sin dudas, una pista para la comprensión del tema, que en los primeros párrafos se esboza con premeditada oscuridad.

Destaca, también, en esta primera secuencia, el hecho de que la lluvia, mencionada repetidas veces, llegue a adquirir valor indicial. Ella, se puede relacionar con el instinto, con esa pasión que surge repentinamente como el agua, y que como ella es incontrolable; tal como le acontece a los protagonistas.

 

II.- Los párrafos cinco y seis conforman la secuencia que he denominado "la culpa" y que corresponde en el desarrollo de la historia a la evidencia del embarazo y al temor que sienten los protagonistas por sus consecuencias. En este segmento, se focaliza en la figura de la madre muerta, quien se hace presente en los sueños de su hija y la recrimina por su conducta. Igualmente, la mención de" un ángel temible y poderoso" y las imágenes premonitorias de "un cielo que se tiñe de negro carbón" augurando la desgracia, se relacionan con la culpa y el castigo.

En esta segunda secuencia, la alusión a la hierba que ha crecido como producto de la lluvia adquiere como la lluvia valor indicial, pues se puede relacionar con la fertilidad y el embarazo.

III.- Los párrafos siete y ocho integran la secuencia final que he denominado "la venganza", que corresponde, en el desarrollo de la historia al castigo por la transgresión cometida.

En el párrafo siete se focaliza en la figura del padre, el hombre recio que abatido por el deshonor y la vergüenza, decide irónicamente poner en manos de su hijo la tarea de la venganza.

En el octavo y último párrafo se desplaza el foco a la figura del joven, a quien le corresponde contradictoriamente el doble rol de vengandor y víctima de su propia venganza. "Mientras se aleja piensa en los caminos sinuosos que habrán de conducirlo al territorio del adversario... No le teme a la fatiga ni al combate cuerpo a cuerpo, ni siquiera a las emboscadas arteras del enemigo, sino a su propio e ineludible desaliento" Es así que, el joven, en pos de su propio rastro, deberá ejercer, día a día una venganza que ha de convertirse en una suerte de eterno autocastigo.

"La persecusión se prolongará por ríos y montañas, campos quemados y ciudades, siguiendo

un rastro invisible que desaparecerá con la noche en las arenas movedizas del sueño".

El sueño, se transforma, de este modo, en la instancia liberadora, que mitigará, a ratos, la culpa y lo llevará de vuelta junto a ella.

Concluye el texto de manera circular, con la misma imagen que da inicio al relato; sólo que ahora se percibe como clara evocación de lo perdido. Cabe destacar que, el hecho de que el relato se organice en forma circular y culmine con la repetición de la escena inicial, constituye una estrategia para propiciar la coherencia textual:

"... (él] cierra los ojos soñando que al abrirlos ella está a su lado, bajo el alero, contemplando

la lluvia que hace temblar los árboles allá en el horizonte."

 

En esta tercera y última secuencia, resalta la mención que se hace a la estación seca, la cual además de servir para indicar el paso del tiempo, permite oponer esta etapa al período de la lluvia. La sequía adquiere también valor indicial, ya que se relaciona con la infructuosidad y la aridez de la vida, que en adelante, están condenados a llevar los personajes de la historia.

3.- La trama: organización de las macro- acciones:

 

En este relato, la trama está claramente estructurada. Las acciones se encadenan lógica y cronológicamente en estrecha conexión con el desarrollo de la historia. Así, las tres secuencias señaladas en el apartado anterior se corresponden con las macroacciones, de la siguiente manera: La transgresión, en este caso evidenciada en el incesto, generará la culpa (que se acrecienta como consecuencia del embarazo) y provoca el castigo, que no es otro que la venganza misma.

El esquema de las acciones es el siguiente:

Transgresión - evidencia de la transgresión - castigo

Incesto embarazo - culpa venganza

 

4.-Elementos de cohesión en el texto:

a.- Cohesión referencial y secuencial.

El texto pareciera iniciarse ya comenzada la narración. El lector queda sorprendido desde el primer momento, pues no puede saber quiénes son esos personajes que: " Se refugiaron bajo el alero...", y a quienes "la lluvia... había sorprendido a descampado." Los personajes, el alero, la lluvia, no tienen referencia textual anterior; funcionan, por tanto como elementos, en cierta medida, catafóricos que se aclararán más adelante. La forma poco explícita como se inicia el relato contribuye a crear una atmósfera velada que logra intrigar al lector.

En este mismo párrafo se nos presentan los personajes protagonistas, identificados simplemente como ella y él. Estos pronombres que encuentran su referente inicial en la forma verbal "se refugiaron" con que se inicia el relato, se utilizan de manera alternada para introducir la caracterización y diferenciación de dichos personajes. "Ella fatigada... El, aturdido... Ella sintiéndose mirada... él cierra los ojos y al abrirlos la ve a ella... "

El empleo alternado de los pronombres, tal como podría darse en un relato coloquial, se repetirá a lo largo de todo el texto, constituyendo una de sus peculiaridades. Cabe destacar que en ningún momento se da nombre a los personajes.

La oración final de este primer párrafo tiene como sujeto el pronombre plural ellos, que además de contribuir a la cohesión referencial del texto, sirve para sugerir la relación que convierte en pareja a los protagonistas.

"Arrecia la lluvia mientras ellos resbalan lentamente hacia un abismo... sembrado de relámpagos."

Destaca, igualmente, en este párrafo, el empleo de la conjunción mientras, que, además de servir como conector (aporte a la cohesión textual), permite, también expresar simultaneidad e, incluso, relación entre dos hechos (aporte a la coherencia textual). La lluvia desmedida y tormentosa se asocia con una pasión prohibida de iguales caraterísticas.

El párrafo cuarto, se inicia con dos preguntas un tanto inesperadas para el lector, que encuentran su referencia en el discurso precedente: "¿Por qué se habían reconocido de repente?" "¿Qué demonio había tejido aquella... red para atraparlos? ". Estas preguntas, al suspender momentáneamente la narración, acentúan la tensión del texto y logran sorprender, una vez más, al lector.

En este párrafo contrariamente a los anteriores, no se utilizan las formas pronominales: ella y él, y en cambio se emplea reiteradamente el pronombre se, con valor de reciprocidad. "Enceguecidos... se buscan... se deslizan ... procurándose con ansiedad. Este uso contribuye claramente a enfatizar en el tipo de relación que viven los personajes.

El párrafo quinto comienza por el pronombre ella, el cual al conectar referencialmente con los párrafos uno y tres, restablece la continuidad del relato y contribuye a poner nuevamente la atención del lector en la figura de la muchacha. Este pronombre, usado de forma reiterada en el discurso que precede, se elide en las oraciones que continúan, por lo tanto, la cohesión quedará sustentada en el empleo de las formas verbales correspondientes como cree, observa, siente, etc. y en uso del clítico pronominal pospuesto: la.

El párrafo sexto está constituido por una sola oración que se inicia con mientras tanto, esta frase conjuntiva, sirve al mismo tiempo para denotar acción simultánea como para conectar sintáctica y semánticamente con el texto anterior. El empleo del pronombre él en este segmento, permite al lector recuperar la conexión con el protagonista masculino, a quien no se hace referencia en los dos párrafos que anteceden y le permite también oponer su conducta a la de la muchacha.

El párrafo séptimo se inicia con la forma sustantivada " el encierro", la cual permite retomar el tema del alejamiento entre los jóvenes protagonistas, reforzando la vinculación temática en el discurso. En este párrafo se presenta un nuevo personaje, mediante el empleo del sintagma nominal: el padre. Llama la atención como dicho sintagma nominal aparece precedido de la conjunción y. Este conector sirve, no sólo para introducir al personaje, sino para marcar la conexión de sus acciones con el desarrollo de cronológico de la historia.

El empleo de la conjunción y, se repite, pocas líneas más adelante, para enfatizar la continuidad de las acciones, y para introducir, en este caso, al otro personaje masculino: el hijo. En adelante, la referencia al joven protagonista se hará alternando formas correferenciales con el sintagma antes mencionado como le y él. Resalta, igualmente, en este segmento el empleo reiterativo de pronombre dativo antepuesto, el cual contribuye a mantener presente su referencia.

El último párrafo comienza con el sintagma adverbial: Al día siguiente, el cual permite establecer la relación temporal y la continuidad, con lo expuesto en el párrafo anterior. Destaca aquí, la denominación de vengador, que se utiliza correferencialmente con la de el hijo, con el propósito de resaltar el nuevo rol que este personaje desempeña, y al mismo tiempo brindar al lector pistas para la compresión del texto.

Este párrafo final es el menos claro de todo el relato, ya que en él, a diferencia de los párrafos anteriores, se emplean pocas formas pronominales y posesivas que contribuyan a dar continuidad a las referencias. Esta oscuridad, adquiere, no obstante, valor retórico pues contribuye a elevar el grado de la tensión narrativa , así como a restarle certezas al lector, quien ante la dudas ha de recurrir a la relectura y a re-hacer el camino de la interpretación.

En relación con la cohesión secuencial, cabe destacar que en este texto las oraciones, en su mayoría complejas, se conectan principalmente por yuxtaposición y por continuidad referencial y semántica. Los conectores de discurso se emplean en pocas oportunidades, solamente cuando su utilización aporta valores puntuales de sentido y/o estilísticos. Cabe destacar, como ejemplos la utilización de algunas formas conectivas como mientras, luego, e y, que se emplean no solamente para relacionar secuencias oracionales sino también para reforzar la noción de simultaneidad o la continuidad de las acciones relatadas.

b.- Tiempo y modo verbal:

Como señalé anteriormente, el relato se desarrolla siguiendo un eje cronológico lineal que parte de un pasado atemporal para mantenerse luego en el presente narrativo. Por ello el texto está construido, principalmente con formas verbales correspondientes al presente de indicativo, lo cual le confiere la apariencia de un discurso oral.

Se inicia el relato con un verbo en pretérito: se refugiaron, que permite ubicar la historia en un pasado no delimitable temporalmente. A partir de este único empleo de una forma con valor de pretérito, se utilizan fundamentalmente, en el resto del discurso, el presente y el antecopretérito de indicativo, con la excepción del párrafo final. En dicho párrafo el empleo de las formas del futuro de indicativo contribuyen a mantener abierto el desenlace de la historia, y por tanto, a aumentar la intriga y la efectividad retórica que caracterizan a este texto.

Llama la atención el empleo de numerosos gerundios: sintiéndose, aguardando, flotando, recriminándola, siguiendo, soñando, contemplando, etc., los cuales contribuyen a trasmitir la sensación de duración y circularidad de la acción.

c.- Cohesión léxica:

La cohesión léxica se materializa en este texto de variadas maneras. Principalmente, mediante al empleo de un conjunto de términos o construcciones, en general con valor de sustantivo, que están conectados semánticamente, ya que coinciden de forma parcial o total en su significado. Por ello contribuyen a dar unidad al relato, así como a propiciar una atmósfera particular en estrecha relación con el tema. En este caso, la noción que se pone de manifiesto queda explícita en palabras como: desgracia, fatalidad, fugaz tiempo de la dicha, abismo oscuro, sentencia de muerte, los caminos de la sangre, el honor y la vergüenza, las cuales resumen eficazmente la historia.

De igual manera, se pone de manifiesto la cohesión léxica, a través del uso reiterado de la palabra temática lluvia, así como por la utilización y repetición de otras formas o construcciones léxicas asociadas semánticamente con ella: arreciar, relámpagos, línea gris del horizonte, nubes densas, cielo negro carbón, etc. Hay otras palabras que se emplean también de manera repetida como sueño y hierba, y que permiten, también al lector establecer importantes relaciones de sentido.

Igualmente, se logra este tipo de cohesión mediante la repetición a lo largo de todo el relato de las formas pronominales ella y él, así como por el establecimiento de relaciones de identidad referencial entre dichos pronombres y algunos sintagmas nominales que los reproducen: su hija, la muchacha, el hijo, el vengador, el enemigo, el adversario, etc.

5.- Aspectos estilísticos y retóricos:

a.- La adjetivación:

Destaca en este texto el manejo peculiar de la adjetivación, el cual constituye un importante recurso para propiciar la musicalidad y el ritmo que, en este caso particular recuerdan los de la narración oral. Así, por una parte, resalta, el empleo de adjetivos en pares coordinados pero con contenidos semánticos diferentes: sonriente y esplendorosa, oscuro y dulce, recio y desconfiado, etc.

Igualmente se pone de manifiesto, de manera repetida, la utilización de la frase adjetiva sin verbo que la introduzca, en aposición a un sustantivo. Por lo general, dichas frases se inician con un participio o un gerundio y son las responsables del ritmo sincopado que caracteriza al relato, y que sin duda, contribuye la cohesión textual.

"Ella, fatigada por la carrera..." "El, aturdido y sin aliento..." "Ella flotando en su colchón

de plumas...".

Se observa, también que este texto sigue la tendencia general de la lengua a la posposición adjetival. Sin embargo, en aquellos casos en que se busca focalizar un aspecto característico, pertinente desde el punto de vista temático, el adjetivo, contrariamente se antepone: "fugaz tiempo de la espera", "fosco puñal", "negro carbón", " ineludible desaliento", etc.

b.- Imágenes y figura:

Están presentes en este texto una serie de imágenes de especial sugestividad que le confieren al relato sentido, carácter sugestivo y fuerza poética. Entre ellas destacan:

"El sueño esquivo como un pez, lo abandona y huye hacia los confines de la madrugada".

Se trata claramente de una comparación explícita entre realidades que pertenecen a universos distintos. Dicha comparación, por el hecho mismo de ser inesperada e inusual sorprende al lector, al mismo tiempo que le trasmite certeramente la idea de movimiento rápido y el sentido de lo que es inalcanzable.

"Jóvenes e impetuosos se deslizan por el fugaz tiempo de la dicha, procurándose con ansiedad

y urgente anhelo, como si colgara sobre sus cabezas una sentencia de muerte".

Resalta en estas líneas, el hecho de que se conecten sintáctica y semánticamente un verbo de acción como deslizarse, en su acepción de "movimiento", con un sintagma preposicional: por el fugaz tiempo.... que hace referencia no a un ente concreto, como cabría esperar, sino a una realidad inmaterial, tan etérea e inasible como lo es el tiempo de la dicha. Tal ruptura con los patrones de combinatoria semántica, le confiere especial fuerza y valor poético a esta imagen.

 

"Ellos resbalan lentamente hacia un abismo oscuro y dulce, sembrado de relámpagos".

Esta sugestiva imagen es una clara metáfora de la relación sexual. Dicha figura, además, de servir para plasmar en muy pocas palabras la pasión de la unión carnal entre los jóvenes, igualmente, pone de manifiesto la contradicción en sus sentimientos y anticipa sutilmente, al lector atento, el incesto y sus consecuencias. De allí la pertinencia del empleo de un verbo como "resbalar", el cual está asociado por tradición con caída y, aún más, hasta con pecado. Por otra parte, cabe destacar el hecho de que en este pasaje se cojugan nociones semánticas claramente contradictorias o incompatibles como: el abismo obscuro, al mismo tiempo sembrado de relámpagos , y la dulzura que adjetiva, de manera inusual, al sustantivo abismo.

Destacan, igualmente, en el relato otras tres imágenes que vale la pena resaltar por su plasticidad y valor de sugerencia. Dos de ellas cercanas a la sinestesia, ya que aproximan realidades y sensaciones no conectadas en el mundo real. La tercera, es de carácter hiperbólico, pues exagera una sensación, en este caso, la ceguera, contradictoriamente producida por un ente opaco.

 

"El ruido de la lluvia lo lastima".

"Ella... abrazada a esa imagen de si misma que había ocultado en cofres olorosos a laurel..."

"Enceguecidos por el resplandor de los cuerpos se buscan debajo de las piedras..."

L A V E N G A N Z A

Ednodio Quintero

Cabeza de cabra. Caracas: Monte Avila Editores. 1993.


Se refugiaron bajo el alero: la lluvia, aguardada con ansiedad durante meses los había sorprendido a descampado. Ella, fatigada por la carrera, respira con dificultad. El vestido mojado se le adhiere al cuerpo como una segunda piel y sus senos se agitan como palomas que quisieran volar. El aturdido y casi sin aliento, la observa en silencio. Y ella, sintiéndose mirada, voltea el rostro en dirección a una hilera de árboles que sacuden sus ramas contra la línea gris del horizonte. El apoya su espalda en la pared de cañas. Cierra los ojos y al abrirlos la ve a ella, sonriente, esplendorosa, como la imagen imposible de algún sueño. Arrecia la lluvia mientras ellos resbalan lentamente hacia un abismo oscuro y dulce sembrado de relámpagos.

El, en su habitación de paredes agrietadas, da vueltas entre las cobijas frias. El ruido de la lluvia lo lastima. Y el sueño, esquivo como un pez huye hacia los confines de la madrugada.

Ella flotando en su colchón de plumas, abrazada a esa imagen de si misma que había ocultado en cofres olorosos a laurel, entre sueños solloza de alegría.

¿Por qué se habían reconocido de repente? ¿Qué demonio había tejido aquella fina red para atraparlos? Las preguntas de los primeros días carecen ahora de sentido. Enceguecidos por el resplandor de los cuerpos se buscan debajo de las piedras, trepan abrazados a las copas de los árboles, danzan como locos en el charco y la hojarasca, Jóvenes e impetuosos se deslizan por el fugaz tiempo de la dicha, procurándose con ansiedad y urgente anhelo, como si golgara sobre sus cabezas una sentencia de muerte.

Ella desde su ventana contempla el cielo, y en las nubes densas que oscurecen el horizonte cree reconocer los signos inequívocos de alguna desgracia. Observa como la lluvia ha hecho crecer la hierba. Y siente desolada, que en su vientre crece la fatalidad. ¿Por qué tanta dulzura se convierte de pronto en puro llanto? Permanece oculta en su aposento, aguardando la aparición de ángel temible y poderoso capaz de devolverla a los días sin sobresaltos de su antigua vida. Pero el cielo se tiñe de negro carbón y en los sueños es su madre muerta la que se hace presente, recriminándola, persiguiéndola entre la niebla, armada con un fosco puñal.

Mientras tanto, él, que también ha visto crecer la hierba, se mantiene alejado.

El encierro se prolonga. las lluvias dan paso a la estación seca. Y el padre, hombre recio y desconfiado, penetra con su mirada de basilisco los misterios del vientre de su hija. El silencio obstinado de la muchacha confirma sus sospechas. Enronquecido por la rabia truena como un Zeus en el centro de la sala. Luego, agobiado, se deja caer en una silla de cuero de buey. Y en la penumbra aguarda la llegada de su hijo: a él habrá de encomendarle la necesaria e impostergable tarea de la venganza. Al anochecer, el hijo regresa y el padre camina a su encuentro. En pocas palabras le confía la infausta noticia. Le entrega la escopeta y le señala los caminos de la sangre, el honor y la vergüenza. El hijo asiente en silencio e imagina por primera vez el rostro feroz del enemigo.

Al día siguiente, con las primeras luces, el vengador ensilla el caballo y escopeta al hombro abandona el caserón.

Mientras se aleja piensa en los caminos sinuosos que habrán de conducirlo al territorio del adversario. La persecusión se prolongará por ríos y montañas, campos quemados y ciudades siguiendo un rastro invisible que desaparecerá con la noche en las arenas movedizas del sueño. No teme a la fatiga ni al combate cuerpo a cuerpo, ni siquiera a las emboscadas arteras del enemigo, pero si a su propio e ineludible desaliento. Ella desde la ventana, lo ve partir. El siente la mirada, pero no se voltea, no quiere verla. Clava las espuelas al caballo y cierra los ojos soñando que al abrirlos ella está a su lado, bajo el alero, contemplando la lluvia que hace temblar los árboles allá en el horizonte.

Encontrado en: http://www.ing.ula.ve/~lourdes/chumacei.html