Prólogo de 'Las Respuestas del Mudo'
El siguiente es el prólogo aún no publicado del próximo libro de Jorge Coaguila, un joven escritor que ha basado su obra en la compilación de importantes entrevistas y trabajos periodísticos con el fin de elaborar valiosos compendios que aporten a posteriores estudios. Sus obras no sólo están dirigidas a aquellos que gusten de la literatura de Ribeyro, sino también a estudiantes de periodismo en general, con el fin de que estos puedan analizar y comparar las diversas técnicas de abordaje que se emplearon en dichas entrevistas.
Jorge Coaguila estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su primer libro -publicado en 1995- fue 'Ribeyro, la palabra inmortal', serie de entrevistas realizadas al cuentista.
'El Bosque infinito' (1996), constituye una selección de textos periodísticos que el autor ha escrito en diversos diarios locales -La República, Debate, El Peruano-. 'Las respuestas del mudo' viene a ser la tercera obra de este periodista y escritor.
A la memoria de Juan Antonio Ribeyro...
Hay escritores que buscan ser entrevistados en los más importantes medios de comunicación, son aquellos que empiezan a publicar y los veteranos que han sido arrinconados en los estantes. También existen quienes, en la cima de la popularidad, se dan el lujo de cobrar por ofrecer entrevistas. Aseguran que sus periódicos o programas tendrán público para ellos, que darán parte de su valioso tiempo y que, lo más importante, volcarán toda su sabiduría en opinar.
Pero algunos, como fuera Julio Ramón Ribeyro, detestan ser entrevistados por timidez, por rehuir a la figuración. Si quieren conocerme, afirman, lean mis libros. Sin embargo, para fortuna de sus lectores, conceden contadas entrevistas. ¿Por qué razón? Para ceder a presiones de sus editores, según dicen.
En una carta a su hermano Juan Antonio, fechada en París el 18 de junio de 1964, el recordado cuentista, después de una primera negativa, acepta darle una entrevista a Elsa Arana Freire 'para favorecer la venta del libro, salido sin ninguna publicidad'. Se refiere a la colección de relatos Tres historias sublevantes (1964)
Pero, en el fondo, Ribeyro cada vez que concedía una entrevista sentía una gran incomodidad. Como testimonio de este rechazo se tiene la anotación del 31 de diciembre de 1973 en el segundo volumen de La tentación del fracaso (1993), su diario personal: 'Mi viaje a Lima, de donde regresé hace dos días, ¿glorificación o suicidio? Por un lado, claro, los agasajos, el reconocimiento, la consideración, el afecto, los elogios tardíos pero casi unánimes, las invitaciones, ofertas, promesas y pagos... Pero, por otro, físicamente, ¿no es acaso un acto de demencia haber entregado mi pobre cuerpo a un trajín intolerable el mismo año en que he estado dos veces al borde de la muerte? Tragos, comilonas, conferencias, entrevistas. Y moralmente, sensación de haber sido quizás en el fondo manipulado, puesto en el mercado como un producto cualquiera, envilecido por la publicidad y maculado por la propaganda. Expuesto al asedio de repugnantes reporteros, fotografiado en actitudes de una obscena intimidad. ¡Qué resistencias he tenido que vencer para afrontar esa situación! Si no fuera por esa áurea de irrealidad que cobra el mundo cuando tengo que aparecer en público y dirigirme a un auditorio, ese estado sonambúlico en el cual dejo de ser yo mismo para delegarme en un ser subalterno que me reemplaza y obra en mi nombre, sin mucha responsabilidad además, pues al día siguiente yo me reconozco apenas en sus actos o en sus palabras. Mundo ficticio en de la fama, por local o provinciana que sea, que nos circunda además de una pantalla adulona y a veces servil, impidiéndonos ver lo que hay detrás de todo ello y que es seguramente lo verdadero. En ese sentido la lección de humildad que fue para mí la conversación de una hora con Lucho Loayza en Miraflores, que llegó también a Lima y sin aspavientos. En él me vi yo mismo, pero perfecto e invulnerable. Reencontrar en París la oscuridad y el aislamiento. Más feliz, más decente ahora, aquí, escribiendo esta página, escuchando a Bach y oyendo jugar a mi hijo, que aplaudido, obsequiado, prostituido en Lima'.
No extraña que Ribeyro tenga momentos espinosos con sus entrevistadores. Tras rechazar cinco entrevistas, una de ellas para la televisión, le ofrece unos minutos a Juan Gonzalo Rose, en 1982, pero sólo por amistad.
Aunque con una condición: 'Publica la entrevista después que yo me haya regresado a París. Me daría mucha vergüenza encontrarme en la calle con una de esas personas a quienes les dije que no iba a conceder ningún reportaje'.
Por esa actitud tan particular. Ribeyro temía que se le juzgara de arrogante. 'Pienso que un escritor sólo debe ser entrevistado cuando tiene algo nuevo o interesante que decir', le advierte a Gonzalo Rose.
Otro punto es que Ribeyro también estaba cansado de responder las mismas preguntas. 'Es una cosa que me harta', le confesó a Lorena Ausejo en 1992. ¿Cómo escribe? ¿Por qué vive fuera del Perú? ¿Cuál es su siguiente libro?
'La verdad es que esta entrevista que te doy se ha debido más que nada a Niño de Guzmán. Él me dijo que eras una chica inteligente, además de muy guapa, y esas dos cualidades juntas, además de ser raras... pensé qué bueno, haré una excepción. Total, una raya más al tigre', aceptó el cuentista.
Ese comportamiento es curioso, pues Ribeyro también fue periodista. Lo primero que publicó fue una crítica cinematográfica, en 1949, en la revista universitaria 'Ágora'. Luego vendrían sus comentarios literarios para el Suplemento Dominical del diario 'El Comercio', varios de ellos recogidos en su libro La caza sutil (1976).
Además, conoció Europa, en 1952, gracias a una beca concedida por el Instituto de Cultura Hispánica para estudiar periodismo en España.
Más importante aún fue que poco más de una década, de 1960 a 1971, trabajó como redactor y traductor de noticias en la Agencia France-Presse, siendo el periodo más fecundo de su producción literaria.
Incluso hizo entrevistas. Una de ellos, al poeta español Vicente Aleixandre, en 1953, apareció publicada en el semanario 'Oiga', la hizo a Jorge Eduardo Eilson, en 1971, por la novela El cuerpo de Giulia-no. Según el citado tomo del diario personal, hay una entrevista que le hizo al político Luis Alberto Sánchez en la capital francesa, por cuenta de la AFP, el 21 de marzo de 1963.
Sin embargo, Ribeyro fue más que nada un periodista de escritorio y no se lanza a buscar las noticias a las calles, a la manera del norteamericano Tom Wolfe. Mucho menos como el español Arturo Pérez-Reverte, que a la vez que creador ha sido corresponsal de guerra. Esto no es un demérito sino simplemente una descripción de su actividad periodística.
En la selección que se ofrece en el presente volumen ha importado más las declaraciones del autor de La Palabra del mudo que el prestigio de los entrevistadores. Comprende de 1971 a 1994, año en que fallece Ribeyro.
Uno puede advertir, como telón de fondo, el clima político del país. Como la dictadura del general Juan Velasco o la amenaza del grupo subversivo Sendero Luminoso. Asimismo, algunos momentos destacados de la biografía del autor: sus operaciones quirúrgicas por cáncer en 1973, la condecoración de la 'Orden del Sol' en 1986 y el anuncio de la obtención del Premio Internacional Juan Rulfo meses antes de su muerte.
Estas entrevistas, ordenadas cronológicamente, tuvieron en la mayoría de casos como destino los diarios limeños, sólo una es para la televisión y otra para la radio. Algunas se realizaron en París, ciudad donde residió el escritor por más de tres décadas.
En algunos casos los entrevistadores son críticos o creadores que carecen del conocimiento de las técnicas periodísticas. También hay lo otro: periodistas que saben poco de literatura, pero conocen su oficio. Eso ha estado al margen si los resultados fueron positivos.
Confieso que, luego de leer un artículo de Gabriel García Márquez, se me ocurrió por un instante inventar una entrevista seleccionando las mejores preguntas y respuestas del material que aquí se reúne.
Pues en dicho texto, 'Mi otro yo', aparecido en 1982 y recopilado en Notas de Prensa (1991), el narrador colombiano asegura que la mejor entrevista que le han hecho, 'la que expresaba mejor y de un modo más lúcido los recovecos más intrincados de mi vida, no sólo en literatura, sino también en política, en mis gustos personales y en los alborozos e incertidumbres de mi corazón, fue publicada hace unos años en una revista marginal de Caracas, y era inventada hasta el último aliento'.
El lector notará que en varias entrevistas Ribeyro dice las mismas cosas con algunas ligeras variantes. En todo caso se trata de no ser redundante, se opta por el aporte. Confío, por último, que este conjunto asiente mejor las bases para obras mayores sobre este notable escritor.
Aparecen tal como fueron publicadas, salvo algunas necesarias correcciones de fechas, títulos, erratas y faltas ortográficas. Lo fundamental, el espíritu que los gobierna, se mantiene intacto.
Como último aspecto hay que tener presente, como señala Mario Vargas Llosa en su libro de ensayos La verdad de las mentiras (1990), que 'las afirmaciones de un novelista sobre su propia obra no son siempre iluminadoras; pueden ser incluso confusionistas, erróneas, porque el texto y su contexto son para él difícilmente separables y porque el autor tiende a ver aquello que hizo lo que ambicionaba hacer (y ambas cosas así como pueden coincidir, muchas veces divergen considerablemente)'
Jorge Coaguila
Encontrado en: http://www.geocities.com/CollegePark/Center/6120/ribeyro.htm