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SEGUNDO PERIODO ORDINARIO DE SESIONES DEL SEGUNDO AÑO DE EJERCICIO DE LA LVII LEGISLATURA,
DEL DIA 23 DE MARZO DE 1999.

(...)

El siguiente punto del orden del día es el Homenaje al escritor Jaime Sabines. Tiene la palabra la ciudadana diputada Gloria Lavara Mejía, del Partido Verde Ecologista de México, hasta pro 10 minutos.

-LA C. DIP. GLORIA LAVARA MEJIA: Con su permiso señora Presidenta.

Compañeras y compañeros diputados:

Cuando muere un poeta, con él muere una parte de nosotros. Al emisario de un mensaje de amor, de pasión, de vida y de humanidad sencilla no se le debe perturbar, su presencia es necesaria, su censura impensable y su participación, imperiosa. Privarlo, arrancarlo de esos deberes que sus dones le otorgan, sería tanto como arrebatarle al cielo su claridad meridiana del amanecer; es simplemente atentar contra la naturaleza humana.

Sabines, sabía de sus deberes y como poeta y político, los cumplió. La partida de Jaime Sabines nos ha dejado abandonados, con un espacio imposible de reemplazar, nos ha dejado huérfanos de su poesía, despojados de su arte.

Aquél personaje que viera la tierra de Chiapas nacer y que sirviera como musa de inspiración a su poesía, trató con dócil ternura pero también con enérgica rigidez a aquél que con su peculiar visión del mundo era conocido en Tuxtla Gutiérrez como " El poeta Sabines" .

Su estancia en la ciudad de México, su vigencia y permanencia que trascen-dieron en la vida de sus habitantes, produjo una obra que enriqueció a  la vida de todos, a conocidos y extraños con los que compartió su amor a la vida y a la mujer.

Al ver a la ciudad con los ojos de Sabines, recordamos a otra ciudad, una ciudad mágica, unida, diversa y congruente a la que todos aspiramos pero que parece imposible materializar.

Pensar en Sabines, meditar su obra, recitar sus versos, es convivir con el autor, llenarse el alma de sus pensamientos, sus inquietudes y emociones; su partida no nos priva de su obra pero sí de su presencia creativa como la de pocos.

Dicen que los poetas son niños caídos del cielo que con su misión inocente pero también realista, describen el mundo en el que viven. Jaime fue uno de ellos, pero ahora él ha retornado al lugar del que vino, extrañaremos su presencia, su confortable compañía, pero no nos ha dejado solos del todo pues al leer sus obras estaremos conversando con él, compartiendo su visión del mundo para amarlo y respetarlo apasionada y desinteresadamente como lo hiciera él.

Sabines fue el poeta por excelencia, el hombre que buceó en las palabras para extraer su sentido profundo el que, aparentemente ajeno, habita en la vibración pr-ofunda de nuestro s-er.

Era, simplemente, un poeta que se daba a la vida y escribía sobre ella. Como dijera Margarita Villarreal: " Ha muerto el viejo lobo, el medroso cordero, el que ablanda los corazones del odio con el oro de su blandura, el dos veces diputado, usado y despojado y alzado por el pueblo; el poeta controvertido por su filiación política pero que nunca fue ajeno a las necesidades de los grupos oprimidos, indigentes y menesterosos . " .

Como diputados, extrañaremos el realce que dio a este Congreso, donde presidió la Comisión de Cultura imprimiendo con su sello particular todo su trabajo. Pocas veces nuestra Cámara de Diputados se ha visto galar-donada con tan alta presencia artística y esperamos que así siga sucediendo, que sea el lugar donde todos los habitantes encuentren un espacio de expresión y jóvenes, mujeres, grupos vulnerables e incluso poetas, puedan enriquecer a la patria con su participación mesurada, oportuna y equilibrada.

Hay quienes afirman que lo que distingue a los hombres de las instituciones es su permanencia, pero con Sabines esta afirmación pierde su dimensión y su obra se ha encargado de desmentirla.

Maestro, México requiere, exige gente como usted, que sepa convertir la realidad del mundo en poesía, en arte, en obra impostergable que pueda convertir el ideal enarbolado no en algo pasajero sino perenne, y encuentre en la realidad su auténtica materialización postrera.

Maestro: "la vida no es para siempre, la gloria sí, y usted nos ha convencido de que así sucede. Gracias por su obra".

Muchas gracias.

LA C . PRESIDENTA: Damos la bienvenida a 42 invitados especiales del diputado Javier Algara Cossío, así como también a 70 estudiantes del Colegio Félix Palaviccini ( ? ), acompañados de la profesora Rosa Margarita León, y otro grupo más de 60 estudiantes del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.

Para continuar con el tema de Homenaje a Jaime Sabines, tiene la palabra el ciudadano diputado Francisco José Paoli Bolio, del Partido de Acción Nacional .

-EL C. DlP. FRANCISCO JOSE PAOLI BOLIO: Con su venia, ciudadana Presidenta. Ciudadanas y ciudadanos diputados:

El viernes pasado, como dijera el poeta fundamental de México, Jaime Sabines, amaneció el presagio al pie de la cama. Largos vestidos negros en el aire andan, un gusano le casca el corazón al día y el miedo aulló en el alma, porque el poeta mayor de México se iba irremediablemente después de trágicos años y meses de lucha contra el cáncer que lo carcomía y lo derrumbaba pocos días antes de que cumpliera los 73 años.

Jaime Sabines consideraba a Tagore como su gran maestro, y como su abuelo poético a Omar Callám (?). Entre los grandes bardos latinoamericanos que lo influyeron estaban Pablo Neruda, Cesar Vallejo y Ramón López Velarde, y pensaba nuestro poeta que Dostoivski y Juan Ruffo eran también poetas, aunque hubieran escrito solamente prosa, cuentos y novelas.

Federico García Lorca lo deslumbró con sus metáforas y su plástica desbordante.

Para Octavio Paz, también portador ma9nífico de la lira y de la crítica, que nos abandonara recientemente, Sabines fue un poeta expresionista que tenía saltos constantes y caídas, lo consideraba uno de los mejores poetas contemporáneos, no sólo del país sino de nuestra lengua.

Dice Paz: "'Muy pronto, desde su primer libro, encontró su voz, una voz inconfundible, un poco ronca y áspera, piedra rodada y verdinegra, veteada por esas líneas sinuosas y profundas que trazan en los peñascos el rayo y el temporal.

"Mapas pasionales, signos de los cuatro elementos, jeroglíficos de la sangre, la bilis, el semen, el sudor, las lágrimas y los otros líquidos y sustancias con que el hombre dibuja su muerte, o con el que la muerte dibuja nuestra imagen de hombres".

Paz lo describe con admiración cruda en sus violentas y apasionadas relaciones con el lenguaje: “verdugo enamorado de su víctima golpea las palabras, y ellas le desgarran el pecho".

En su realismo de hospital y burdel, en su fantasía genérica, en sus momentos pedestres, en sus momentos de iluminación, su humor es una lluvia de bofetadas, su risa termina en un aullido, su cólera es amorosa y su ternura colérica. En su poesía pasa del jardín de la infancia a la sala de la cirugía. "Para Sabines -dice Paz- todos los días son el primero y el último día del mundo".

Desde su poemario "Mal Tiempo", en 1972, como lo confirmó recientemente su familia en días pasados, Sabines nos dice cómo le gustaría morir y ser enterrado. Nos dice: "Me gustaría cuidar mis funerales. Nadie llorando; los encargados del oficio, gente decente; de una vez solo, hasta un lugar lejano, sin malas compañías o incinerado, ¡estupendo!; cualquier río, laguna, charco, alcantarilla, todo lugar sagrado. No me acostumbro a vivir. "

Muchos poemas de Sabines sobre la muerte se vienen en cascada a la memoria, y no sólo la de los dilectos, enterados, sino al recuerdo de muchos mexicanos de todos los medios sociales en los que la poesía privilegiada del poeta chiapaneco ha tenido notable impacto.

Puede afirmarse que es difícil encontrar personas interesadas en nuestra poesía, aunque sea en pequeña medida, que no conozcan poemas de Sabines, porque los han hecho suyos, porque los han identificado con lo que somos y sentimos y nos duele a los mexicanos. Están en nuestra memoria colectiva Tarumba, largo poema que se publicó por primera vez en 1956; brota del recuerdo Los Amorosos, y, desde luego, Alyo sobre la muerte del Mayor Sabines, su amado padre. Y en materia de agonías y muerte de honda caladura, están los recuerdos sobre su solterona Tía Chofi, virgen definitiva, y, desde luego, sobre el final de su madre, con el aleteo de pájaros quemados en sus entrañas.

A través de los trances de muerte nos hablaba de la vida, a la que amaba intensamente. Describía con regocijo y maldecía como lo hace un oyente cuando profiere blasfemias.

La muerte, que es un poema fundamental en la cultura mexicana, herencia mestiza que llega por ambas vertientes, la mesoamericana y la española, la de los poetas como Nezahualcóyotl y como Jorge Manrique, para mencionar a dos emblemáticos.

La del primero, que entre muchas cosas dijo sobre la muerte, preparándonos para ella: "Como una pintura nos iremos borrando; como una flor hemos de secarnos sobre la tierra, cual ropaje de plumas de quetzal, (¿) de sacuan, del azulejo, iremos pereciendo. "

O la de Manrique, en las coplas a la muerte de su padre: " Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir. Allá van los señoríos, derechos a acabar (¿) y consumir. Allí los ríos caudales; allí los otros medianos y más chicos, allegados; somos iguales los que viven por sus manos y los ricos. "

Y desde luego, nuestro poeta, en ese soneto vivo que incluye en su formidable poema Algo sobre la muerte del Mayor Sabines: "Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, pasar el aire de una orilla a nado y estar en todas partes en secreto. Morir es olvidar, ser olvidado, refugiarse desnudo en el discreto calor de Dios, y en su cerrado puño crecer igual que un feto. Morir es encenderse bocabajo, hacia el humo y el juego y la caliza, y hacerse tierra y tierra con trabajo. Apagarse es morir, lento y aprisa, tomar la eternidad como a destajo y repartir el alma en la ceniza . "

Los dos términos fundamentales de la poesía de Sabines, fueron Amor y Muerte. Y el amor para el poeta es el aprendizaje de la muerte, como la muerte es la posibilidad mayor de valoración de la vida y de los amores que de ella brotan y hacen exclamar al poeta frente al cuerpo inerte de quien le diera la vida: "Tu eres racimo, Madre, un ramo, una fronda, un bosque, un río. Todo igual a tu nombre Doña Luz, lucero, lucha, manos llenas de arroz, viejecitas sin años, envejecidas sólo para parecerte a los vinos",

Tarumba, es su formidable poema, probablemente el más vital personal, comunal y sensual de cuantos escribiera Sabines.

“¡Hay Tarumba, tú ya conoces el deseo, te jala, te arrastra, te deshace, zumbas como un panal, te quiebras mil y mil veces, dejas de ver mujer cuatro días porque te gusta desear, te gusta quemarte y revivirte, te gusta pasarles la lengua de tus ojos a todas! Tú Tarumba naciste en la saliva, quien sabe en que goma caliente naciste; te castigaron con darte sólo dos manos salado Tarumba, tienes la piel como una boca y no te cansas",

El poeta contradictorio de los altos constantes no se acostumbra a vivir, pero no quiere morir, tampoco se resigna. Nos resume esta actitud a todos en esa duda vital y dice en sus versos de Tarumba:

"La primera lluvia del año moja las calles, abre el aire, humedece mi sangre, me siento tan a gusto y tan triste Tarumba, viendo caer el agua desde quien sabe, sobre cuántos y tanto. Ayúdame a mirar sin llorar, ayúdame a llover yo mismo sobre mi corazón, para que crezca sobre la planta del chayote o como la hierbabuena.

Amo tanto la luz adolescente de esta mañana y su tierna humedad. Ayúdame Tarumba a no morirme, a que el viento no desate mis hojas ni me arranque de esta tierra alegre".

Nuestro homenaje al poeta Sabines no puede ser otro que el de traer los mejores recuerdos de su poesía, con algunos recuentos poemarios y una intima tristeza expresionista.

Recuerdo ahora que Sabines fue también como nosotros legislador, y en esta sala que fue su casa en distintas actividades, guardamos silencio y respeto, y deseamos que descanse en gozo, y que su Dios tan presente en sus renglones vibrantes y angustiados, lo tenga en la gloria con su padre el Mayor, su madre Doña Luz, su tía Chofi, sus amigos de la espiga amotinada y tantos otros que lo precedieron en el camino de la eternidad. Muchas gracias.

EL C. PRESIDENTE: Tiene la palabra la ciudadana diputada Arely Madrid Tovilla del Partido Revolucionario Institucional para hablar sobre el mismo tema .

-LA C. DIPUTADA ARELY MADRID TOVILLA: Con su venia señora presi-denta. Compañeras y compañeros legisladores. "El mar se mide por olas, el cielo por alas, nosotros por lágrimas. El aire descansa en las hojas, el agua en los ojos, nosotros en nada". México se duele de la muerte de Sabi-nes, se duele con su partida a la inmortalidad, Sabines sigue y seguirá pre-sente en nuestras vidas, en nuestras ideas, como reflejo poético de lo que rige y debe regir en ellas, como grito enérgico ante la injusticia, la desho-nestidad y la hipocresía.

La agudeza de Sabines, la profundidad de sus reflexiones y, en general lo asombroso de su poesía, constituyen un portentoso testimonio, que sin duda llevará a recordarlo por siempre y a través de sus obras, como si se encon-trara entre nosotros.

Esa es la otra vida de Sabines, la que lo hace perenne, la que lo manten-drá presente, hoy y en el futuro, entre los chiapanecos, entre los mexica-nos, tal es la imperecedera vida que tiene y tendrá siempre pro sus obras.

Si bien, todo mundo reconoce que Sabines fue un ser humano extraordinario,  generoso, comprensivo, pero sobre todo amigo, también lo es que su esencia trasciende indudablemente por conducto de sus letras. En esta ta-rea de manera realista se condujo siempre de forma claridosa, abierta, fran-ca y por lo tanto congruente con la verdad, con la realidad y sin compromi-sos, como lo demuestra desde la etapa de su niñez en sus obras, y de su juventud y su madurez.

Recordemos oral, sus adorados Amorosos, en búsqueda de la mujer. Tarum-ba, un canto a la vida. Algo sobre la muerte del Mayor Sabines, el desga-rramiento del dolor de perder a un ser querido, y me encanta Adiós. La ma-durez, la búsqueda espiritual.

Decía Sabines: cuando escribo lo único que sé es que sufro de dolor, de es-peranza, de alegría, sé que estoy sufriendo y necesito decirlo. Mi necesidad de escribir es todo pero nunca miedo. La poesía es un destino, algo que se hace fundamentalmente con palabras, con emociones, con sentimientos.

Si el homenaje se le hizo en vida merecidamente a nuestro poeta, hoy des-pués de muerto, en este recinto que representa a México, también le hace-mos homenaje, porque su presencia, su poesía no ha muerto, pues como lo señalaba él mismo: lo único que existe es la vida, la muerte es algo cotidia-no .

Así fue Sabines, hombre sincero que supo vivir ley libre y sin ataduras, hombre que se entregó a la literatura y a la escritura con toda la belleza y espontaneidad que su alma representa. Hombre que por medio de su pluma siempre estuvo en pos de la justicia como parte de su impronta política.

Sabines destinó gran parte de su entendimiento y preocupación a su tierra natal Chiapas, pero también dedicó a México, a la vida, a la alegría, a la muerte, al dolor. Sabines, el escritor, el político, pero sobre todo el huma-nista, su amor a la vida e indiferencia a la muerte, su rechazo a la violen-cia, su inmenso deseo de que se lograra la paz en Chiapas, ese Chiapas que es México y que busca la paz y la superación. Siempre estuvo atento al acontecer político de su tierra.

La provincia, Tuxtla Gutiérrez, su entrañable tierra que lo vio nacer un 25 de marzo de 1926, dejó en Sabines una huella imborrable que se reflejó en sus poemas, en su poesía directa y muchas veces crítica.

Jaime Sabines es Chiapas, es México, a los que con su poesía dio renombre y prestigio más allá de nuestras fronteras. Los chiapanecos y los mexicanos y en este caso todo el mundo de la cultura, lamenta profundamente su pérdida, la muerte de un gran poeta, de un excepcional chiapaneco y mexicano. Su deceso pone de luto al país. Muchos lo recuerdan.

El Obispo de Tuxtla Gutiérrez, inclusive la Iglesia que conoció y trató a Sabines lo describe de la manera siguiente: Para mi su obra tiene un sentido filosófico y también teológico. Jaime Sabines tiene la virtud de  nunca utilizar palabras de más para hablar; es un hombre directo y va al grano; siempre fue accesible a cualquier persona; no es un dique que separa, sino una puerta que se abre.

Eso si, cuando Jaime Sabines se topaba con la mentira, la hipocresía o la deshonestidad, era como un látigo que azotaba la conciencia.

Por nuestro lado, los mexicanos además supimos reconocer en Sabines su gran trascendencia política y literaria, tanto es así que fue objeto de innumerales y legítimos reconocimientos, por ejemplo: recibió los premios Javier Villaurrutia, el premio Elías Orasti y el Premio Nacional de Lenguística y Literatura.

Como político, fue diputado federal en dos Legislaturas, la L y la LIV; dio muestra de ello, de participación intelectual en la dirigencia social y política de este país.

Me satisface expresar que convivir con él por muchas horas los asuntos relativos a la cosa pública como diputado federal, pero también puedo referir, porque me consta, su incansable labor por la cultura, obviamente por la poesía, pues nos transmitía sus luces, nos daba parte de su sentir, porque su forma de pensar filosófica y política la tenía a flor de piel, tanto es así, que fue objeto de reconocimiento por parte del Senado de la República que le otorgó la Medalla Belisario Domínguez, en reconocimiento y exaltación de sus valores, el 7 de octubre de 1994. Presenciamos el justo homenaje a Jaime Sabines, el poeta de la vida, el amor, la muerte y la cotidianeidad.

Hoy, estamos frente a la paradoja de hablar de un lado sobre la presencia de nuestro amigo muerto; en contraparte también, estamos enfrente a la inmortalidad de un hombre que por su vida y por sus ideas permanecerá de manera perenne entre nosotros. Su magnífica poesía que lo inmortaliza, que nos nutre hoy y a las generaciones futuras, sus discursos que lo distinguieron como un mexicano valiente y claro, describió la alegría, la esperanza, la angustia de grandes sectores de nuestro pueblo.

A manera de ejemplo baste recordar su idea de democracia, pero sobre todo su gran amor a México. Dijo el poeta, siendo diputado, en la entrega de la Medalla Belisario Domínguez a Rufino Tamayo: "Si queremos realmente construir una democracia más cierta y verdadera, no aprovechemos nuestra libertad en la palabra para la injuria, no la credibilidad para el engaño, no los ánimos para el escándalo, no los esfuerzos para la demolición". Eso era Sabines. Sabines es México, es Chiapas.

Compañeros diputados, pediría respetuosamente un minuto de silencio en su memoria . Muchas gracias.

(Todos de pie, guardan un minuto de silencio)

-PRESIDENTA: Tiene la palabra la Dip. Elba Capuchino Herrera, del Partido de la Revolución Democrática. para hablar sobre el mismo tema.

-DIP. ELBA CAPUCHINO HERRERA: El pasado 19 de marzo, después de  una prolongada y dolorosa enfermedad, falleció en la Ciudad de México un gran poeta: Jaime Sabines,

Como mexicana y como legisladora me siento en la doble obligación moral de abordar esta tribuna para rendir homenaje a su memoria; para hacer públicas mis condolencias y las del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, a los familiares y deudos de Jaime Sabines, por su sensible pérdida y para evocar al Sabines que como legislador ocupara en dos ocasiones una curul en esta Cámara de Diputados, como representante del Partido Revolucionario Institucional .

Dijo en alguna ocasión el escritor polaco Joseph Conrad: "... que la grandeza de un pueblo bien podr7a determinarse midiendo el tamaño de los monumentos y del recuerdo que levantan y guardan de sus poe-tas y artistas" Y como para concederle la razón en este punto cuando Conrad murió, en homenaje, Polonia bautizó a un sub buque tanque, el más grande del mundo, precisamente con el nombre de Joseph Conrad. Así el escritor clásico de los temas del mar recorrió todos los mares del mundo y se adentró en el corazón de las tinieblas en un buque ampara-do amorosamente por la bandera de Polonia, su patria.

En seguimiento del ejemplo de Polonia, tal vez deberíamos los mexicanos pensar en un homenaje igualmente generoso y perdurable, en honor de Jaime Sabines. ¿Por qué no bautizar un río chiapaneco igualmente con su nombre? ¡No resultaría igualmente hermoso que un río arrastrara per-petuamente el rumor de la poesía de Jaime Sabines? ¿ Por qué no, en vez de encerrar el nombre y el recuerdo de Jaime Sabines, inscribiendo su nombre en letras de oro en el recinto de esta Cámara, decretamos públi-co, libre y gratuito el goce y disfrute de la poesía de Jaime Sabines y declaramos a la poesía en general como un bien de interés público y de utilidad social?

"Muere el poeta y la creación entera se siente estremecida "-escribió Miguel Hernández en recuerdo de Federico García Lorca-, después de su fusilamiento por los bárbaros franquistas, Muere Sabines y México y Chiapas están estremecidos. El poete que miró largo tiempo y sin miedo el rostro de la muerte; el que escribió dos de los más grandes poemas fúnebres de la lengua castellana: uno dedicado a la muerte de su pa-dre, del Mayor Sabines, y el otro consagrado a su tía Chofi, sólo compa-rables en las coplas de Jorge Manrique. Se enfrentó finalmente a su propia muerte con sencillez y valentía. La muerte de Jaime Sabines, entristece y empobrece a todos los mexicanos.

Como político y como hombre de firmes lealtades partidarias, tuvimos con Jaime Sabines, discrepancias y desacuerdos que sería mezquino y necio enumerar en esta ocasión; como sería también deshonesto negarlas. Al final nos reconcilió siempre con Jaime Sabines, su calidad humana y su genio poético. Porque como se mencionó en esta tribuna, en este Re-cinto en 1988, los amorosos somos cardenistas .

En un hermoso poema dedicado a la gran escritora que fue nuestra Ro-sario Castellanos y a propósito de la parafernalia funeraria decía Jaime Sabines: "Cómo duele te digo, que te traigan, te pongante coloquen, te manejen, te lleven de honra en honra funeraria. No me vayan a hacer a mí esa cosa de los hombres ilustres, con una chingada" Respetemos pues la voluntad del poeta, nada de solemnidades y de homenajes rim-bombantes. Para la despedida final de Jaime Sabiens, que nos baste una sonrisa y un aplauso. Jaime Sabines vive y la vida sigue.  (APLAUSOS)

Encontrado en: http://www.camaradediputados.gob.mx/hcongreso/archivo/23marz.htm