Entrevista concedida a Martha Anaya y Patricia Ruiz el 24 de Marzo de 1996 en la Ciudad de México
Va apoyado en una sola muleta... Nuevamente -después de seis años y cuatro meses de encierro, de 34 operaciones clínicas, y cuatro iatrogenias-, Jaime Sabines está en pié.
Sonríe... Hoy, 25 de marzo de 1996, el poeta cumple setenta años.
El sol ha entibiado esta mañana la sala de su casa. Los libros descansan en los anaqueles. Sabines ve el azul del cielo, y deja escapar la rebeldía en su voz:
"¡Quiero vivir...! Vivir bien, vivir sano; no vivir limitado, discapacitado como le llaman ahora."
Ya está muy cerca de concluir la larga noche, la pesadilla. El mismo ve asomar el amanecer. Y ante ese nuevo futuro, el autor de, Los Amorosos, de Yuria, insiste:
"Ni planes ni proyectos. Nada. En esto parece que me parezco a México...; pero mi único deseo, que no proyecto, es volver a vivir"
-¿Y la pluma? ¿La poesía?
-¿Para qué? --devuelve Sabines--. Además, no tengo ninguna urgencia de escribir. Nunca la he tenido en realidad. Fíjate, si ves mi vida, tengo muy pocos libros, once. Y entre uno y otro han pasado tres, cuatro años, a veces hasta cinco años en que no he escrito nada, nada; y de pronto viene el golpe y me echo un libro en veinte días o en un mes. Así es...Ahora, con mayor razón por mi enfermedad... Quiero volver a vivir primero.
-¿Cuándo tiempo lleva sin escribir?
-Bueno, hace dos años me eché un poema muy bonito. El de "Me encanta Dios". Ese lo escribí aquí en mis rodillas. Decía yo, no puedo ponerme en la cama como siempre he escrito, recostado sobre mi costado izquierdo, aquí mi cenicero, mi taza de café y mi libreta y mi pluma... Y ahora no puedo hacerlo y, decía, voy a terminar escribiendo sobre las rodillas. Y siempre piensa uno: "eso está escrito sobre las rodillas", para decir que está mal escrito, muy apresurado...
"¡Pues me jodió... como castigo de Dios, ahora escribe sobre las rodillas... Y así, en una libretita de taquigrafía -ahora no puedo agarrar mis libretas aquellas hermosas que tenía- mientras estaba yo en la cama e iba a desayunar, se me antojó, agarré la libreta y la pluma, aún no llegaba el desayuno y dije: Voy a escribir algo. Y me fue saliendo el poemita de Dios, precioso, como testamento...
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos. "Llegó el desayuno y dije, ¡espérense!. Estaba picadísimo, hasta que lo terminé. Y luego que lo terminé, a almorzar sabroso. Después lo leí de nuevo y me gustó, y en la noche lo volví a leer y me gustó, y dije ya quedó...Me salen siempre de golpe, no tengo correcciones ni nada; las correcciones son simultáneas al acto de escribir, pero muchas veces tacho el poema, lo rompo o lo desprecio..."
Las muletas han quedado recargadas en el librero. Al frente, junto a la chimenea, cuelga una fotografía de su hermano Juan en los tiempos que fuera gobernador de Chiapas.
Jaime Sabines rememora. Va aún más atrás, a 1953. Año en que inicia "mi trauma, mi silencio"...Se hace cargo de la tienda de Juan, El Modelo. Cuenta:
"Cada mañana tenía que levantar cuatro chingadas cortinas de acero y barrer la calle por donde la gente pasaba tirando basura. Era un poeta, pero tenía que ponerme a vender metros de manta o delantales o no se qué carajos...
"Ahora reconozco -agrega- que esos años terribles me enseñaron muchas cosas; la humildad, a ser cualquier gente, aunque en el fondo supiera que yo era antes que nada un poeta."
NUNCA HABIA VISTO A MEXICO TAN DESMADEJADO
Sabido es que Jaime Sabines le tiene pánico a los periodistas y que odia las entrevistas. Sin embargo, aún cuando la charla se aleja de una clásica entrevista, los temas del día van y vienen.
Casi de entrada, habla de Marcos:
"Es un poeta en muchos sentidos; por ejemplo en esa carta donde dice que no hay por qué pedir perdón,. tiene un contenido social y político muy emotivo, muy bien planteado, muy bien escrito emocionalmente. Tiene buen manejo del idioma, es un buen comunicador. No cabe duda que el Ejército zapatista le debe 90% de lo que es a Marcos..."
-¿Le quitaría el pasamontaña como la Doña?
- La capucha es muy valiosa para hacer la mitología de Marcos... Hace dos años me preocupé mucho por Marcos. Pensaba yo, este pobre tipo en qué va a terminar, cuál va a ser su fin. Ojalá que le peguen un balazo y que lo maten. Sería mejor para su leyenda, porque verlo de diputado ¡qué horror!
-¿Llegará a ser otro Che?
-Quién sabe. Yo lo he visto últimamente declinante. No en su definición social, declinante literariamente; lo veo muy por debajo del nivel que tenía en principio. No se si la repetición constante del mismo chiste deja de ser chiste y pierde la frescura, la originalidad. Se me hace que ha decaído mucho Marcos, muchos de sus comunicados ya no los leo...
Otro tema inevitable es el del ex Presidente Carlos Salinas:
-¿Usted le apreciaba, verdad?
-Hasta la fecha -reconoce Sabines-, estoy muy agradecido además con él.
-¿Usted qué cree que le ocurrió a Salinas?
-Yo creo que lo del Ejército Zapatista lo descuartizó. Le quitó toda posición real sobre la tierra. salinas, hasta el quinto año de gobierno había sido una maravilla y fácilmente hubiera llegado a ser presidente de la Organización Mundial de Comercio. Era admirado en todo el mundo. ¿Qué le pasó a Salinas? ¿Por qué la regó en el último año? Yo creo que fue el desquiciamiento del primero de enero del Ejército zapatista, cuando él confiaba totalmente en todo. Por eso se enojó tanto con mi paisano Patrocinio, que decía que no había peligro, que en Chiapas no podía pasar nada...Ahí, se debilitó Salinas mentalmente, emocionalmente se desmadejó. Es la imagen que yo tengo de él, porque era un hombre audaz.
-¿Muchos mexicanos dicen que Salinas los engañó. Usted se sintió engañado?
-No. Yo en lo personal no lo digo. Yo nunca hablaré mal de Salinas porque tengo motivos personales de gratitud hacia él. Pero no creo que haya engañado al pueblo...¡hombre, si todo estaba a la vista!
-¿Qué pasa en nuestro país, alguna vez lo había visto tan mal?
-¡Nunca había visto a México tan débil, tan desmadejado como está ahora...Hay mucha debilidad, mucha falta de autoridad. Hay falta de confianza, falta de credibilidad en todo los sentidos. Y oyes al Presidente de la República y dice ¡Ya..! Qué va a pasar si las autoridades no ponen remedio a esto. Qué va a pasar, no sabe uno.
-Ante este caos, ¿en qué se refugia?
-Yo no me refugio, estoy con mi enfermedad, con mis malestares. Tengo que estar en mi casa encerrado; veo televisión y leo, esos son mis refugios; pero ver televisión es tanto como estar en la calle.
EL POETA ES EL ESCRIBANO A SUELDO DE LA VIDA.
En la casa sólo se escucha su voz. Relee, a petición nuestra, el discurso que pronunció cuando le entregaron el Premio nacional de Ciencias y Artes. Se detiene en un párrafo:
La poesía es el descubrimiento, el resplandor de la vida, el contacto instantáneo y permanente con la verdad del hombre. La poesía es una droga que se tomó una vez, un cocimiento de brujas, un veneno vital que le puso otros ojos al hombre y otras manos, y le quitó la piel para que sintiera el peso de una pluma. Quiero decir con esto que el poeta es el condenado a vivir. No hay distracción posible, no hay diversión, no hay posibilidad de salirse del mundo. Todo esto debe ser escrito, todo debe hacerse constar. El poeta es el escribano a sueldo de la vida...
-¿Podríamos cambiar la poesía por el periodismo?
Jaime Sabines no parece muy de acuerdo con la idea. Y de plano dice: ¡No...Déjalo como está. ya si tú quieres, cuéntales que así es el periodismo...
Compañero inseparable de Jaime Sabines eran sus cigarrillos sin filtro. Fumaba desde que tenía once años. A los quince, fumaba ya de dos a tres cajetillas de Delicados. Incluso, "cumplí mis bodas de oro en 1995 con los Delicados". Ahora, esa historia también terminó:
"El 17 de febrero de 1995, a las 20 horas, dejé de fumar. Me dije: Voy a dejar de fumar...los primeros días te juro por Dios que andaba con mi andadera y me temblaban las piernas. "Me voy a caer", decía y buscaba dónde sentarme, por la falta de cigarro. Hijo de su madre, qué tremendo..."
Ahora, en lugar de sus Delicados, trae un invento japonés llamado "calpo" que le sirve "para hacerme tonto". Es una especie de cigarrillo con esencia de tutifruti, de menta, de lima-limón, de canela.
Y ahí lo tiene, con el "cigarrillo" ese entre los labios, sonriendo, esperando el momento para volver a recorrer las calles, para volver a soñar, volver a escribir, y volver a vivir...
Encontrada en: http://www.geocities.com/SiliconValley/Horizon/7428/sabines.htm