ENSAYO


LA POÉTICA DE JAIME SABINES: CERTEZA Y URGENCIA DE  VIVIR

Por Mauricio Vidales

     

 

La obra de Jaime Sabines (Tuxtla Gutiérrez 1926 –  México D.F.1999), más allá del acto estético, se nos presenta como un torrente de asombros, un develar constante de ritmos, de agonías, de éxtasis, de hondos silencios que no acaban de callar.    En su poesía la metáfora surge como explosión, desencadenamiento súbito de imágenes que constatan en su encuentro aquella frase afortunada de Eduardo Galeano: “la realidad hace las mejores metáforas”.   El poeta nombra el mundo desnudo, limpio de retórica, sin artificio:

 

Uno nació desnudo, sucio,
 en la humedad directa,
 y no bebió metáforas de leche,
 y no vivió sino en la tierra

Esta búsqueda poética que halla sustento en lo real, configura su  ámbito de expresión aprehendiendo el tiempo en su presente; raptando la música del aire; dando paletazos de color; irrumpiendo desde la sangre en cada fragmento de espacio que recorre; en cada experiencia del hombre en su encuentro con el otro, con su cotidianidad: el amor, la ternura, la esperanza, la soledad, el trabajo, los hijos, los padres, los amigos,  el paisaje,  los personajes anónimos,  la ciudad; construye un universo poético desde el hombre y su exploración vital del entorno:

 

Uno es el hombre que anda por la tierra

y descubre la luz y dice: es buena,
la realiza en los ojos y la entrega
a la rama del árbol, al río, a la ciudad,
al sueño, a la esperanza y a la espera.

 

Estos fragmentos de su poema UNO ES EL HOMBRE, de su primer libro HORAL (1950), nos anuncian ya su tono coloquial que da forma a  su preocupación central: el hombre y sus asuntos; el hombre y sus sueños; el hombre y sus caminos.   LA SEÑAL (1951) su segundo libro, nos confirma su palabra cálida, su fraternal saludo, su hondura metafísica y su angustia:

Hablo de este dolor y de esta ausencia,
de tu dolor y de tu ausencia es que hablo.
de tu pleito de anoche con tu hermano,
de tu tristeza, huérfano, de tu disgusto, enamorado,
de tu esperanza, pobre, de tu ternura, desgraciado.
Hablo de todo lo que tiene origen
en este estar aquí desesperado
y hablo también de lo que no lo tiene
y nos zozobra dentro y nos golpea
como un pájaro ciego enajenado.

  El amor emerge como designio ineludible, erige su presencia en el tiempo, agota su luz, estalla en su voz  plenamente en  POEMAS SUELTOS (1951- 1961).   El deseo, la urgencia de piel, el inapelable acecho de la muerte;  memoria de soledades que se hallan para despedirse, festejo de sueños que conjuran la nostalgia...

 

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

  Morimos en el sitio que le he prestado al aire 
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
 

En 1961 publica DIARIO SEMANARIO Y POEMAS EN PROSA y de nuevo sentimos su particular acento,  madurado en la reflexión, ahondando en la libertad como expresión suprema del ser:

 

NO QUIERO CONVENCER A NADIE DE NADA.  Tratar de convencer a otra persona es indecoroso...

...Si a alguien he de convencer algún día, ese alquien ha de ser yo mismo.

 

Canta,  celebra el mundo y sus fenómenos, pero también el dolor del destino del hombre, ávido de futuro, distraído del acto elemental, del amor, de sus sueños más íntimos.   Sabines es consciente de la finitud de nuestro paso por el mundo y da cuenta de su alegría por estar vivo:

ME ALEGRO DE QUE EL SOL HAYA SALIDO después de tantas horas: me alegro de que los árboles se estiren como quien sale de la cama; me alegro de que los carros tengan gasolina y yo tenga amor; me  alegro de que éste sea el día 26 del mes; me alegro de que no nos hayamos muerto.

En el libro YURIA (1967) el erotismo irrumpe como imperativo reafirmando su canto al presente, al inminente llamado de la pasión, del delirio vital (SI SOBREVIVES, CUANDO TENGAS GANAS DE MORIRTE);  poemas del capítulo JUGUETERIA Y CANCIONES,  que van prefigurando su punto más alto de tensión, de lucha de contrarios, de pulsión vida-muerte, para desembocar en el capítulo AUTONECROLOGIA.   Particularmente en el poema V, se insinúa  el carácter de discontinuidad del hombre, que al tratar de conjurar, deviene  erotismo; búsqueda de su completud en el otro, de continuidad;  somos fruto de la discontinuidad: el espermatozoide y el óvulo mueren como individuos para dar vida a otro ser; la poesía nace para restituir al hombre de la conciencia, del dolor de existir, del irreparable encuentro con la muerte:

 

V

  ¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo?  Esto es urgente
por que la eternidad se nos acaba.
Recoge mi cabeza.  Guarda el brazo
conque amé tu cintura.  No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.

  XI

No me hables, si quieres, no me toques,
no me conozcas más,  yo ya no existo.
Yo soy sólo la vida que te acosa
y tú eres la muerte que resisto.

  La muerte no como sufrimiento, sino como sustento de la vida, certeza que alimenta la pasión, urgencia de vivir.   Pero su canto no se agota en su propia experiencia; se reconoce en el otro, se nutre y se dimensiona; allí donde la vida sea, allí donde el hombre habite, allí la poesía es; el poeta es un dios que posee el don de la ubicuidad.  He aquí un feliz encuentro con su gran vecino continental, nuestro querido Walt Whitman:

 

VII

Si alguien se queja en algún lado,
si alguien mata,
si alguien es muerto,
si alguien ama hasta quedarse mudo,
si alguien se duele o goza de algún modo,
estoy, no cabe duda, soy yo en algún momento.

 

Otros rasgos esenciales de YURIA en VUELO DE NOCHE –CAPITULO IV- son el sarcasmo, la irreverencia, el humor ácido que roe la doble moral, la hipocresía, el cinismo y la pacatería de la burguesía (CANONICEMOS A LAS PUTAS, CANTEMOS AL DINERO, DIOS BENDIGA A SUS HIJOS), sin caer en la denuncia, el panfleto ni el tono adoctrinatorio; simplemente pasea sus aguzados ojos por el paisaje de valores de la sociedad de su tiempo y trata de digerir el espíritu de la época.

 

El extenso poema a DOÑA LUZ su madre -CAPITULO I de su libro MALTIEMPO (1972)- al igual que su libro “ALGO SOBRE LA MUERTE DEL MAYOR SABINES” (1973), hondas elegías a sus padres, constituyen un penetrante trajinar por la memoria que trasciende lo anecdótico, para desarrollar una suerte de poética de la muerte, donde el amor se postula como inalienable destino del hombre; la evocación amorosa derrota la muerte física, el tiempo devuelve las huellas del hombre en su caminar; el hombre tiene sed de amor y bucea en el pasado para restablecer sus fuerzas, para identificar su estructura simbólica; el sustrato del ser:

 

DOÑA LUZ

POEMA XVII

  Lloverás en el tiempo de lluvia,
harás calor en el verano,
harás frío en el atardecer.
Volverás a morir otras mil veces.
Florecerás, cuando todo florezca.
No eres nada, nadie, madre.

  De nosotros quedará la misma huella,
la semilla del viento en el agua,
el esqueleto de las hojas en la tierra.
Sobre las rocas, el tatuaje de las sombras,
En el corazón de los árboles la palabra amor.

No somos nada, nadie, madre.
Es inútil vivir
pero es más inútil morir. 

ALGO SOBRE LA MUERTE DEL MAYOR SABINES

POEMA XV

Papá por treinta o por cuarenta años,
Amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,
 te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo. 

Algo le falta al mundo, y tu te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento.

Los capítulos siguientes de YURIA -JUGUETERIA Y CANCIONES II, TESTIMONIOS Y COMO PAJAROS PERDIDOS- pueden resumir a su manera el conjunto de la obra del poeta Jaime Sabines.  Sus preocupaciones centrales que desde muy pronto identificó se hallan en ésta y su posterior obra de madurez OTROS POEMAS SUELTOS (1973-1993); las tres heridas que cantó Miguel Hernández: la del amor, la de la vida y la de la muerte.

El ejercicio poético de Sabines des-sacraliza el “oficio de poeta” y lo instaura en el mundo de los mortales; el poeta no es un amanuense de las musas; el poeta es un hombre de carne y hueso que dialoga con el mundo, que camina por las calles: es un peatón – título de uno de sus poemas- que indaga el secreto de las cosas revelado en su contacto con el otro,  y generosamente nos devuelve como un eco, su voz enamorada de la vida, preñada de preguntas, de sobresaltos, certezas y extravíos.  Nada le es extraño, todo lo humano le asedia como instancia creativa.   Su música verbal penetra desde los linderos de lo lírico y lo narrativo y allí en esa síntesis reside su gran posibilidad de llegar a un vasto público.  La juventud de su país le abrió su corazón en vida; los gurús de las letras reconocieron su estatura.  La muerte, tan recurrente en sus textos no podrá silenciar su voz de trueno, su silbido saludador; no podrá abatir para siempre las alas del amoroso pájaro de Tuxtla.

 

BIBLIOGRAFIA:  SABINES, Jaime.  Recuento de Poemas 1950-1993,   Editorial  Joaquín Mortiz,  México D.F.,  1997

Cali, Octubre de 2000

 

Encontrado en: http://www.ceropositivo.com/html/Lit/Galeria/NM/Autores_Colombianos/Mauricio_Vidales.htm