Erratas en textos de Borges
Frutos de las relecturas

Fernando Sorrentino

No por poseer espíritu detectivesco ni alma de relojero ni inclinación a la filatelia ni a ninguna de las ponderables aficiones relacionadas con el detalle, la minucia o lo diminuto, es que escribo este breve trabajo.

Ocurre, simplemente, que la frecuentación y las relecturas de la obra de Borges (con la atención que ella requiere) me han hecho advertir que en la trasmisión textual se han deslizado algunas anomalías; éstas pueden ser tipificadas como erratas (para el Diccionario de la Real Academia Española errata es “Equivocación material cometida en lo impreso o manuscrito”).

Entre las que yo he observado (lo cual no quiere decir que sean las únicas), hay dos que, por haber sido también notadas y enmendadas por los editores de Emecé, han dejado, naturalmente, de ser erratas. Pero hay otras dos que esperan rectificación.

a) Erratas ya corregidas en las Obras completas

1)

En el tercer párrafo de “El jardín de senderos que se bifurcan” (Ficciones, Buenos Aires, Emecé, 3ª reimpresión, octubre de 1961, págs. 99-100), encontré este pasaje (destaco con letras versalitas las palabras en cuestión):

[...] he llevado a término un plan que nadie no calificará de arriesgado. Yo sé que fue terrible su ejecución. No lo hice por Alemania, no. [...] Lo hice, porque yo sentía que el Jefe[1] temía un poco a los de mi raza—[2]a los innumerables antepasados que confluyen en mí. Yo quería probarle que un amarillo podía salvar a sus ejércitos. [...].

Como se ve, no hay ninguna relación lógica de causa a efecto entre el hecho de que el jefe temiera a la gente de raza amarilla y el hecho de que el narrador quisiese probarle “que un amarillo podía salvar a sus ejércitos”.

En la edición en tres tomos de Obras completas, I, 1923-1949, se ha salvado ese error (pág. 473), y ese pasaje dice así:

[...] he llevado a término un plan que nadie no calificará de arriesgado. Yo sé que fue terrible su ejecución. No lo hice por Alemania, no. [...] Lo hice, porque yo sentía que el jefe tenía en poco a los de mi raza— a los innumerables antepasados que confluyen en mí. Yo quería probarle que un amarillo podía salvar a sus ejércitos. [...].

Y ahora sí el párrafo tiene sentido.

2)

En “Del rigor en la ciencia” (El hacedor, Buenos Aires, Emecé, 2ª reimpresión, octubre de 1961, pág. 103) tenemos

[...] esos Mapas Desmesurados no satisfacieron y [...].

Una vez más, en la edición en tres tomos de las Obras completas, II, 1952-1972, se ha salvado ese error de conjugación (pág. 225):

[...] esos Mapas Desmesurados no satisficieron y [...].

 

b) Errata no corregida en las Obras completas

En “El Sur” (Ficciones) se lee (Obras completas, I, 1923-1949):

Desde un rincón, el viejo gaucho extático , en el que Dahlmann vio una cifra del Sur (del Sur que era suyo), le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies.

Es evidente que el viejo gaucho no se halla extático, es decir, en éxtasis, sino estático, o sea, tal como lo había descripto Borges unos párrafos antes, “inmóvil como una cosa”.

Por lo tanto, opino que la lectura correcta de ese pasaje debe ser la siguiente:

Desde un rincón, el viejo gaucho estático , en el que Dahlmann vio una cifra del Sur (del Sur que era suyo), le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies.

 

c) Errata introducida en las Obras completas

En las Obras completas, II, 1952-1972 (pág. 342), la segunda cuarteta de “El títere” aparece así:

Atildado en el vestir,
Medio mandón en el trato;
Negro el chambergo
Negro el charol del zapato.

Al tercer verso (amputado en pentasílabo) le faltan tres palabras para completar el octosílabo.[3] En la página 37 (sin numerar) de Para las seis cuerdas (Buenos Aires, Emecé, 1965) se halla la estrofa completa:

Atildado en el vestir,
Medio mandón en el trato;
Negro el chambergo y la ropa ,
Negro el charol del zapato.[4]

 

El caso de errar

Borges emplea el verbo errar (en sus dos acepciones de “cometer error” y de “andar errante”) conjugándolo como regular. Por ejemplo (“Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, Ficciones, Obras completas, I, 1923-1949, ed. cit., pág. 443):

Si nuestras previsiones no erran , de aquí cien años alguien descubrirá los cien tomos de la Segunda Enciclopedia de Tlön.

Creo que la (metódica) elección obedece a la voluntad estilística de Borges y, en consecuencia, no debe considerarse ni errata del editor ni, mucho menos, equivocación del autor. [5]

 

Conclusión

Es muy posible que una cuidadosa lectura sistemática de las obras borgeanas descubra algún otro caso similar a los expuestos en los subtítulos b) y c); corregido como se debe, será una manera de demostrar por el texto el respeto que su pureza merece.

 



[1] En estas ediciones Jefe aparece con mayúscula. En la edición citada de las Obras completas, se lee jefe

[2] En rigor, esa raya (también llamada guión largo) debería estar separada de raza y pegada a la preposición a: raza —a

[3] En mi memoria, cantaba la estrofa completa la grave voz de Edmundo Rivero, en el disco El tango, del sello Polydor (s/f, c. 1964): música, bandoneón y dirección de Ástor Piazzolla. 

[4] Diré, de paso, que el 27 de noviembre de 1996 envié a Emecé una nota para indicar tal omisión: este comedimiento fue agradecido por la editorial con un enigmático silencio que perdura hasta hoy. 

[5] Veamos qué dice don Manuel Seco (Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, Madrid, Espasa Calpe, 9ª ed., 1986) con respecto a este verbo: “En algunos países americanos, como Argentina, Chile, Colombia y Costa Rica, es bastante corriente el uso de este verbo como regular”. Y, a modo de ejemplo, cita precisamente el caso mencionado en el texto. Estando, pues, en nuestro ámbito esa conjugación de errar tan extendida, inclusive entre personas cultas, es posible que debamos aceptar tales formas como enteramente correctas.

 

First published in Proa 42, julio-agosto 1999

Fernando Sorrentino. "Erratas en textos de Borges".  Borges Studies on Line. On line. J. L. Borges Center for Studies & Documentation. Internet: (http://www.hum.au.dk/romansk/borges/bsol/fs2.htm)