El trujamán
Martes, 14 de mayo de 2002

El plagio fiel y erudito (II)
Por Fernando Sorrentino

El plagio fiel y erudito (I)

Pero hétenos aquí que nuestro ya viejo amigo Francisco Soto y Calvo, a quien hemos visto en dos trujamanes (El ilimitado don Francisco Soto y Calvo, El vuelo del águila), vuelve a hacerse presente.

En efecto, en 1927, y con el título de Joyario de Poe (Buenos Aires, El Inca), publicó sus propias traducciones de varios poemas del vate norteamericano.

Antes de poder entrar en las traducciones propiamente dichas, deberemos atravesar un prólogo que corre entre las páginas 5 y 14, y cuyos indescriptibles conceptos parecen la parodia de una parodia. El escrito termina con estos dos párrafos, que copio sin intercalar ni un sic y después de jurar que no he alterado absolutamente nada:

Para terminar, insisto, (aprovechando de que el asunto de las publicaciones oficiales me ha templado) en mi canturria de siempre. «No hay. No hay! No hay traducciones de poesía en castellano». Los unos no entienden ni lo que leen; los otros tienen unas orejas que Dios que las ha hecho, se perdone; y cuando, como generalmente, sucede hoy en todas partes, esas dos soberbias condiciones se reunen…
Insisto, como en mis anteriores PREFACIOS, en que casi no hay traducción castellana para la lírica. Yo hago lo que puedo: sin que para mí sea muy estimable lo que hago, sino en relación a lo existente. Pretendo, sí, no imprimir traducción que no sea mejor que todas las que conozco. Esto es una invitación, para que se me pruebe lo contrario: lo que sería en bien de todos; pues, mi error probado, tendría yo que hacer de nuevo la obra, y ensayaría vencer. Lo que ya es algo!

Dicho esto, don Francisco nos presenta, en la página 15, su traducción de «The Raven». La primera estrofa dice textualmente así:

LA OBSCURA noche mediaba, cuando, yo que meditaba
Sobre más de un raro infolio de ciencia olvidada ya,
Cabeceante, dormitante, vagamente, derrepente…
Suave toque en el batiente de mi puerta oí sonar…
«Será visita que incierta viene en mi puerta a llamar».
Dije: «Es éso… y nada más…»

Recordemos que Borges (trujamán «Beschreibung eines Kampfes») dijo de Soto y Calvo:

Todos los géneros literarios, desde el ripio servicial hasta el plagio fiel y erudito, han sido cometidos por este reincidente sin fin.

Fingiré que no descubro ningún «ripio servicial» en la estrofa en cuestión. En cuanto al «plagio fiel y erudito», me parece advertir, en ese sobre más de un raro infolio, alguna reminiscencia de la versión que, unos cuarenta años antes, había realizado Pérez Bonalde.

Encontrado en: http://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/mayo_02/14052002.htm