El trujamán
Lunes, 13 de mayo de 2002

El plagio fiel y erudito (I)
Por Fernando Sorrentino

La primera estrofa del celebérrimo poema «The Raven», de Edgar Allan Poe, dice así:

Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,
Over many a quaint and curious volume of forgotten lore--
While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping,
As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.
“'Tis some visiter,” I muttered, “tapping at my chamber door--
Only this and nothing more.”

Una traducción —no poética sino tendiente a la mera comprensión— podría ser ésta:

Érase una medianoche triste; mientras yo cavilaba, débil y cansado,
sobre muchos extraños y curiosos volúmenes de olvidadas enseñanzas…,
mientras yo cabeceaba, casi durmiéndome, de repente se oyó un toquecito,
una suerte de suave golpetear, golpetear en la puerta de mi alcoba.
«Es algún visitante», musité, «que está llamando a la puerta de mi alcoba…,
sólo esto y nada más».

Entre las traducciones poéticas que pude consultar, transcribiré la de Francisco Peña-Bernal:

Una vez, al filo de una lúgubre medianoche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
«Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más».

Otra, por la que siento especial simpatía —debido al hecho pueril de que, siendo yo adolescente, fue la primera que conocí y que voluntariamente memoricé—, es la del venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde (1846-1892), que fue publicada en Valparaíso en 1895. Dice así:

Una fosca medianoche, cuando en tristes reflexiones,
sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones,
inclinaba soñoliento la cabeza, de repente
a mi puerta oí llamar;
como si alguien, suavemente, se pusiese con cierta
mano tímida a tocar.
«Es —me dije— una visita que llamando está a mi puerta;
eso es todo, ¡y nada más!»

Notemos que Poe sólo habla de a quaint and curious volume. En ningún momento especifica si se trata de volumes en folio o en cuarto. Sin embargo, Pérez Bonalde optó por el primer caso y dotó al lector de una concurrencia de más de un raro infolio. Esta licencia me parece muy razonable, ya que discordaría en el oscuro conjunto imaginar al lúgubre personaje leyendo un libro de bolsillo con cubierta de varios colores.

De manera que, sin dudar, podemos establecer que la construcción sobre más de un raro infolio es hallazgo exclusivo del poeta venezolano.

Encontrado en: http://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/mayo_02/13052002.htm