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Del supremo yo de las pólizas de seguro y el Ulises en español a las reflexiones de Borges Por Fernando Sorrentino El pecador aburrido y el traductor del Ulises en el mismo continente. A los dieciocho años —corría 1961— padecí ser empleadillo en cierta compañía comercial de Buenos Aires. El diablo me puso bajo la égida de uno de los hombres más estúpidos que en el mundo han sido. En melancólico jolgorio íntimo, di en fingirme humilde discípulo del señor B. para que este ejecutivo —acucioso en su nadería, risible en su severidad— imaginase que yo aspiraba a devenir una persona parecida a él en un futuro venturoso. Yo solía andar con libros bajo el brazo. Advertida esta perversidad, el señor B. decidió edificarme: expuso la verídica parábola de un escritor que había trabajado en la compañía y que ya no trabajaba más. —Figúrese —concluyó, atónito—, el hombre decía que este trabajo lo aburría. Y sonrió, indulgente ante las extravagancias de la conducta humana. Le pregunté quién había sido ese escritor. —Querido joven —me aleccionó—, se revela el pecado pero no el pecador. Extraiga usted sus propias conclusiones. Más que extraer conclusiones, me interesaba satisfacer la curiosidad: averigüé más tarde que el pecador tenía Augusto por nombre y Roa Bastos por apellido. Lo cierto es que aquellos casi olvidados episodios del ayer resucitaron, súbitos, gracias a esta información:
Ahora sé que, mientras en el tercer piso el señor B. modelaba mi personalidad, en otras oficinas del lúgubre edificio de la avenida Corrientes cumplía tareas el primer traductor del Ulises al español. Conjeturo que, siendo Roa Bastos y Salas Subirat dos personas de inclinaciones similares, tienen que haberse conocido y tienen que haber conversado, más de una vez, de temas ajenos a las pólizas de seguro. Reflexiones de Borges. En aquel momento, la labor de Salas Subirat contaba dieciséis años y una razonable aceptación por parte de lectores y estudiosos. Sin embargo, en fecha muy cercana a la primera edición (1945) del Ulises en español, Borges interpuso sus objeciones a la versión de Salas Subirat. Los puntos negativos no están dirigidos tanto a la tarea del traductor cuanto a la imposibilidad de la lengua española de ejercitar ciertos recursos del inglés. Entre otros conceptos, dice Borges:
El ensayo se titula «Nota sobre el Ulises en español» y se encuentra en la página 49 de la revista —que el propio Borges dirigía— Los Anales de Buenos Aires (n.º 1, enero de 1946). (*) Marietta Gargatagli, «Datos para una biografía: José Salas Subirat». |
Encontrado en: http://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/diciembre_02/09122002.htm