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Avatares de un ciruja cerca del duomo Por Fernando Sorrentino En abril de 1999, y con el título de Sette conversazioni con Borges, y «A cura di Lucio D’Arcangelo», Arnoldo Mondadori Editore publicó en Milán la versión italiana de mi libro Siete conversaciones con Jorge Luis Borges. En su momento, recibí en Buenos Aires las pruebas de imprenta de la traducción italiana. Tras revisarlas con la atención que merecían, envié, el 19 de enero de 1999, una extensa carta a Lucio D’Arcangelo, en la que señalaba una cantidad de errores de traducción, nunca imputables a ignorancia del español sino a desconocimiento de algunos aspectos de la cultura argentina (por ejemplo, confundir cuadrera, ‘carrera de caballos’, con cuadra, ‘caballeriza’). Afectado de un mutismo que envidiaría la momia de un faraón, D’Arcangelo jamás respondió una sola palabra. Pero, en general, siguió casi todas mis indicaciones y corrigió casi todo lo que había que corregir. En las páginas 43-44 del original español Borges dice:
Los octosílabos lunfardos son obra de Francisco Alfredo Marino (1904-1973) y pertenecen al tango El ciruja (1926). Ciruja es apócope humorística de cirujano, y designa al pobre diablo que vive de recoger desechos de los vaciaderos de basura. Formulada esta aclaración, voy a traducir los versos del lunfardo al español:
En las pruebas italianas, Lucio D’Arcangelo colocó un asterisco en el vocablo diquero para explicar su significado. El asterisco remitía al pie de página, donde —azorado— leí:
Como este aserto constituye un disparate mayúsculo, en mi carta le expliqué:
Y, en efecto, le mandé fotocopia de la página 26 de Vieja y nueva lunfardía (1963), donde, en el apartado «Del caló», Gobello nos ilustra con su sapiencia habitual:
(Nótese una ligera variante en el segundo verso. En rigor, hay elisión del fonema /d/; entonces debería ser que la yugaba’e quemera.) Cuando, hacia mediados de 1999, tuve en mis manos el ejemplar de las Sette conversazioni con Borges, comprobé —doblemente azorado ante el hecho irreparable— que, al pie de la página 39, se hallaba esta información:
Sin embargo, en la página 56, D’Arcangelo añade a mi nota 26 el siguiente corchete, que contradice (y, por suerte, enmienda) la información anterior:
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