1) No, no
es verdad. Goethe escribió Armbrustschießen.
Y Tenreiro tradujo correctamente: «campo de tiro de
ballestas». Nada dijo Goethe de disparos ni de
arcabuces. A continuación, donde Goethe habla de «Soldaten
und Bürger mit Armbrüsten» (soldados y ciudadanos
con ballestas), don Rafael prefiere, acaso en busca
de mayor eficacia ofensiva, cambiar de arma, y
entonces traduce «soldados y paisanos armados de
arcabuces», viendo una Feuerbüchse donde sólo
había una Armbrust.
2) No, no
es verdad. Goethe escribió «Jetter, Bürger von Brüssel,
Schneider, tritt vor und spannt die Armbrust». Y
Tenreiro tradujo correctamente: «Jetter, ciudadano
de Bruselas, sastre, avanza y empulga la ballesta»
(empulgar, verbo curioso, significa ‘armar
la ballesta’ [DRAE]). Es decir, el sastre Jetter
no ha hecho otra cosa que alistar su pulgar para
disponerse a tirar al blanco (y no, como imaginó
don Rafael, para amenazar al tendero Soest).
3) No, no
es verdad. La cuestión es infinitamente menos
sangrienta. Los dos amigos se disponen a competir
con la ballesta en el tiro al blanco. Y lo que hace
Soest, que acaba de acertar «tres círculos negros»,
es fanfarronear ante Jetter, desafiándolo a la
aparentemente imposible tarea de superar esa marca.
En la traducción de Tenreiro, el discurso de Soest
(«¡Vamos! ¡Tirad! ¡Acabemos de una vez! ¡No me
venceréis! Tres círculos negros; tiro como ése no
habéis hecho en toda vuestra vida. Y de este modo,
seré el maestro de este año») aparece, en un
contexto, digamos, deportivo, adecuadamente
despojado de toda esa injustificada carga trágica y
épica con que lo adornó Cansinos Assens.
4)
No, no es verdad que Pritschmeister sea un
nombre propio. Simplemente, don Rafael no conocía
su significado y lo dejó sin traducir. El término
fue traducido por Tenreiro como bufón, lo
cual encaja bien en el tono de chanza y amistosa
pelea con que hablan Jetter, Soest y Buyck. Ahora
bien, Pritschmeister es un arcaísmo, ya
olvidado, cuyo equivalente actual sería, según el Duden,
el vocablo Hanswurst (que alude a alguien que
pretende saber cosas que, en realidad, no sabe: una
especie de engreído o fanfarrón, bufón o payaso).
También queda claro que reverencia es un
sustantivo y no un verbo (Goethe: «Nun,
Pritschmeister, Reverenz!»; Tenreiro: «¡Vamos,
bufón, la reverencia!...»).
5)
No, no es verdad que alguien haya hablado de «cerveza».
Goethe escribió «Eins! Zwei! Drei! Vier!», cosa
que, como aprende cualquier estudiante de alemán el
primer día de clase, significa ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!
¡Cuatro!, y no ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Cerveza!.
Buyck se está refiriendo a su acierto de cuatro círculos;
de ahí que Soest le conteste: «¿Cuatro aros? ¡Sea!»
(Cansinos Assens) o «¿Cuatro círculos? ¡Bravo!»
(Tenreiro). Ocurre que don Rafael, posiblemente
inspirado por el hecho innegable de que, como todo
el mundo sabe, los alemanes pasan la mayor parte de
sus vidas bebiendo cerveza, dio en confundir Vier
con Bier, y así convirtió el insípido
numeral en una refrescante bebida alcohólica. Lo
cual, desde el punto de vista canicular, no está
nada mal; aunque, en una traducción publicada por
una editorial seria, merece algún reparo.