El trujamán
Jueves, 4 de enero de 2001


La metamorfosis del documento

Por Fernando Sorrentino

En 1951 Graham Greene publicó su novela The End of the Affair, que, en traducción española de Ricardo Baeza y bajo el título de El fin de la aventura, apareció en 1952 en Buenos Aires con el sello de Ediciones Revista Sur S.A.

Yo leí la octava edición (diciembre de 1979) que, según entiendo, es una mera reimpresión de las siete anteriores.

En el «Libro tercero» se reproducen fragmentos del diario íntimo de Sarah Miles. Maurice Bendrix, narrador en primera persona, llevado de su prisa y su impaciencia, hojea rápidamente el diario: «Fueron las dos últimas páginas las que leí primero, y la[s] que volví a leer al final para acabar de asegurarme» (pág. 78).

Entonces, los textos correspondientes al 10 y al 12 de febrero de 1946 aparecen dos veces en el libro: en la página 79 y en la 106.

Pero, cosa extraña, el traductor, en lugar de reproducir su propia traducción de la página 79, en la página 106 vuelve a traducir el texto inglés, ahora con toda clase de variantes. Lo que me hace pensar que: a) la prisa y la impaciencia de Ricardo Baeza superaban inclusive a las del ficticio señor Bendrix; o b) Ricardo Baeza no advirtió que se trataba de un documento y que, como tal, debía reproducirse textualmente; o c) a Ricardo Baeza le agradaba trabajar en vano.

No hay espacio para comparar extensamente ambos textos, ni tampoco tendría utilidad hacerlo. Como ejemplo, vayan estas pocas cláusulas:

Página 79:

Hace dos días tenía aún tal sentimiento de paz y de tranquilidad y de amor. La vida iba a ser de nuevo dichosa; pero la noche pasada soñé que estaba subiendo una larga escalera para encontrarme arriba con Maurice. Me sentía aún feliz porque, cuando llegara al final de la escalera, íbamos a hacer el amor.

Página 106:

Hace dos días tuve una tal sensación de paz, de serenidad y de amor. La vida iba ser feliz de nuevo, pero anoche soñé que subía por una larga escalera, para encontrarme con Maurice en lo alto. Pero yo me sentía a pesar de todo contenta porque cuando llegase a lo alto de la escalera íbamos a hacer el amor.

Así como son suficientes unos pocos días para que una larva se transforme en insecto cabal, bastaron sólo veintisiete páginas para que se desarrollase la metamorfosis completa de un texto: ¡quién habría sospechado tal vitalidad en un inerte documento!