Letra capital

 

 

El deseo de Eva es irreprimible.

Su mano arranca el fruto y prueba la verdad:

 

A espaldas de la luz

Adán trabaja. El sudor de su frente

corrompe la carne y vicia el sueño.

 

Nutre el árbol.

 

Un ángel guarda la noche del mundo.

Nadie puede huir del Paraíso.

La angustia que nos oprime es Dios.

 

(De Sílabas de Arena)

© Antonio Tello