El Quijote a través del espejo

Antonio Tello

Prólogo


  Este no es un libro erudito acerca del más bello de los libros de nuestra lengua -El Quijote-. Se trata ante todo de un producto de la curiosidad.

  Sobre el Quijote y su autor, don Miguel de Cervantes, se ha escrito y hablado, investigado y razonado en libros y conferencias que reunidos podrían configurar una vasta biblioteca monográfica.

  La intención que alienta este texto es la de transmitir la pasión por la lectura de un libro al que suele accederse de un modo compulsivo. El criterio que he seguido es el del lector tan curioso como impertinente. El de ese tipo de lector atento a las muchas posibilidades y significaciones que surgen espontáneamente cuando se llega a comprender que estamos ante una obra sólida, con personajes de carne y hueso que han logrado vencer el tiempo, aunque no siempre el prejuicio.

  No hay aquí un análisis literario. He procurado hacer un reportaje a un libro, a unos personajes, cuya ficción se confunde con lo recordable, de modo que borran las diferencias entre lo imaginario y lo histórico. ¿Qué diferencia hay entre el recuerdo de don Quijote, de Sancho Panza y el de Miguel de Cervantes, Lope de Vega o Felipe II? La pasta con que están hechos estos héroes es la misma que alimenta la memoria de los personajes históricos. Gozan del privilegio de los que han sido y han dejado una huella en el mundo por la que los recordamos a pesar de los siglos transcurridos.