La épica de la historia

Osvaldo Gallone


Una novela de neto corte épico que opera a tantos niveles -tanto de estructura como de escritura- como lecturas a las que puede someterse el texto, puzzle escritural que inevitablemente obliga al lector a escribir con el escritor lo que él mismo omite, sobreentiende o mezcla en un aplicadamente desordenado mazo de palabras. Pero si el número de escrituras es múltiple, también lo es el número de referentes a los que esa escritura remite. Y en primer lugar surge -por qué no decirlo- el referente témporo-espacial. Es una novela escrita desde el exilio catalán, comenzada en Río Cuarto en 1973 y finalizada en Barcelona en 1980.

Los datos cronológicos en este caso sirven para aproximarse a una intención que se revela a medida que transcurre la lectura: De cómo llegó la nieve es el intento de una decodificación doble; la decodificación de cómo llegó el horror de la represión militar y la decodificación  del lenguaje mismo con el que se cuenta la historia del horror. Por tanto, tampoco es gratuito ni azaroso que las líneas argumentales de esta epopeya no lineal se muevan en un doble espacio que la emparenta en una íntima devastación: la epopeya de las guerras de la Independencia y el contrapunto sólo aparente de la escalada de la guerra sucia. Vaivenes, pues, oscilaciones constantes y pendulares que parecen encontrar un punto de convergencia desgarrado, puesto que la historia (de la historia) la cuenta un personaje que se ha vuelto prototípico en los últimos años de literatura e historia argentina: el extranjero, que cierra un círculo de dramática des-identidad cuando retorna a su tierra, en donde su ajenidad, su otredad acaso se encuentren más acentuadas que al comienzo de su exilio. Es a partir de esta des-identidad (identidad rota) donde el lenguaje también se rompe y trasciende el afán experimental para devenir implicancia directa, situación lingüística. El discurso se rompe paralelamente a la fractura de los nombres, los personajes, las historias. Rompimiento del texto y del contexto, de la epopeya y del héroe épico.

La escritura persigue a la escritura en un afán imposible: contar hasta lo incontable. Antonio Tello sale bien librado de semejante empresa, sólo le son imputables, estilísticamente, algunos excesos propios de las primeras novelas: por momentos la excesiva adjetivación logra el objetivo exactamente contrario al que busca, esto es, no describe, tan solo recarga la frase en un barroquismo que fractura el ritmo de la prosa; hay párrafos en los cuales el discurso textual se torna en el texto de un discurso; o algún exceso de retórica inficiona de inverosimilitud ciertos parlamentos. De todos modos, De cómo llegó la nieve es un texto que trasciende holgadamente la trajinada anécdota de los años del Proceso para ingresar en un espacio de inequívoca excelencia literaria.