Reseña de De cómo llegó la nieve

Rolando Camozzi


El protagonista de esta historia (o historias multiplicadas) de exilio, batallas y memorias es un poeta: Manuel T., que vive buscando identidad cifrada en una palabra fundamental, palabra esencial que exprese tanto su verdad interior cuanto el fragor de un país, un mundo en convulsión, con desencuentros y concretas represiones, destrozos, muertes cotidianas y violencia. Se cifra así la situación de su Argentina reciente, que ha supuesto tanto las quiebras interiores de muchos agonistas cuanto el exilio urgente como último modo de salvaguarda de la propia vida.

El mismo Manuel T. debe salir de su país, gustar la trashumancia del destierro, saberse desarraigado, probar la distancia en sus múltiples rostros: lejanía, soledad, desamparo. Vive condenado a soñar el mismo único sueño y a sentirse siempre -aun cuando un día regresa- extranjero en nuevas circunstancias y entornos diversos.

Las batallas que vive y sueña son viejas batallas (la historia que se revive en episodios de guerras de su propio país: la conquista del desierto, la matanza de los indios del sur) y permanentes combates (reiterados en experiencias de destrozos y persecuciones implacables).

La estructura de la obra, en consecuencia, realizada como puzzle fragmentario (un rompecabezas concreto), refleja muy bien los retazos de la memoria, recuerdos que se entremezclan, cartas que se cruzan, flecos sangrantes de historias personales y sociales... Fantasmas invisibles como seres concretos, imágenes oníricas como imágenes persistentes y engramas trágicos que se complementas, instantes eróticos, momentos religiosos intensos, episodios épicos, brutales, todo en amalgama, cimentan un mundo tumultuario. Si bien esta misma estructura desajustada y plural se torna por momentos intrincada, por saltos de tiempos y espacios discontinuos, que se oscurecen como una pesadilla, como un tropel interminable de caballos, tanques, ruido de sables.

La leyenda heroica del poeta que es un héroe atípico -y que se agranda y acrecienta a la distancia- refleja propiamente la verdadera heroicidad de un pueblo en lucha y en resistencia. El poeta es así como la imagen concreta de una palabra que no se pronuncia hasta que la rescate el pueblo: la libertad.

También la escritura -diversa y rica- refleja la pluralidad situacional y expresiva: momentos intensos de fuerza lírica y emotiva, descripciones coloridas y trágicas de episodios épicos, fragmentos de habla gauchesca, dominio en general de un lenguaje límpido e incisivo.

Sin olvidar la diversa idiosincrasia -y su lenguaje- en los variados personajes: la madre, el sargento Reyes y el Carneasada; Julián Tapia y el Flaco, el burdel y el basura como ejemplos y símbolos.

Una primera novela llena de fuerza, experimentalismos y rescates.