Aflora la personalidad de Antonio Tello en su primer libro

El Pueblo, Río Cuarto, Argentina, 3 de octubre de 1973


Primera parte: alienación; segunda parte: angustia. Así se presenta al lector el debut impreso de Antonio Tello, joven escritor de nuestro medio que con ella se afirma en un puesto de avanzada dentro de la literatura local. "El día en que el pueblo reventó de angustia" contiene una narrativa densa, compleja, plena de un lenguaje rico con el aditamento de neologismos que acentúan, marcan indeleblemente las intenciones del autor.

La angustia que acosa al hombre argentino, la siente Tello ardientemente; ha creado personajes que parecen vivir dentro de él, entremezclados a la vez entre sí, conformando así una serie de símbolos. Manuel Rodríguez, el comandante Ordóñez. Cada uno de los once cuentos del libro, se relacionan, los nombres vuelven, se cruzan, y si en alguna narración no se aclaran los apretados sucesos, en otras se despejan oscuridades, resaltando brillantemente el fuerte mensaje que comienza desde la primera letra del libro.

Antonio Tello, muy joven, 28 años, es nuestro entrevistado, ante la circunstancia de conocerse éste su primer volumen.

- ¿Por qué tanta angustia, tanta desesperanza?

- Angustia y alienación son pautas del hombre actual; no las puedo desconocer. En cuanto a desesperanza, no creo que la haya, porque doy, sobre todo en el último cuento, la posibilidad, la salida, a través de la lucha activa del pueblo.

- ¿Quiere decir que es una posición deliberadamente adoptada?

- Sí; sobre todo en la segunda parte considero específicamente la angustia, que no es sólo existencial, sino también épica, y en este sentido, esa angustia se sustenta de la historia, las leyendas, los mitos, los sueños de un pueblo.

- Usted se refiere repetidamente al mito, ¿qué importancia tiene en su libro?

- Por ejemplo, el mito del cóndor; míticamente, es la encarnación de la raza americana. Mientras a estos mitos los alimentemos, y extraigamos de ello lo positivo, lo vital, vamos a ir encontrando la identificación con nuestro ser americano. Mientras estos mitos permanezcan muertos, no nos sirven para nada y nos cierran la salida.

- En conjunto, su libro se acerca a la novela, por las secuencias que se desarrollan, crecen y se unifican a lo largo de una argumentación central. ¿Usted encuadra los episodios dentro del cuento?

- No entro a definir a qué género pertenece, porque sería penetrar en un terreno puramente formal. considero que el cuento, dado su unilinealidad anecdótica, presenta una serie de limitaciones en cuanto a captación de una realidad. En el caso de este libro, esa realidad está salvada, a través de los nexos, ya sean técnicos o conceptuales que no sólo la integran, sino que le dan un panorama más compacto. Estimo, que sin ser una novela, participa de algunos elementos que le pertenecen.

Entiende Tello que el escritor debe ser un gran lector. Prefiere a Henry James, James Joyce, W. Faulkner, García Márquez, Vargas Llosa, Gerard de Nerval, J. Rulfo, Roberto Arlt, Borges, entre otros muchos. Ha nacido en Villa Dolores y hace largo tiempo que está radicado entre nosotros. Su primer libro impresiona como producto de una inteligencia aguda, y un alto conocimiento literario, que lo ubica muy favorablemente. "La jaula", "El muerto", "El despido", etc., son cuentos cuyos finales, no cierran un capítulo sino que deben continuar. Los `reludios y fugas de Bach, cuando pertenecen al modo menor, no cierran nunca sino en modo mayor; eso significa que no concluyen, sino que siguen, pero subiendo, siempre subiendo.

Talleres Gráficos Macció hizo la impresión de este libro que comentamos, con 84 páginas y una portada muy expresiva perteneciente a Gustavo Colautti.