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Nacida en Buenos Aires,
capital del río de la Plata, cuando tenía dos años mi
familia se trasladó al interior y viví los años de mi
infancia en dos ciudades que dejaron en mí las huellas de
sus ríos. Primero Zárate, junto al Paraná. Después,
Gualeguaychú, a orillas del río del mismo nombre. Allí
quedó mi paraíso, mi "tiempo perdido", entre las
barrancas del caudaloso Paraná y los murmullos del
Gualeguaychú, en medio de los ceibos florecidos y las
suaves cuchillas entrerrianas. Los primeros estudios
sucedieron en una tierra luminosa, en una ciudad de juegos y
dibujos, barcos y balsas con molinos y aljibes en jardines
fragantes.
A los ocho años, volvimos a
Buenos Aires, y es ahí donde transcurrió la mayor parte de
mi vida. Estudié la carrera de letras y me dediqué a la
enseñanza durante muchos años.
En 1983 nos trasladamos a
Barcelona, donde resido desde entonces. Mi actividad
continúa orientada en el campo de la literatura y de la
enseñanza. Imparto cursos, clases y conferencias en
diversas instituciones, dirijo y colaboro en trabajos de
creación literaria, realizo tareas editoriales y escribo.
Durante todo este tiempo han
sucedido muchas cosas en el mundo y en mí. Algunos seres
queridos se han ido para siempre y la luz de Buenos Aires es
un recuerdo que me acompaña en todo momento y, aunque no he
perdido mi acento ni las palabras de nuestro hablar, aunque
los amores han seguido creciendo a la distancia, también es
cierto que a fuerza de vivir, de querer y ser querida, he
ido conociendo y amando a esta Barcelona donde ahora voy
hilando mis interrogantes y cultivando, con la savia de esta
tierra, los brotes que me traje al partir de mi tierra natal
para emprender una nueva estación de la vida.
Hoy puedo decir que tengo dos
patrias y que me siento entera en cada una de ellas con mis
recuerdos, mi familia, mis amigos.
Se han tendido puentes dentro
y fuera de mí, y uno de esos puentes es la literatura, que
me ha permitido ir tejiendo la trama de mi vida con los
hilos de la memoria, del lenguaje y de la creación.
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