El laberinto y los espejos
Teresa Martín Taffarel
Texto publicado por la Fundació La Caixa. Guies de Lectura, núm 51: Jorge Luis Borges.
"Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara." (1)
Para Borges, "dibujar el mundo" significa estar poseído por la literatura como lector y escritor. Recluído en la lectura, Borges emprende la tarea de nombrar el universo, definiéndose como "Hacedor" de una realidad en que pensamiento y vida se revelan en símbolos, y éstos, en programa literario.
Las primeras lecturas en la biblioteca familiar contienen la clave de su biografía intelectual, cuyo punto de partida es la construcción del lector sobre el cual se irá consolidando el escritor: "Yo creí, durante años, haberme criado en un suburbio de Buenos Aires, un suburbio de calles aventuradas y de ocasos visibles. Lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y en una ilimitada biblioteca de libros ingleses." (2)
El niño que se inició en la lectura con aquellas obras crece y se alimenta de otros autores, clásicos, ingleses, españoles, franceses o alemanes, narradores, poetas y filósofos. Así se convierte en un hombre extraordinariamente culto y en un creador que entreteje en símbolos literarios los grandes temas metafísicos: el universo, la memoria, la vida y la muerte, el tiempo y la eternidad, el amor, la literatura.
El espacio poético de Borges se multiplica hasta el infinito desde una mirada que progresivamente va perdiendo la luz, y, en medio de laberintos que presentan un mundo compuesto de "senderos que se bifurcan", o de espejos que duplican simétricamente la realidad, entre los juegos de la memoria y del lenguaje, irrumpe la ceguera, como un "don" que progresivamente sumerge al escritor en el vasto espacio de las sombras. Y es entonces cuando Borges se erige en "el guardián de los libros" que contienen todas las cosas o la memoria de las cosas. Los libros innumerables se convierten en un solo libro infinito, "el libro de arena" que, como la Biblioteca de Babel es el universo. Borges, director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires cuando ya no puede leer en los libros, recorre "los confines de esta alta y honda biblioteca ciega", y sigue "leyendo y transformando" los textos que guarda en su memoria o los que le llegan a través de la voz de sus lectores.
Si bien Borges vive su adolescencia y primera juventud en Europa, principalmente en Ginebra, ciudad que elegirá para morir y en la cual está enterrado, las experiencias de infancia y la mayor parte de su vida transcurren en su ciudad natal: "Buenos Aires, yo sigo caminando / por tus esquinas, sin por qué ni cuando". (3) toda su escritura se localiza en el espacio de Buenos Aires, desde donde se proyecta la visión del escritor argentino que indaga los misterios del universo. La ciudad y la llanura que la circunda se transforman en objeto estético, ya sea como marco, protagonista o atmósfera interior expresada en ciertos matices del lenguaje o en íntima visión poética. Borges inventa el mito de Buenos Aires a partir del espacio y de la figura de personajes que, viviendo fuera de la ley, permanecen fieles al cumplimiento de leyes propias, sujetos a las jugadas del destino. El malevo, el guapo y el compadre son héroes herméticos y trágicos que viven su peripecia poética en una ciudad cuyos orígenes históricos ceden ante la imagen destemporalizadora que Borges le atribuye: "A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: / la juzgo tan eterna como el agua y el aire". (4)
En el universo de Borges hay una profunda identificación entre los seres humanos, los paisajes o los objetos sensibles, y los grandes temas que brotan desde su mirada interior poéticamente reflexiva e insólitamente lúdica y metafísica. La erudición y el razonamiento se iluminan con el juego creativo que incita al lector a una búsqueda nunca resuelta en fórmulas categóricas, sino proyectada siempre en el ámbito de la duda. Ésta es la clave de lo fantástico en su narrativa y de lo metafórico en su poesía. El autor, como el Minotauro, está perdido en el laberinto, a cuyo centro llegará sin duda gracias al "claro azar o las secretas leyes" que rigen su destino, pero la experiencia será intransferible e intraducible. La última palabra del poema, con la que descifrará el universo y su propia vida, le será dada en el instante final, pero será un "milagro secreto", como secreto es el sentido de toda vida humana. Mientras tanto, su obra consiste en plasmar esa búsqueda infatigable con la serena incertidumbre del más allá y con la esperanza de la revelación: "Llego a mi centro, / a mi álgebra y mi clave / a mi espejo. / Pronto sabré quién soy". (5)
Síntesis biográfica
Infancia (1899-1914)
Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. Hijo de Leonor Acevedo Suárez y de Jorge Guillermo borges Haslam, abogado y profesor de psicología e inglés, recibe una esmerada educación familiar. Junto con su hermana Norah, nacida en 1901, aprende a leer en inglés antes que en español. De su primera infancia proviene la experiencia del laberinto, el horror a los espejos y la fascinación por los tigres. A los ocho años escribe su primer cuento y a los nueve traduce del inglés El príncipe feliz de Oscar Wilde.
Adolescencia y primera juventud en Europa (1914-1921)
La familia Borges decide pasar una temporada en Europa. Visitan Londres y París y se instalan en Ginebra, donde viven hasta que finaliza la guerra. Borges inicia su bachillerato, aprende francés, latín y alemán, y lee a autores que tendrán gran influencia en su literatura: Flaubert, Maupassant, los poetas simbolistas, Carlyle, Chesterton, Whitman, los expresionistas alemanes y los filósofos germánicos, especialmente Schopenhauer y Nietzsche. La lectura de El Golem, de Meyrink, le descubre algunos de los temas que Borges elaborará en su literatura. En 1919, la familia se traslada a España. Pasan por Barcelona, viven un año en Mallorca, luego en Sevilla y por último se instalan en Madrid. Durante estos años Borges se pone en contacto con los movimientos vanguardistas y se une a los ultraístas. Participa en la redacción de manifiestos, colabora en revistas y asiste a tertulias. Lee a los autores españoles, Cervantes, Quevedo, Góngora, Gracián, Unamuno, Manuel Machado.
Juventud (1921-1938)
De regreso a Buenos Aires, se reúne con un grupo de jóvenes poetas en torno a la figura de Macedonio Fernández y, junto con ellos, funda las revistas Prisma y Proa. En 19923 publica su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires, al que seguirán Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929). Simultáneamente colabora en la revista Martín Fierro y publica libros de ensayos, Inquisiciones (1925), El tamaño de mi esperanza (1926), Evaristo Carriego (1930), Discusión (1932) e Historia de la eternidad (1936). Es consejero y colaborador en la revista Sur, fundada en 1931 por Victoria Ocampo. En 1932 inicia su amistad con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, con quienes escribirá obras en colaboración. En 1935 publica su primer libro de narraciones, Historia universal de la infamia, al que define como "el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear (...) ajenas historias". (6) En 1937 consigue un modesto empleo en una biblioteca municipal y aprovecha los viajes en tranvía de ida y vuelta al trabajo para leer a Dante, Arios y León Bloy. Traduce para la editorial Sur obras de Virginia Woolf, Henri Michaux y William Faulkner.
Madurez (1938-1955)
El mismo año de la muerte de su padre, 1938, Borges sufre un grave accidente que casi le cuesta la vida. Como consecuencia, los problemas que padece en la vista se acentúan y avanza su ceguera, por lo que debe depender de la ayuda de su madre y de los amigos. Mientras se recupera del accidente, escribe el que puede considerarse su primer cuento fantástico, "Pierre Menard, autor del Quijote" (1939). En 1941 comienza la publicación de su gran obra narrativa con El jardín de los senderos que se bifurcan, colección de cuentos que en 1944 recoge en Ficciones. Continúa su producción, caracterizada por la originalidad y la calidad literaria, con la publicación de El Aleph (1949). En 1946, Perón toma el poder, y Borges, que había firmado unas declaraciones antiperonistas, es destituido de su empleo en la biblioteca y nombrado inspector del mercado municipal, puesto que rechaza. Como desagravio, la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) organiza un acto presidido por Leonidas Barletta, escritor comunista, que elogia la valentía de Borges ante las circunstancias políticas. Desde entonces, funcionarios de la policía asisten a conferencias y cursos impartidos por Borges, a fin de controlarlo. Dirige la revista Anales de Buenos Aires, y comienza a publicar cuentos en colaboración con Bioy Casares, bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq. Entre 1950 y 1953 ejerce la presidencia de la SADE, da clases de literatura inglesa en varias instituciones, y se dedica a estudiar la antigua literatura anglosajona. A partir de 1951, sus obras se publican en París, por mediación de Néstor Ibarra y Roger Caillois. En 1952 aparece un nuevo libro de ensayos, Otras inquisiciones.
Proyección universal (1955-1986)
Con la caída del gobierno peronista en 1955, es nombrado Director de la Biblioteca Nacional. Una ceguera casi total le impide definitivamente leer y escribir y se ve obligado a redactar sus textos mentalmente para dictarlos luego a sus amanuenses. En 1956 obtiene la cátedra de Literatura Inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y se le otorga el Premio Nacional de Literatura. Con El Hacedor (1960), Borges inicia la composición de libros en los que combina textos en verso y prosa: poemas, narraciones breves, esbozos de ensayos, a modo de misceláneas que continuará cultivando hasta su último libro, Los conjurados (1985). Asimismo, publica otras colecciones de cuentos, El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975); poemarios, La rosa profunda (1975), La moneda de hierro (1976), Historia de la noche (1977). Aparecen también varios libros que recogen conferencias y diálogos con Borges, Borges oral (1979), Siete noches (1980), Nueve ensayos dantescos (1982). Durante esta etapa de su vida, realiza numerosos viajes, invitado por distintas universidades e instituciones, donde imparte cursos y pronuncia conferencias. Recibe distinciones honoríficas y premios, entre los que destaca el Premio Cervantes en 1980, que comparte con Gerardo Diego. A fines de 1985, enfermo de cáncer, se instala en Ginebra con María Kodama, a quien había conocido en 1958 como alumna, y que se convierte en colaboradora y compañera inseparable, desde la muerte de doña Leonor, madre de Borges, en 1975. En abril de 1986, contraen matrimonio civil. Borges muere el 14 de junio de 1986, en su domicilio de Ginebra, y es enterrado en el antiguo cementerio de Plainpalais, en presencia de María Kodama, Héctor Bianciotti, Marguerite Yourcenar, Aurora Bernárdez, viuda de Cortázar, y un pequeño grupo de amigos.
Notas:
1. "Epílogo" a El Hacedor.
2. "Prólogo" a Evaristo Carriego.
3. "New England, 1967" a Elogio de la sombra.
4. "Fundación mítica de Buenos Aires" a Cuaderno San Martín.
5. "Elogio de la sombra"
6. "Prólogo a la edición de 1954" a Historia Universal de la infamia.