Las naves efímeras
Teresa Martín Taffarel
Los jazmines estaban en flor, pequeñas estrellas en un cielo verde. Los recuerdo muy bien. Pero ahora veo una mano extendida cuarteada de sombras, implorante. La calle es un torrente extraño que me empuja hacia donde no quiero ir. Y ya no importan los jazmines. Ni los pájaros que eligen allá en lo alto una ruta insólita. La mano extendida es ahora muchas manos que aparecen y desaparecen suplicando la moneda que no tengo. Sin embargo tengo un libro que compré por casi nada en una tienda de viejos. Lo encontré en el fondo de un cajón y di por él lo único que tenía... Los jazmines y las manos extendidas. La multitud. Mi libro que no es mío todavía porque aún no lo he leído. Pero en la página 48 entreví el mensaje. Por eso lo compré. "Los veleros de papel... las regatas de las naves efímeras..." y no puedo recordar más. Porque los veleros y los jazmines en flor están en un tiempo de mágicas bengalas y de ángeles de papel. Ahora hay una mano extendida suplicando la moneda que cambié por un poema. El torrente desemboca en el espacio abierto de una plaza. Entonces abro mi libro en la página 48.
"Yo también en la vida he jugado a los veleros
y mi suerte fue la misma..."
He navegado por los ríos de la lluvia en un barco de papel con la esperanza de llegar a los jazmines que aguardaban en la orilla y ahora, sin saber por qué, me he quedado detenida en la mano que pedía una moneda. Y estoy temblando en este hueco humano que espera otra ilusión.
"... ellos han encallado
y derraman en el agua su carga de quimeras."
Ahora, sólo tengo la pobreza de una calle sin luz y mis manos llenas de jazmines en flor.
* Poema de Vasilys Vitzakis.