Padre...


 

Padre...

Cada noche te enciendes en mi lámpara

Me llamas con tu voz lejana

            y no sé responderte

Me miras desde el mar

            con unos ojos niños

            pero yo no te veo

Me invitas a tu mesa

            el pan está esperando

            y no puedo asistir

Yo sé que hay un lugar en tu memoria

            donde estoy prisionera

Sólo quiero decirte

            que en cada mediodía

            te encuentro en mi ventana

Y que luego a la tarde

            escucho de nuevo tus palabras

            y me acuerdo de días que no existen

Yo soy el final de tu camino

Y si no vuelvo para despedirte

            no pienses que estoy lejos

Tan cerca estoy de ti

            que soy tú mismo

Y tengo entre mis manos

            aquel pañuelo blanco

 

Teresa Martín Taffarel. Poemas.