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¿La ficción generando una nueva forma de cultura latinoamericana?TOMAS ELOY MARTINEZ
Desde que las efervescencias del realismo mágico -epíteto que el mismo García Márquez, encontraba extraño- cedieran el paso a otras perspectivas generadas para la ficción latinoamericana, han surgido voces que tratan de reorientar su sentido y estructura. Aunque los nuevos nombres que brotaron en la década de los 80, ni menos la creatividad que dubidativamente la acompaña, no llegan a colmar las esperanzas de un renacer del boom, hay quienes que ya piensan en una nueva era de la novela latinoamericana. Ahora, es otra cosa que ésta nada tenga que ver con maravillosa explosión del lenguaje y la consideración de la historia como el substrato de la verdad, en cuando a trama y temática.
Tradicionalmente, este elemento o factor, ha acompañado la evolución de la novelística, casi en todas las etapas de su asombrosa presencia en la literatura universal. Para patentizarlo, no será necesario remontarnos mucho en la historia, porque de Balzac y Dumas a Solsenitzky y Hemingway esta literatura está sembrada de ejemplos y exponentes.
Es que, sencillamente, no se puede dejar de pisar la realidad, ni aun tratándose de ficción. Y surgen otras interrogantes. ¿Esta postura -por lo demás- es fruto de la interacción entre la ficción y la cultura? La cultura -sobre todo la Latinoamericana- ¿puede torcer su rumbo y contradecir los estamentos de la evolución? ¿De esa que la dialéctica se lo señala con exigencias ineludibles?
El escritor y el novelista, indudablemente, tienen un papel decisivo en la remodelación de la cultura. La forma como lo haga dará lugar a un determinismo sólido e incisivo o, por el contrario, a un simple continuismo intrascendente. Por eso es que hay tantos y tantos escritores, autores de ediciones primerizas que duran en la memoria del público lector, tanto como dura un bostezo. Los autores que marcan huella, los que no andan comprometidos en convenios efímeros, ni en aventuras literarias prosaicas, son pocos.Tomás E. Martínez sugirió estas ideas, pero no las expuso textualmente. "América Latina: Historia y Ficción", fue el epígrafe de una disertación que, en verdad, resultó fluida y amena y llenó las espectativas que despertaron tanto el currículum del autor, como el tema. Trajo al podio del Auditorio Andrés Bello, los mejores antecedentes, porque es de los novelistas que no hizo tratos efímeros, que nunca hizo bostezar a sus lectores y que su mejor aventura literaria la libró, justamente, enfrentando el reto de la historia en función de modeladora de la plástica novelística. Así fue, entre otras cosas, su obra más conocida, esa estupenda Santa Evita, en cuya presentación y "book signing" -Borders Book & Music de Rockville, MD- tuvimos oportunidad de alternar con su autor. Entre los libros por él publicados -más de media docena- se pueden mencionar Los Testigos de Afuera (1978), y recientemente, El Suelo Argentino (1999); su producción novelística consta de cuatro volúmenes, La Novela de Perón (1989), Sagrado (1969) y La mano del Amo (1995). Santa Evita resulta ser la "novela más traducida en la historia de la cultura argentina con un total de 37 traducciones".
Encontrado en: http://gacetaiberoamericana.com/Issues/VolXINr3/mis3.html