A 25 años de Trelew
El esparcimiento del terror
Aniversario: hoy se cumplen 25 años de los luctuosos sucesos de Trelew, donde murieron 16 extremistas; las tres versiones de los hechos.
Por Fernando Laborda
Por varios motivos, los luctuosos sucesos de Trelew, de los que hoy se cumplen 25 años, son mucho más que uno de los tantos hechos de violencia que sacudieron a la Argentina de los 70.
El copamiento del aeropuerto de Trelew por un grupo de guerrilleros fugados del penal de Rawson y el secuestro del avión con el que seis de ellos huyeron a Chile reveló a la opinión pública, como pocas veces hasta entonces, la sorprendente capacidad operativa de los grupos terroristas.
La masacre en la que siete días después, el 22 de agosto de 1972, fueron muertos 16 de esos extremistas en la base aeronaval de Trelew, sembró en la sociedad las primeras dudas sobre la legalidad de la metodología represiva, confirmadas más de una década más tarde.
El país de agosto del 72
La Argentina de entonces ya vivía tiempos de convulsiones. El gobierno del general Alejandro Agustín Lanusse preparaba la transición al sistema democrático, mientras todos aguardaban el retorno de otro militar: Juan Domingo Perón.
Se acercaban tiempos políticos, lo que no impedía que el país se detuviera con cada defensa del título mundial por Carlos Monzón. San Lorenzo era el animador excluyente del campeonato de fútbol.
"Los Campanelli" y "La familia duerme en casa" eran las telecomedias preferidas y convivían con clásicos que siguieron hasta nuestro hoy: "Almorzando con Mirtha Legrand", "Tiempo nuevo" y "Titanes en el ring".
Eran épocas de guerra fría. Richard Nixon se consagraba como candidato a su reelección por la convención republicana, al tiempo que rechazaba la idea de concertar una paz en Vietnam a cualquier precio.
También, se seguía con mucha atención el match de ajedrez en el que el norteamericano Bobby Fischer se convertiría en campeón mundial ante el soviético Boris Spassky.
La guerra fría se había instalado también en la Argentina, incluso en zonas que, a diferencia de Córdoba o Rosario, no sufrieron los cimbronazos de 1969.
Tal era el caso de la capital chubutense, cuya vida cambió desde que, a mediados de 1971, fueron alojados en su prisión numerosos miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de Montoneros y presos políticos, como el sindicalista Agustín Tosco.
La fuga
La huida del penal de Rawson debía ser un movimiento sincronizado con la misma precisión con que requieren ser ensambladas las piezas de un engranaje de fina mecánica para su juego sin tropiezos.
El objetivo del operativo era asegurar la fuga de los principales jefes guerrilleros.
El 15 de agosto, según relata Tomás Eloy Martínez en "La pasión según Trelew", todo estaba listo para que, a las 18.30, dos camiones, una camioneta y un Ford Falcon esperaran a los fugitivos en la puerta del penal. Debían escapar unas 120 personas.
Los prisioneros tomaron el control de la cárcel sin mayores problemas, tras matar al guardiacárcel Juan Valenzuela y herir a su compañero Gallarraga. Pero los camiones no llegaron; sólo pudieron huir 25 presos.
En el principal grupo estaban Roberto Mario Santucho, Enrique Gorriarán Merlo, Marcos Osatinsky, Roberto Quieto, Domingo Menna y Fernando Vaca Narvaja.
Junto al montonero Carlos Goldenberg y a Ana Wiessen, los integrantes del grupo pudieron tomar en el aeropuerto de Trelew el avión BAC-111 de Austral que acababa de llegar de Comodoro Rivadavia y cuyo destino era Buenos Aires. En la máquina venían otros dos guerrilleros: Víctor Fernández Palmeiro y Alejandro Ferreira.
El avión secuestrado fue desviado a Puerto Montt, Chile. Pocos días después, los diez extremistas fueron asilados por el gobierno de Salvador Allende y enviados a Cuba.
Tal actitud mereció una durísima condena del gobierno del general Lanusse, que reclamaba la extradición. El canciller, brigadier Eduardo McLoughlin, elevó una severa nota de protesta al país trasandino.
Se esparce el terror
Entretanto, los 19 presos que se habían fugado y no llegaron a tiempo para tomar el avión se rindieron sin lucha en la estación aérea. Inmediatamente, fueron trasladados a la base aeronaval Almirante Zar.
Allí, a las 3.30 del 22 de agosto, 16 de esos guerrilleros fueron muertos por custodios.
En la versión del contralmirante Hermes Quijada, jefe del Estado Mayor Conjunto, al realizar el jefe de turno (el capitán Luis Sosa) una recorrida de control en el alojamiento de los presos, mientras éstos se encontraban en un pasillo, fue atacado por la espalda por el detenido Mariano Pujadas, quien logró sustraerle su pistola ametralladora.
Escudándose en el oficial -según la versión oficial-, intentaron evadirse, pero el marino logró zafarse y fue atacado a tiros, resultando herido. "En tal circunstancia, la guardia contesta el fuego contra los reclusos y se inicia así un intenso tiroteo."
En la versión que más tarde darían los únicos tres sobrevivientes -María Antonia Berger, Alberto Camps y Ricardo René Haidar- se trató de un fusilamiento, que pudo haber contado con la aprobación de la junta de comandantes.
Una tercera versión, dada por el brigadier Juan Carlos Rey al historiador Robert Potash, menciona "un atroz accidente motivado por la tensión y el miedo y el exceso de celo en la seguridad".
En su libro "Mi testimonio", Lanusse ratificó la versión oficial, aunque subrayó que el 16 de agosto le ordenó al general Betti, comandante de la IX Brigada, que reintegrara cuanto antes a los detenidos en la base aeronaval a la cárcel de Rawson, "por no tener la base de Trelew instalaciones adecuadas ni personal capacitado para su vigilancia".
Según Lanusse, tal orden no fue cumplida; "los trágicos hechos del 22 de agosto ponían en evidencia que mis temores habían sido lamentablemente acertados", concluyó.
El 30 de abril de 1973, el contralmirante Quijada fue acribillado a balazos en Junín y Cangallo por Fernández Palmeiro, quien fue muerto por el chofer del marino. El terror comenzaba a esparcirse por doquier.
Encontrado en: http://www.lanacion.com.ar/97/08/22/p05.htm