Arturo Uslar Pietri o la abdicación de la conciencia colectiva

Por Valmore Muñoz Arteaga

Docente

 

A Omar Muñoz Ramírez.

 

Hablar sobre una figura tan emblemática del pensamiento venezolano como lo fue el Dr. Arturo Uslar Pietri es, sin duda, una tarea ardua; no sólo por lo que él representó, sino por las pasiones que pudiera despertar la elaboración de un análisis orientado por la razón y no por la emoción que muchas veces no deja ver en su justa dimensión lo observado.

Arturo Uslar Pietri es el humanista más completo que ha tenido el país después de Andrés Bello. La sola revisión panorámica de su obra lo puede indicar. Escribió de historia, política, economía, literatura, cultura, gastronomía, y pare de contar. Y lo hizo de forma magistral, aunque muchos de sus postulados sean motivo de polémicas y discusión. Esto por un lado, por otro tenemos que Uslar fue el único intelectual venezolano que supo calar profundamente en la conciencia del pueblo, apoyándose en una interesante e inteligente utilización de los medios de comunicación, principalmente la televisión.

Sin embargo, su gloria va a descansar en la abdicación de la conciencia nacional. Su discurso moralizante y moralizador lo transforma en una especie de oráculo, peor aún, él se sintió como el oráculo de un pueblo que bajo la sombra del notable sucumbía ante la idea de concebirse como incapaz de dar el paso hacia el progreso. Paso que no se daba hasta que se escuchara la voz que representaba la conciencia nacional, que era unívoca, intachable, inobjetable.

Un punto a considerar es su participación dentro del mundo político. Mundo político que es acomodaticio por naturaleza, sobre todo en Venezuela. Al recordar al Uslar joven, lo mismo que a otros un poco mayores, pero que representan una misma generación de hombres, entre ellos: Mariano Picón Salas, Mario Briceño-Iragorry, Enrique Bernardo Núñez y demás miembros de la Generación del 18, encontramos a un intelectual hambriento de libertad, con ideas profundamente liberales y progresistas sobre el valor que debe tener la democracia. Sin embargo, esta actitud irreverente cambiará de forma radical cuando se transforman en factores de poder (conducta tradicional en el político venezolano). Muchos de ellos apoyan los gobiernos de López y Medina. Gobiernos en donde Uslar es estrella. ¿Y qué ocurre con ellos? ¿Cuál es su concepción de la democracia? Totalmente contraria. Esta vez no consideran al pueblo venezolano lo suficientemente apto y maduro para elegir su propio destino político. Basándose en este discurso, Uslar Pietri se niega rotundamente a la idea de establecer en la Reforma Constitucional de 1945 el voto democrático, universal y secreto; tesis, que por cierto sí defiende Briceño-Iragorry ganándose la antipatía del mismo Uslar y del Gral. Medina, la misma tesis que luego Acción Democrática se adjudica con el golpe del 18 de octubre. Esto por un lado, y si recordamos la posición de Uslar con relación a la reapertura de la Universidad del Zulia, entonces completamos el cuadro.

Los hechos del 18 de octubre convierten a AD en el enemigo número uno para Uslar Pietri, pero curiosamente en 1963 con la victoria de Leoní ¿A quien tenemos formando parte de la coalición de ancha base? Nada más y nada menos que al Dr. Arturo Uslar Pietri. Actitud que políticamente no parece criticable, pero si tomamos en cuenta su posición de oráculo y de conciencia unívoca entonces sí tiene mucho de pecaminosa.

Las repúblicas necesitan por una cuestión profiláctica de figuras, de ejemplos, de modelos de vida, pero cuando esta abdica, claudica en función de seguir ciegamente, irracionalmente, emocionalmente a una sola voz, entonces caemos en un error terrible para la salud de la ciudadanía. Y cuando muere una persona con los indiscutibles valores intelectuales del Dr. Uslar Pietri sucede con mayor frecuencia y facilidad. Figuras que a la larga se transforman en máculas y en lastres que no permiten el despegue de la más sana vida social, entre las máculas más pesadas tenemos la de Simón Bolívar.

¿Cuál es el homenaje que realmente merece Uslar, si queremos hacérselo? Es sencillamente comenzar a caminar sobre nuestros propios pies. Bajarnos de los hombros de esos fantasmas del pasado. Dejarlos en paz en sus tumbas, y sólo despertarlos no para armar revoluciones ridículas y vacías de contenido ( o simular cambios como lo diría un buen amigo), vanas sombras de la demencia y de la frustración de desadaptados sociales, sino para darles dinámica social, para activar lo que de ellos sea valioso para la actualidad. En todo caso superarlos en toda su dimensión. Creo que ese es el mensaje que verdaderamente dejan para la juventud, de nuestra parte está asumirlo o seguir equivocándonos eternamente.