VARGAS LLOSA EN AMSTERDAM

Disquisiciones de un Narcicista Perimido

Raúl Rossetti


La audiencia que el domingo 18 de septiembre colmó el salón de actos del "Balie" para escuchar a Mario Vargas Llosa, estaba compuesta casi exclusivamente de holandeses. Si conté bien, sólo éramos cuatro -incluyendo a la Sra. Vargas Llosa- los resignados latinoamericanos que, a falta de otra cosa, apelando quizá a la melancólica añoranza de dos o tres novelas, quisimos conocer al autor que hace dos o tres décadas nos había conmovido. Lo que esa noche nos conmovió, pero de un modo adverso, fueron las patéticas opiniones de este perseverante discípulo de Karl Popper y Adam Smith -"gurus" evocados en más de una ocasión a lo largo de la entrevista. De repente, era como si estuvieramos escuchando a algún integrante norteamericano del F.M.I. explicando con alarmante ingenuidad las bondades insoslayables del Libre Mercado ; permitiéndose el consejo de "despojarnos de los prejuicios ideológicos asociados con el mito de la palabra Multinacional, ya que esto significa el desmoronamiento de las barreras nacionalistas a favor de una integración, promueve nuevas fuentes de trabajo y actúa como una extraordinaria arma de internacionalización y progreso...", o recordándonos la cándida aseveración de una 'mano invisible' que solucionará, como por arte de magia, todos los males de este mundo a medida que se vaya incentivando el libre comercio y la iniciativa privada.

     Pero no voy a transcribir aquí las muy mentsdas y aplicadas conclusiones de un excelente alumno de la Facultad de Economía de Ohio o de Kentucky, orgulloso de poder transmitir con holgura su eficiente erudición. Sólo quiero contar las tribulaciones de un hombre nacido en Arequipa, Perú, que en una sola palabra, una equivocación -un "acto fallido" como diagnosticarían triunfalmente los psicoanalistas- describió sus ambiciones de una manera ejemplar; se sonrojó de vergŸenza ante el hecho y toda la concurrencia nos buscamos con la mirada para compartir la sonrisa cómplice. Cuando Marteen Steenmayer, el entrevistador, le preguntó en lo que estaba trabajando actualmente, Vargas Llosa contesta que en un libro sobre "esa mujer apasionante que fue Flora Tristán, mujer de extraordinario carácter del siglo pasado, nacida en Francia y probablemente hija de Simón Bolivar, que viajó al Perú y vivio en Arequipa, mi ciudad natal, lo que debe haber constituído una revolución en ese pueblo conservador y atiborrado de prejuicios.

     Escribió un libro memorable que se titula "Las perefrinaciones de una Paria", donde podemos apreciar un espíritu generoso y solidario con los pobres y los que sufren. Al regresar a Francia se convirtió en una activista socialista, ya que si bien la podemos definir como 'intelectual', también es cierto que era una mujer de acción, estaba obligada a poner en acción sus ideas, y así la vemos siempre al frente de todo tipo de manifestaciones de trabajadores, convirtiéndose en proletaria y redactando feroces panfletos contra la discriminación y marginación de las mujeres y los pobres. Siempre parecía ser ella la portaavoz de cualquier injusticia social del momento. Y siempre fracasaba en todo lo que hacía. Murió en la pobreza total y lo fascinante de su vida, es la tremenda fortaleza espiritual que la acompaño hasta el fin, esa inclaudicable capacidad para luchar por lo que creía justo, sin jamás conceder nada a la mediocridad... Yo quiero escribir su autobiografía... su biografía... como si..."

     Después de hablar de su "insoslayable vocación literaria", su actividad como intelectual, su experiencia personal llevada a la literatura como 'catarsis', como liberación de sí mismo, su decisión de sacrificar su carrera literaria durante cinco años, en caso de que hubiera sido elegido presidente, otro momento revelador fue al final de la charla, cuando una chica de la concurrencia le formula la consabida pregunta sobre su enemistad con García Márquez. Respuesta: "Todo el mundo conoce mi opinión sobre García Márquez. Es increíble como una persona de su magnitud, un talentoso y admirado escritor pueda equivocarse tanto con respecto a sus ideas políticas; puede mantener durante tanto tiempo una consecuente ceguera con el sufrimiento humano. Pero la relación entre Fidel Castro no es ninguna excepción. Desgraciadamente -e incomprensiblemente- se ha visto con harta frecuencia ese tipo de incongruencias. Pensemos en la relación de los excelentes poetas Paul Eluard, Aragón, Pablo Neruda con la monstruosa aberración que fue Stalin..." Yo me pregunto -y la pregunta se impone por sí misma, es casi ineludible- si cambiando un par de nombres, la aseveración de esta última reflexión no sonaría igualmente verdadera. Por ejemplo, en lugar de García Márquez escribir Vargas Llosa, y en lugar de Castro, Bush o quizá M. Thatcher o Adam Smith. Es que nunca podremos renunciar al pensamiento dicotómico? Nunca estaremos en condiciones de incorporar todos los caminos (o algunos de ellos) que pueblan el mero pensamiento -y acción- antinómico; todos los matices que varían del blanco al negro?

     Ahora que todos conocemos los miserables pozos negros de indigencia, muerte y corrupción que azotan las maravillosas democracias capitalistas (similares a los de los totalitarismos comunistas) lo aberrante es seguir escuchando a políticos o intelectuales narcisistas ocupados en defender una u otra de las tentadoras utopías, todo sea para escabullir el perentorio, real, acelerado descalabro actual -que reclama urgentes, vitales soluciones y que no necesita de idealismos anquilosados y perimidos.

                                          Amsterdam Sur

                                             La Cosa