DIEZ NARRADORES SE PELEAN EL PREMIO

Hoy comienza la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre, y para la escritora Victoria Di Stefano, jurado en narrativa, ya se perfila el ganador. Esta noche se conocerá el veredicto.

Ana María Hernández G.

El Universal


Caracas.- La XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre comienza hoy, y hasta el 23 de noviembre estará en la ciudad de Cumaná, principalmente para hacer entrega del premio a los ganadores de los concursos de poesía y cuento, con los cuales se pretende continuar la tradición literaria tan honrada con el nombre del poeta cumanés.

Y para que un premio pueda darse, es necesaria la presencia de un jurado. En esta oportunidad está la voz de Victoria Di Stefano.

Para hacer un poco de historia, la última vez que se trató de otorgar esta mención fue en 1982, y se alude al intento porque resultó desierto. En 1980, el premio lo obtuvo Iliana Gómez con Secuencias de un hilo perdido. Así, los demás premiados fueron: Gustavo Pereira con Tiempos oscuros tiempos del sol (1978), Edilio Peña con Cuando te vayas (1976), Norbith Graterol con La invención del fuego (novela, 1974), Carlos González con La memoria de los inconfesables (1972) y Rafael Pineda con La casa flotante (1970).

El premio entre diez

El pasado domingo, el equipo conformado por Salvador Garmendia, Adolfo Castañón y Victoria Di Stefano determinó que entre diez manuscritos está el ganador de esta edición de la Bjars.

'Es difícil hacer la elección cuando cada uno de los libros es distinto. Pero cada libro se relaciona con el otro porque hay que hacer una elección, y uno los ve en conjunto. Con este jurado hemos discutido largamente, lo maravilloso es que hay unanimidad en el criterio. La decisión final será sobre la unidad del libro, porque hay libros que tienen dos o tres cuentos buenos, otros menos. Tratamos que en su conjunto sea bueno. En mi caso, no escojo de acuerdo a como yo escribiría. Hay exploraciones de temas, estilos diferentes'.

Guía para la identidad

Esta Bienal es seudónima: los concursantes envían sus trabajos firmados con nombres ficticios o lemas. Pero en los vericuetos del verbo siempre habría la posibilidad de escuchar la voz de un hombre o de una mujer, la voz de un joven o de un adulto, la voz de quien tiene oficio o de quien apenas se inicia en el arte de la correcta conjugación.

'En algunos casos, uno se puede equivocar -comenta Victoria Di Stefano-. Uno se da cuenta si son muy jóvenes, hay posibilidades. De los sexos sí, es más evidente, se dan pequeños datos. En unos casos, no absolutamente, hay escritores que trascienden la edad y el sexo. Las escritoras mujeres están presentes a nivel temático, estilístico, si es que se puede hablar de estilo femenino; pero no es un patrón. Por ejemplo, con mis novelas, no sé si el lector podría darse cuenta si es una mujer la que escribe'.

De modo que, a pesar del oficio en la lectura, de estar en constante contacto con las letras y, consecuentemente con la psiquis de quien concibe el texto, hay momentos para el error.

'En algunos casos se puede dar cuenta del yo personal, que asume el sexo, la experiencia. No creo que sea un criterio único', y exceptúa que hay oportunidades en las que la intensidad de la experiencia es difícil de determinar con la juventud. A ello también agrega que los lectores pueden ser observadores, cuya perspicacia los lleva a ver estos detalles. En todo caso, 'uno se entrega al libro olvidándose de quién viene'.

De la poesía a la prosa

Y viceversa. Sentirse poeta parece ser la condición natural del ser humano. La afluencia de originales y la proporción que se establece entre lo enviado por poesía y cuento a esta Bienal lo demuestra: más de doscientos libros de poemas, contra casi sesenta de cuentos.

'Puede haber gente que se sienta poeta. Por lo menos en los países latinoamericanos hay una mayor tendencia. Hegel dijo que la prosa es de la edad adulta. También se ha visto casos de poetas muy jóvenes que pueden alcanzar esa madurez'.

-¿Debe anteceder la poesía a la prosa?

-Sí, la historia de la literatura da casos al respecto. Además, la prosa de los poetas es fascinante, cuando la hacen. Por ejemplo, Lezama Lima. Esa es una gran enseñanza para los prosistas que no han escrito versos. Es impresionante. Lo más frecuente es que el poeta se desdoble como crítico o ensayista. Son pocas las personalidades que tienen el don de ser excelentes en todo, como Joyce, que escribió hasta teatro.

Y de la prosa a la prosa

La conversación ha transitado por las regiones de la Bienal Ramos Sucre, por la estética y la filosofía: Victoria Di Stefano tiene formación como filósofa, no en letras. Compartió su tiempo de docente en la Universidad Central de Venezuela con la de escritora. Ahora, ser jubilada le da la libertad de escoger las lecturas a su gusto, de escribir a placer y anchas. 'Las lecturas que hago ahora son diferentes. Las disfruto muchísimo. La idea de estudiar me gusta'.

Próximamente saldrá publicada su quinta novela, por el sello Carsten Toddman, un editor independiente. La impresión se hará por intermedio de Ex Libris. 'Todas las personas que colaboran son de primera. La revisión del texto la hizo Pascual Estrada. Estoy contenta, porque no es fácil tener un editor'.

La novela titulada Historias de la marcha a pie le llevó casi cuatro años escribirlo. 'Todos los días, con sus interrupciones normales'.

Habla sobre sus ensayos y sus otras novelas. Por ejemplo, La noche llama a la noche (Monte Avila) no ha sido reeditada. 'No quiero decir que está agotada, porque pareciera que se ha vendido como pan caliente. Esa es de hace ocho años'.

La novela inmediatamente anterior a Historias... es Cabo de vida, editada por Planeta en 1993. Y antes, El lugar del escritor, que contó con una edición mexicana (Siglo XXI, 1993) y otra venezolana (Alter Ego, 1992).

'Mi primera novela es del 70, cuando yo tenía treinta años. Se llama El desolvido. Es una novela corta. Ya no existe. Apenas tengo un ejemplar'.

-¿Hay alguna relación entre sus novelas?

-Siento que al final no creo que entre mis novelas haya una gran ruptura. Siento, me propongo cosas más ambiciosas (es necesario ir más allá), personalizo mi estilo, mi voz propia. Siento que hay una línea, y los que me han leído pueden percibirla. El lugar... es una novela corta, la primera, puedo decir, escrita en primera persona. Todas las demás están en tercera persona. La última también, pero a partir de una conciencia reflexiva. Todas están marcadas por subjetividades, del narrador y de los personajes. A veces, entre una novela y otra pasa mucho tiempo. Fue difícil entre los años setenta y ochenta. El que haya lapsos tan grandes implica que también tardaban en publicarme o editarme.

-¿Cuál es el tema de Historias de la marcha a pie?

-El gran tema de la novela es la vejez, la enfermedad y la muerte. Pero ya ese tema estaba en Cabo de vida, aunque ahí se trataba del trabajo físico y la vida intelectual o del espíritu (los personajes no son intelectuales). Es un volver sobre los mismos temas. En todos mis libros, al final, explícita o implícitamente, esa es la gran cuestión metafísica.

-Y son sus personajes los que reflexionan, filosofan.

-Sí. En la última es una escritora autobiográficamente ficcionalizada.

Victoria Di Stefano estará en Cumaná para terminar las discusiones en torno al libro de cuentos ganador. Igualmente, en ese contexto ofrecerá un Encuentro con... al lado de Salvador Garmendia, el próximo sábado 22 a las 10:00 am.