Victoria de Stefano presenta hoy su novela, en edición de Oscar Todtmann Historias de la marcha a pie
Ana María Hernández G.
El Universal
Esta es la quinta novela de Victoria de Stefano
(Foto Venancio Alcázares)
Caracas.- Escribe Victoria de Stefano: 'Subiendo la cuesta que conducía a casa de Bernardo, diciéndome voy a verlo, voy a verlo, voy a verlo, por fin ha levantado el veto y voy a verlo, de pronto, sin más, como una zambullida a las profundidades de un cuarto de siglo, se me impuso, antes que el recuerdo la vívida esencia del recorrido _trecho a trecho, jamás de un jalón, lo que hubiera sido para mí humana y fisiológicamente imposible, con esas malas noches cortas de sueño, con ese crónico desfallecimiento_ de aquella otra cuesta empinadísima, a sus pies la ciudad y de seguidas el mar. Mar grande y abierto, complejo e impenetrable en variados olores. En el verano tórrido, cegada de luz, en el invierno, abismada de gris (no tan riguroso, pero sí húmedo y devastador en su monotonía, tanto o peor que la estragante inflamación del verano en que ardía la ciudad), y que yo debía tomar de vuelta a casa.'Es el primer párrafo de su quinta novela, Historias de la marcha a pie (Oscar Todtmann Editores, Caracas, 1997) que será presentada esta tarde a las 6:30 pm, en la librería Monte Avila del Teatro Teresa Carreño. Las palabras de presentación estarán a cargo de Alfredo Chacón. Las otras cuatro novelas de esta escritora y filósofa son El desolvido (Ed. Bárbara, Caracas, 1970), La noche llama a la noche (Monte Avila, Caracas, 1985), El lugar del escritor (Ed. Arte, Caracas, 1992 y Siglo XXI, México, 1993), y Cabo de vida (Ed. Planeta, Caracas, 1994).
Dice Victoria de Stefano: 'La diferencia de esta novela con las anteriores, es para mí difícil. Sólo puedo decir que trabajé a tiempo completo con ella, todos los días, mientras que con las otras lo hacía con regularidad. Siento que hay un cambio por esa dedicación, y eso se traduce en un trabajo más ambicioso. Fue un reto para mí, saber que tenía todo ese tiempo para escribirla. Yo estoy contenta con todas mis novelas, con ésta hay una mayor madurez.'
Ella celebra que Pascual Estrada tenga este pequeño texto en la contraportada: 'Al llegar a su última hoja reflexionamos y nos sentimos como un poco mejores.'
Sólo falta tener un hermoso marcalibros. Cónsono con la edición.
Caracas, miércoles 01 de abril, 1998