Silencio

(De Canto al canto, 1ª parte)

Roberto Viereck Salinas


 

Antes de todo,

antes de la materia y el espíritu,

antes de que los glaciares fueran glaciares,

antes de los primeros cataclismos,

los espasmos, los coitos ancestrales,

antes de la respiración,

antes de la carne en la palabra,

antes del verbo,

antes de los sacrificios y los ditirambos,

antes de las hecatombes y los asentamientos,

antes de los descubrimientos y las conquistas,

antes, mucho antes,

en el inverso del tiempo astronómico,

antes del nacimiento de la tragedia,

antes, todavía antes de los átomos y las moléculas,

antes de la voz y los bailes,

antes del mito y los rituales,

más atrás, aún antes de las sombras,

antes de la esperanza o el dolor,

antes de la división del mundo,

de los anillos, el tiempo,

muy atrás, mucho antes,

en los anteriores calendarios del NO-tiempo,

antes del ser, la doctrina, la espada,

antes de la erupción volcánica y el oxígeno,

antes de la oscuridad y el agua,

antes, más atrás, todavía mucho más atrás del NO-ser,

antes de los dioses y el barro y la lluvia y los huracanes,

antes de la posibilidad recóndita de la razón

 
Y sólo un poco antes del sentimiento

 

en ese orden,

incluso antes del orden y los planetas,

antes de la verdad y la patria,

antes del sentido y la madre,

antes de la tierra y el barro,

antes de los ríos y sus cauces,

antes de la sangre y el amor,

antes de la magia y el fuego,

antes de la mañana y la noche,

antes del universo, Inti, Antu o Nanahuatzin,

en los tiempos no temporales de la entrega cósmica,

cuando aún no era el arriba abajo,

el aquí allá,

el Siempre Nunca,

el principio final,

cuando la muerte era la vida, el sol no tenía movimiento

y recién se lanzaba un conejo contra la luna.

 

Antes, pero mucho antes de eso fue el silencio.

 

El silencio silencioso y profundo como una bóveda de recuerdos.

 

Antes de todo fue el silencio,

un largo y viejo silencio,

un transparente y emplumado silencio,

un silencio rojo, amarillo y verde,

un silencio húmedo, sólido y cálido,

un silencio triste, alegre y sincero,

un silencio albo violeta y negro,

un silencio hecho a dentelladas,

hecho a golpes y caricias chichimecas,

hecho de la máscara mexica, la pluma tolteca,

de las garras tepanecas, las flautas y las flores,

un silencio sordo era el silencio de los tiempos anteriores.

 

En el pasado del pasado, en los tiempos antiguos,

antes, simplemente antes de todo,

antes del principio y la realidad,

aún antes de los caminos y las señales

fue el silencio.

 

Antes de la pena

fue el silencio.

 

Antes de la letra fue el silencio,

la gramática de la voz.

 

En los tiempos anteriores

las sonrisas se guardaban en una caja musical.

 

En los tiempos de antes,

cuando no había absolutamente nada

el silencio era todo

 

 

                                                            y a eso llamaban vida.