1x1.gif (807 bytes)
Viernes, 1º de Octubre de 1999.

Edición No. 519

1x1.gif (807 bytes)
Juan Villoro: Un escritor comprometido con su tiempo.
1x1.gif (807 bytes)
Santiago Canales y Alejandro Fitzmaurice
1x1.gif (807 bytes)
5x5.gif (814 bytes)
El pasado Jueves La Revista Peninsular tuvo la oportunidad de platicar con el escritor mexicano Juan Villoro, quien presentó su último libro, La Casa Pierde, en el centro cultural La Vía. El autor tiene algunos otros libros como los Once de la Tribu, un libro de crónicas de viaje ambientado en Yucatán, Las Palmeras de la Brisa Rápida, además de libros de cuentos para niños, entre otros.

La Revista: ¿Qué tan difícil es escribir para niños y al mismo tiempo hacerlo para un auditorio adulto?

Juan Villoro: Ambas cosas son difíciles. Yo pensaba que escribir para niños iba a ser más sencillo que escribir para adultos, pues imaginaba que el vocabulario, el grado de complejidad de las historias, serían más limitados. Sin embargo los niños son muy impacientes, muy inteligentes y están muy informados. Tienen estímulos variados como el Nintendo, la televisión, el cine, el deporte, por lo tanto un libro compite contra todos ellos. Debe retener y captar su atención, lo que eleva el grado de complejidad.

Yo soy una autor al que le gusta cambiar, escribir cosas diferentes, por eso me atrevo a escribir una novela para adultos y luego una aventura para niños.

LR: ¿Qué autores podría mencionar como su influencia?

JV: Me han gustado bastante alguno autores del Río de la Plata, como Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Juan Carlos Onetti, y también autores norteamericanos como William Faulkner, Saúl Bellow, Tom Wolfe. Mis autores favoritos se encuentran entre los dos extremos del continente, me agradan autores de otras partes pero éstos son mis preferidos.

LR: Ha estado publicando en Letras Libres. ¿Hacia dónde se dirige Letras Libres en comparación con Vuelta?

JV: Letras Libres tiene relación con la pluralidad de la sociedad mexicana. La revista Vuelta estaba hecha por un grupo mucho más cerrado, mucho más pequeño y en relación estrecha con las ideas de Octavio Paz. La fuerza de Octavio Paz en la literatura era tan grande que una revista que respondiera a su personalidad sería muy interesante. Enrique Krauze ha tratado de abrir el abanico de opciones, para hacerla más variada, más plural, con un diseño nuevo y con la posibilidad de llegarle a más lectores. Espero que la revista se mantenga así y sobre todo que se vaya abriendo a ciertas áreas de la cultura, le falta por desarrollar en lo que respecta a cultura de masas, comunicación, antropología, temas de interés para la juventud, ciencia, artes en general, pintura.

LR: ¿Hacia dónde va la narrativa mexicana, especialmente la crónica?

JV: México es un país donde sucede tanto, tan complicado, tan abigarrado, por lo mismo es un gran arsenal para los cronistas, es una gran oportunidad ser cronista en México, porque lo que estamos viviendo merece tener testigos y muchas voces que traten de registrarlo. La crónica tiene por delante vías muy interesantes.

Respecto a la literatura en general, es muy variada, hay literatura muy interesante en la frontera norte; relacionada con las mezclas de la cultura y del idioma de ambos países, a veces escrita en Spanglish. La literatura de las grandes ciudades; estamos viviendo una explosión urbana antes no conocida, las ciudades son enormes, la ciudad de México con cerca de veinte millones de habitantes, ciudades como Monterrey o Guadalajara. La literatura escrita por mujeres; voces nuevas en la literatura mexicana, la cual ha sido bastante machista.

LR: En su literatura se mira la realidad a través de las masas, ¿por qué?

JV: En las crónicas me interesa el tema de las masas por que las masas son la opinión pública contemporánea. Me interesa observar un suceso y ver cómo el proceso repercute en la gente. Para mí en un estadio de fútbol es tan importante lo que ocurre en la cancha, como las emociones que tiene el público, cómo se comporta, cómo reacciona, cómo concibe la idolatría, los héroes y se entrega a las emociones en los estadios. La conducta de las masas es la gran revelación del siglo XX y es muy interesante tratar de captarlo a partir de la crónica.

Cuando escribo un relato o una novela trato de un tema absolutamente íntimo o individual, el tema de las masas no está presente, en las crónicas es donde hay sucesos multitudinarios.

LR: ¿No siente un descuido del total individualismo al estilo de Restif de la Bretonne o Vargas Llosa en su última novela?

JV: A mí me interesa —cuando yo escribo una novela, por ejemplo, mi novela el Disparo de Argón, es una novela escrita en primera persona, es la vida de un oftalmólogo— captar una interioridad de alguien que tiene una profesión distinta a la mía, un médico ve el mundo de manera especial por su condición de médico, si se relaciona con otro cuerpo, puede ver síntomas que los demás no ven, está novela es la exploración de una individualidad, y ahí aparecen otros personajes con un sesgo individual. El procedimiento de escribir una novela es distinto al de escribir una crónica sobre lo que está pasando en Chiapas, uno no puede meterse en la mente del sub-comandante Marcos o si uno registra un concierto masivo de rock. Son cosas distintas, yo combino ambas cosas. Vargas Llosa también lo hace, cuando escribe crónicas de Sendero Luminoso, hace crónicas de grupos sociales amplios.

LR: ¿Qué le falta decir a la literatura mexicana?

JV: Le falta todo por que los temas son inagotables, no se puede decir nunca que la literatura mexicana ya dijo lo que tenía que decir. En el arte en general nadie tiene la última palabra. Hubo gente que pensaba que con la fotografía se iba a acabar la pintura, entonces surge la pintura abstracta; había gente que pensaba que con el cine se iba a acabar la literatura y la literatura absorbió procedimientos cinematográficos e influyó mucho en el cine. Se pensaba que con el vídeo se iba acabar el cine y simplemente el vídeo encontró otro cauce, hay una estética del vídeo, como la de MTV, pero también sigue habiendo películas interesantes. Las nuevas tecnologías, los nuevos discursos culturales, no cancelan los anteriores sino que los incorporan.

La literatura hoy en día tiene muchos temas nuevos y también tiene temas que son eternos. La primera historia importante de la narrativa es la historia de un hombre que quiere volver a casa, Ulises; hoy en día podemos encontrar historias muy parecidas, las historias de amor de hace dos mil años, se repiten. En Yugoslavia va a haber una literatura que va a hablar de todos los grandes problemas que ha vivido éste país. En México se hablan cincuenta y seis lenguas indígenas, que no tienen una literatura fuerte contemporánea; podemos pensar que en el futuro algunas de estas lenguas van a tener una literatura más robusta. Siempre hay escenarios por explorar. Como decía Borges, lo único que sabemos del futuro es que difiere del presente, sabemos que será distinto, pero no sabemos cómo será. La literatura siempre tendrá un campo de desarrollo.

LR: ¿Piensas que el rock puede ser una buena influencia cultural para los jóvenes?

JV: Las letras de rock, tanto como algunos artistas pop, por ejemplo Joaquín Sabina, Juan Manuel Serrat, Miguel Bosé, le dan un sentido literario a sus letras, por supuesto pueden ser un acercamiento muy significativo a la palabra.

LR: ¿Has leído algo y qué te ha parecido la literatura yucateca contemporánea?

JV: La conozco muy poco. Es problema del centralismo que hay en México, se conoce muy poco de ella en el resto de la República.

LR: ¿Qué le falta a Juan Villoro como escritor?

JV: Espero que bastante. Uno ve la literatura como una oportunidad de nuevos desafíos, de ir tocando nuevos temas. Ahora estoy trabajando en una nueva novela, en un libro de ensayos, así que lo más importante está todavía por decirse.

LR: ¿Juan Villoro siente su condición de escritor como un oficio artesanal o como alguien que cumple una función en la sociedad?

JV: A un escritor no le conviene sentirse el gurú, el guía o el chaman de la sociedad. Es importante que el escritor piense que su verdadera ocupación es contar historias y hacerlo de la mejor manera posible. Las sociedades en las que vivimos por el atraso cultural en el que estamos sumergidos, el escritor se convierte muchas veces en una figura social demasiado importante; sin embargo, éste es un signo de retraso. Sólo en un país sin lectores, como Perú, Mario Vargas Llosa puede ser candidato a la presidencia, porque él tiene un papel muy importante en país, donde la gente no sabe leer, está muy atrasada y de pronto él domina algo muy especial que es la palabra. Él sintió una responsabilidad personal de responder a eso que le pedía la gente, sin embargo, en el futuro de América Latina los escritores seremos menos importantes socialmente y más importantes en nuestro oficio. Me agrada la comparación con un artesano. La literatura es una artesanía. Quien ha escrito sabe que no puede llegar la inspiración divina, uno necesita estar trabajando constantemente y estar rompiendo borradores y así es como se escribe la obra.

LR: ¿Juan Villoro es un escritor comprometido con México, política, social y económicamente?

JV: Es inevitable que un escritor esté comprometido con su época y con su realidad, aunque escriba ciencia ficción, está vinculado con su mundo. Yo traduje la autobiografía de un escritor de ciencia ficción, polaco, la cual estaba escrita en Alemán. Me sorprendió mucho ver que en sus tramas utilizaba temas autobiográficos que aparentemente no tenían relación con su vida, pero ahí estaban todas sus emociones, sus pasiones; incluso los temas de Polonia durante la invasión nazi, le llevaron a escribir su obra, la cual no alude ni a Polonia ni a los Alemanes. Si esto ocurre en la ficción con más razón en los escritores que tratamos temas más conocidos. Todo autor tiene que ver con su circunstancia y está muy interesado en ella, no necesariamente como periodista. Yo hago periodismo, como periodista es muy obvio ese interés, pero como escritor de ficción también hablo de las peculiaridades, el humor y los problemas de los mexicanos. (S.C. y A.F.- Mérida, yucatán, Méx., octubre de 1999)

1x1.gif (807 bytes)

[La función Barra de exploración no está disponible en este Web]

1x1.gif (807 bytes)