El
pasado Jueves La Revista Peninsular tuvo la oportunidad de
platicar con el escritor mexicano Juan Villoro, quien
presentó su último libro, La Casa Pierde, en el
centro cultural La Vía. El autor tiene algunos otros libros
como los Once de la Tribu, un libro de crónicas de
viaje ambientado en Yucatán, Las Palmeras de la Brisa Rápida,
además de libros de cuentos para niños, entre otros.
La
Revista: ¿Qué tan difícil es escribir para niños y
al mismo tiempo hacerlo para un auditorio adulto?
Juan Villoro:
Ambas cosas son difíciles. Yo pensaba que escribir para niños
iba a ser más sencillo que escribir para adultos, pues
imaginaba que el vocabulario, el grado de complejidad de las
historias, serían más limitados. Sin embargo los niños
son muy impacientes, muy inteligentes y están muy
informados. Tienen estímulos variados como el Nintendo, la
televisión, el cine, el deporte, por lo tanto un libro
compite contra todos ellos. Debe retener y captar su atención,
lo que eleva el grado de complejidad.
Yo soy una
autor al que le gusta cambiar, escribir cosas diferentes,
por eso me atrevo a escribir una novela para adultos y luego
una aventura para niños.
LR:
¿Qué autores podría mencionar como su influencia?
JV:
Me han gustado bastante alguno autores del Río de la Plata,
como Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy
Casares, Juan Carlos Onetti, y también autores
norteamericanos como William Faulkner, Saúl Bellow, Tom
Wolfe. Mis autores favoritos se encuentran entre los dos
extremos del continente, me agradan autores de otras partes
pero éstos son mis preferidos.
LR:
Ha estado publicando en Letras Libres. ¿Hacia dónde se
dirige Letras Libres en comparación con Vuelta?
JV:
Letras Libres tiene relación con la pluralidad de la
sociedad mexicana. La revista Vuelta estaba hecha por un
grupo mucho más cerrado, mucho más pequeño y en relación
estrecha con las ideas de Octavio Paz. La fuerza de Octavio
Paz en la literatura era tan grande que una revista que
respondiera a su personalidad sería muy interesante. Enrique
Krauze ha tratado de abrir el abanico de opciones, para
hacerla más variada, más plural, con un diseño nuevo y
con la posibilidad de llegarle a más lectores. Espero que
la revista se mantenga así y sobre todo que se vaya
abriendo a ciertas áreas de la cultura, le falta por
desarrollar en lo que respecta a cultura de masas,
comunicación, antropología, temas de interés para la
juventud, ciencia, artes en general, pintura.
LR:
¿Hacia dónde va la narrativa mexicana, especialmente la crónica?
JV:
México es un país donde sucede tanto, tan complicado, tan
abigarrado, por lo mismo es un gran arsenal para los
cronistas, es una gran oportunidad ser cronista en México,
porque lo que estamos viviendo merece tener testigos y
muchas voces que traten de registrarlo. La crónica tiene
por delante vías muy interesantes.
Respecto a la
literatura en general, es muy variada, hay literatura muy
interesante en la frontera norte; relacionada con las
mezclas de la cultura y del idioma de ambos países, a veces
escrita en Spanglish. La literatura de las grandes ciudades;
estamos viviendo una explosión urbana antes no conocida,
las ciudades son enormes, la ciudad de México con cerca de
veinte millones de habitantes, ciudades como Monterrey o
Guadalajara. La literatura escrita por mujeres; voces nuevas
en la literatura mexicana, la cual ha sido bastante
machista.
LR:
En su literatura se mira la realidad a través de las masas,
¿por qué?
JV:
En las crónicas me interesa el tema de las masas por que
las masas son la opinión pública contemporánea. Me
interesa observar un suceso y ver cómo el proceso repercute
en la gente. Para mí en un estadio de fútbol es tan
importante lo que ocurre en la cancha, como las emociones
que tiene el público, cómo se comporta, cómo reacciona, cómo
concibe la idolatría, los héroes y se entrega a las
emociones en los estadios. La conducta de las masas es la
gran revelación del siglo XX y es muy interesante tratar de
captarlo a partir de la crónica.
Cuando
escribo un relato o una novela trato de un tema
absolutamente íntimo o individual, el tema de las masas no
está presente, en las crónicas es donde hay sucesos
multitudinarios.
LR:
¿No siente un descuido del total individualismo al estilo
de Restif de la Bretonne o Vargas Llosa en su
última novela?
JV:
A mí me interesa —cuando yo escribo una novela, por
ejemplo, mi novela el Disparo de Argón, es una novela
escrita en primera persona, es la vida de un oftalmólogo—
captar una interioridad de alguien que tiene una profesión
distinta a la mía, un médico ve el mundo de manera
especial por su condición de médico, si se relaciona con
otro cuerpo, puede ver síntomas que los demás no ven, está
novela es la exploración de una individualidad, y ahí
aparecen otros personajes con un sesgo individual. El
procedimiento de escribir una novela es distinto al de
escribir una crónica sobre lo que está pasando en Chiapas,
uno no puede meterse en la mente del sub-comandante Marcos
o si uno registra un concierto masivo de rock. Son cosas
distintas, yo combino ambas cosas. Vargas Llosa también
lo hace, cuando escribe crónicas de Sendero Luminoso, hace
crónicas de grupos sociales amplios.
LR:
¿Qué le falta decir a la literatura mexicana?
JV:
Le falta todo por que los temas son inagotables, no se puede
decir nunca que la literatura mexicana ya dijo lo que tenía
que decir. En el arte en general nadie tiene la última
palabra. Hubo gente que pensaba que con la fotografía se
iba a acabar la pintura, entonces surge la pintura
abstracta; había gente que pensaba que con el cine se iba a
acabar la literatura y la literatura absorbió
procedimientos cinematográficos e influyó mucho en el
cine. Se pensaba que con el vídeo se iba acabar el cine y
simplemente el vídeo encontró otro cauce, hay una estética
del vídeo, como la de MTV, pero también sigue habiendo películas
interesantes. Las nuevas tecnologías, los nuevos discursos
culturales, no cancelan los anteriores sino que los
incorporan.
La literatura
hoy en día tiene muchos temas nuevos y también tiene temas
que son eternos. La primera historia importante de la
narrativa es la historia de un hombre que quiere volver a
casa, Ulises; hoy en día podemos encontrar historias
muy parecidas, las historias de amor de hace dos mil años,
se repiten. En Yugoslavia va a haber una literatura que va a
hablar de todos los grandes problemas que ha vivido éste país.
En México se hablan cincuenta y seis lenguas indígenas,
que no tienen una literatura fuerte contemporánea; podemos
pensar que en el futuro algunas de estas lenguas van a tener
una literatura más robusta. Siempre hay escenarios por
explorar. Como decía Borges, lo único que sabemos
del futuro es que difiere del presente, sabemos que será
distinto, pero no sabemos cómo será. La literatura siempre
tendrá un campo de desarrollo.
LR:
¿Piensas que el rock puede ser una buena influencia
cultural para los jóvenes?
JV:
Las letras de rock, tanto como algunos artistas pop, por
ejemplo Joaquín Sabina, Juan Manuel Serrat, Miguel Bosé,
le dan un sentido literario a sus letras, por supuesto
pueden ser un acercamiento muy significativo a la palabra.
LR:
¿Has leído algo y qué te ha parecido la literatura
yucateca contemporánea?
JV:
La conozco muy poco. Es problema del centralismo que hay en
México, se conoce muy poco de ella en el resto de la República.
LR:
¿Qué le falta a Juan Villoro como escritor?
JV:
Espero que bastante. Uno ve la literatura como una
oportunidad de nuevos desafíos, de ir tocando nuevos temas.
Ahora estoy trabajando en una nueva novela, en un libro de
ensayos, así que lo más importante está todavía por
decirse.
LR:
¿Juan Villoro siente su condición de escritor como
un oficio artesanal o como alguien que cumple una función
en la sociedad?
JV:
A un escritor no le conviene sentirse el gurú, el guía o
el chaman de la sociedad. Es importante que el escritor
piense que su verdadera ocupación es contar historias y
hacerlo de la mejor manera posible. Las sociedades en las
que vivimos por el atraso cultural en el que estamos
sumergidos, el escritor se convierte muchas veces en una
figura social demasiado importante; sin embargo, éste es un
signo de retraso. Sólo en un país sin lectores, como Perú,
Mario Vargas Llosa puede ser candidato a la
presidencia, porque él tiene un papel muy importante en país,
donde la gente no sabe leer, está muy atrasada y de pronto
él domina algo muy especial que es la palabra. Él sintió
una responsabilidad personal de responder a eso que le pedía
la gente, sin embargo, en el futuro de América Latina los
escritores seremos menos importantes socialmente y más
importantes en nuestro oficio. Me agrada la comparación con
un artesano. La literatura es una artesanía. Quien ha
escrito sabe que no puede llegar la inspiración divina, uno
necesita estar trabajando constantemente y estar rompiendo
borradores y así es como se escribe la obra.
LR:
¿Juan Villoro es un escritor comprometido con México,
política, social y económicamente?
JV:
Es inevitable que un escritor esté comprometido con su época
y con su realidad, aunque escriba ciencia ficción, está
vinculado con su mundo. Yo traduje la autobiografía de un
escritor de ciencia ficción, polaco, la cual estaba escrita
en Alemán. Me sorprendió mucho ver que en sus tramas
utilizaba temas autobiográficos que aparentemente no tenían
relación con su vida, pero ahí estaban todas sus
emociones, sus pasiones; incluso los temas de Polonia
durante la invasión nazi, le llevaron a escribir su obra,
la cual no alude ni a Polonia ni a los Alemanes. Si esto
ocurre en la ficción con más razón en los escritores que
tratamos temas más conocidos. Todo autor tiene que ver con
su circunstancia y está muy interesado en ella, no
necesariamente como periodista. Yo hago periodismo, como
periodista es muy obvio ese interés, pero como escritor de
ficción también hablo de las peculiaridades, el humor y
los problemas de los mexicanos. (S.C. y A.F.- Mérida,
yucatán, Méx., octubre de 1999)
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