Juan Villoro gana el Herralde de Novela con «El testigo»
Se trata de «una novela obsesivamente mexicana» que presenta a su país con «el alma dividida»
Galardón con sabor hispanoamericano. Tanto ganador como finalista de la XXII edición del Premio Herralde de Novela han nacido al otro lado del Atlántico. Juan Villoro, ganador, y Eduardo Berti, finalista, demuestran así que la literatura hispanoamericana se encuentra en un buen momento.
Juan Villoro traza una radiografía de su país, México, tras la caída del PRI
Sonia Doménech
Barcelona- El jurado del Premio Herralde, compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets, Enrique Vila-Matas y el editor Jorge Herralde, destacó ayer en el fallo «la amplia presencia de escritores latinoamericanos, uno de Argentina, uno de Colombia, dos de México y uno de Perú» entre los finalistas. «El resultado confirma los pronósticos», añadía el acta, en la que quedaba reflejado que el mexicano Juan Villoro es el ganador de esta edición con «El testigo», novela de marcado acento sobre su país natal escrita en Barcelona, y que el argentino Eduardo Berti quedaba como finalista con «Todos los Funes». «Es una novela obsesivamente mexicana; trata de un regreso a México, como el símbolo de Ulises», explicaba un Villoro visiblemente emocionado a pesar de las horas de viaje en avión y argumentaba que «después de 18 años de contacto con Anagrama (arrancó con la lectura de las galeradas de «El manuscrito del amor» con la que Sergio Pitol ganó la segunda edición), ahora puedo ser autor de la casa». Comenzó a escribir la novela ahora galardonada, por la que recibirá 18.000 euros aparte de la publicación, en Ciudad de México, pero se trasladó a vivir a Barcelona por un período de tres años y este exilio le ayudó a crear «una nostalgia que antes no tendría». Quien siente y vive la nostalgia es Juan Valdivieso, un intelectual mexicano emigrado a Europa, profesor en la Universidad de Nanterre, que vuelve a su país después de una larga ausencia. El PRI ha perdido las elecciones y se inicia una peculiar transición que le lleva también a revisar su pasado. «Ve que el cambio ocurrió hacia atrás, a una época anterior a la revolución, con nuevos autoritarismos, un nuevo auge de la Iglesia católica... En México se miraba mucho la transición española a la democracia como modelo, esperábamos que hubiera una “movida” mexicana, o que surgieran periódicos como “El País” o “Diario 16”, pero no, ocurrió todo lo contrario», explicó el autor de las novelas «El disparo de argón» y «Materia dispuesta». El regreso también hace que se reencuentre con Ramón López Velarde, el primer poeta moderno mexicano y «que representa el alma dividida e irreconciliable de México». A través del poeta, el protagonista comienza a desentrañar la claves de un país en el que se siente como un extraño. «Toda la novela es una reflexión sobre la figura del testigo», argumentó Villoro. Aunque la novela, estructurada en 33 capítulos como años vivió López Valverde, no es una crónica periodística de lo que ocurrió en México tras la primera derrota del PRI, sí tiene un transfondo político remarcado a conciencia. «Hay una lectura política muy clara porque toca temas muy relacionados con el México contemporáneo, como las cuentas mal saldadas de la historia reciente, como la guerra cristera. También reflexiona mucho sobre la importancia de los medios de comunicación, en especial de la televisión», añadió el autor. Al final, el mensaje es contundente: en México hay nuevos autoritarismos, entre ellos el auge de la Iglesia Católica, que hacen que los propios se sientan como extraños en un país que viaja hacia el pasado. Por su parte, «Todos los Funes» de Eduardo Berti es un viaje por «todos los Funes de la literatura» desde el punto de vista de Jean-Yves Funès, hijo de una francesa y un tanguero argentino, especialista en literaturas iberoamericanas afincado en Francia. Historia de amor y misterio se unen también a la trama de la novela finalista que el autor considera «un viaje, una suerte de colección de los Funes de la literatura que atraviesan la novela como cameos de fantasmas literarios». El porteño, que reside en París, es autor de las novelas «La mujer de Wakefield» y «Agua», y del libro de relatos «La vida imposible».