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Juan Villoro gana el Herralde con un
desencantado retrato de México tras la caída del PRI
La novela ganadora está protagonizada por un viejo profesor que regresa
a su país para ser testigo del cambio, tras el desalojo del poder del
partido que gobernó durante casi un siglo
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"Creímos que, tras el autoritarismo, llegaría una movida a la
española (destape, nueva prensa...), pero fue justo lo contrario"
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XAVI AYÉN - 09/11/2004
BARCELONA
Profesor universitario de literatura hispanoamericana en Francia. Ése es
el perfil común de los respectivos protagonistas de las novelas ganadora
y finalista de la 22.ª edición del premio Herralde de novela, cuyo
veredicto se hizo público ayer. Juan Villoro obtuvo el galardón, dotado
con 18.000 euros, por El testigo, obra en la que un intelectual
mexicano abandona París para regresar a su país tras el desalojo del PRI
del poder. El finalista, el argentino Eduardo Berti, en Todos los
Funes, acompaña a un estudioso francés a un congreso literario en
Lyon.
Villoro (Ciudad de México, 1956) era, hasta hace poco, vecino de
Barcelona, ciudad en la que ha residido tres años, antes de regresar,
como el personaje de su novela, a su país natal. De hecho, "el libro fue
escrito en Barcelona, bajo el síndrome de Ulises que tenemos todos los
emigrantes y que me ha permitido encontrar un tono nostálgico y
distanciado que no hubiera conseguido en caso de permanecer allí".
En El testigo, el profesor Julio Valdivieso abandona Francia para
"convertirse en espectador in situ de la transición a la democracia", es
decir, del acceso del conservador Vicente Fox a la presidencia, en
sustitución del priista Ernesto Zedillo en el año 2000. Para Villoro,
"se pensaba que, al caer el PRI, México viviría una movida como la
española, con destape, nuevos diarios y todo eso, pero en realidad
sucedió todo lo contrario. El país dio un salto de cangrejo hasta la
época anterior a la revolución mexicana, con nuevos autoritarismos, una
importancia creciente de la Iglesia católica en la vida pública y unos
medios de comunicación, especialmente la televisión, actuando como
evangelistas legitimadores de todo ello".
Ala necesidad de vivir el cambio, el profesor Valdivieso suma los
recuerdos de un antiguo amor, cuyas heridas motivaron, 24 años atrás, su
huida a Europa, "y sobre el que empieza a indagar, una vez ha conseguido
sanar el dolor". Asimismo, se verá envuelto en un extravagante proyecto
sobre el poeta más leído del país, Ramón López Velarde, cuya figura
legendaria se apropian tirios y troyanos con argumentos muy opuestos. De
hecho, la novela "tiene 33 capítulos, uno por cada año de vida que tuvo
López Velarde", según aclaró el autor.
"Toda la obra -explicaba ayer Villoro- es una reflexión sobre la figura
del testigo, muy bien definida en lo jurídico, porque se sabe con
exactitud quién puede serlo y quién no -por excesiva proximidad con el
acusado-, pero que resulta mucho más difusa en lo sentimental y lo
histórico. El personaje de mi libro no puede integrarse de nuevo en su
país, al que contempla con la distancia que le da el paso del tiempo".
El autor también aborda otros temas, como la relación entre el crimen
organizado y la intelectualidad mexicana, o episodios históricos como la
guerra cristera (tema sobre el que, por cierto, Villoro asesoró a Álvaro
Pombo cuando éste preparaba su novela Una ventana al norte).
Villoro es autor, entre otras obras, de las novelas El disparo de
argón y Materia dispuesta, del libro de cuentos La casa
pierde y del volumen de ensayos Efectos personales. En
Barcelona, fue profesor de la Universitat Pompeu Fabra.
El finalista del premio, Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964), narra, en
Todos los Funes, el desplazamiento de un anciano profesor de
literatura iberoamericana a un congreso académico. En dicho viaje, se le
irán apareciendo todos los Funes, es decir, el personaje borgeano que
pretendía retener en su erudita memoria cada pormenor del universo, pero
también los que se pueden encontrar en la obra de Cortázar, Bioy
Casares, Roa Bastos... Berti -que ha publicado novelas como Agua
y La mujer de Wakefield y libros de relatos como La vida
imposible- se felicitó de otra coincidencia con el ganador: ambos
tienen un pasado como periodistas de rock.
La condición latinoamericana de Villoro y Berti fue destacada por el
editor Jorge Herralde, quien destacó que "cinco de los siete finalistas
procedían del otro lado del Atlántico" y señaló al continente como gran
vivero de la creatividad de la narrativa en español. |