Regreso a la lectura
Escritores, productores y libreros hablan de Harry Potter
"Fomenta un sentido liberador
de la lectura"
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La saga de Potter me parece extraordinaria. J. K. Rowling ha demostrado que los niños pueden leer libros más
extensos, más complicados y con más nombres propios que La guerra y la paz. Se trata de una apuesta en favor de la complejidad de la mente infantil. Harry Potter es una especie de plebiscito sobre el derecho de los niños a escoger sus fantasías. El libro fue rechazado por muchas editoriales y se publicó sin ninguna pompa publicitaria. Fueron los niños los que lo convirtieron en un clásico con su fervor por la lectura.
En algún momento me preocupó que nuestro hijo de nueve años se asustara con la imaginería gótica del relato y le empecé a suprimir pasajes. El se dio cuenta y protestó con esta frase que le añade argumentos a la Declaración de los Derechos del Hombre: "Yo elijo mis pesadillas". En otras palabras, Harry Potter fomenta un sentido liberador de la lectura y la más alta cualidad de los seres ilustrados, la de decidir por cuenta propia. Rousseau hubiera estado feliz con el fenómeno.
En relación con el fenómeno mercadológico, creo que vivimos en una sociedad donde la leyenda futbolística de Beckenbauer ayuda a vender sopa Maggi y la belleza de Claudia Schiffer a promover los coches Citroen. La venta de camisetas y otros artículos no me parece grave. Todos los héroes pop, del Che a John Lennon, pasando por el subcomandante Marcos, acaban en una camiseta. Este efecto secundario no tiene que ver con la importancia de la aventura literaria (conviene insistir en que se trata de algo posterior a la escritura, fuera de todo cálculo por parte de la autora).
En relación con la película, creo que los niños del mundo entenderán que nada iguala a la imaginación que surje de un libro. Los primeros grandes lectores del tercer milenio verán confirmada su pasión (lo cual no impide que gocen la película tanto como han gozado coleccionando álbumes de estampas).
Escritor. Su novela más reciente es La casa pierde (Alfaguara,
1999). Además ha escrito los libros infantiles El profesor Ziper y la
fabulosa guitarra eléctrica y El té de tornillo del profesor Ziper,
editados por Alfaguara Infantil.
Encontrado en: http://www.etcetera.com.mx/pag72ne14.asp