Ensayo - literatura comparada
Efectos personales

 

 

Juan Villoro (México, 1956) ha sido profesor en la UNAM y en Yale, director del suplemento cultural La Jornada Semanal y traductor de alemán. Es autor de las novelas El disparo de Aragón y Materia dispuesta, de los relatos La casa pierde y del libro infantil El profesor Ziper y la fabulosa guitarra eléctrica, entre otros títulos.

TÍTULO: Efectos personales
AUTOR: Juan Villoro
EDITORIAL: Anagrama
PÁGINAS: 249 páginas
PRECIO: 2.900 pesetas
CALIFICACIÓN: Notable
CRÍTICA: Carles BARBA

El buen ensayista literario tiene siempre algo de propagandista de los escritores que glosa. Infunde al lector la comezón de leerlos, el apremio de releerlos con más detenimiento y mejor provecho. El mexicano Juan Villoro, en su primer libro en este género, se revela sin duda como un contagiador nato de los placeres de la lectura, y a través de los trece autores que explora, invita cómplicemente a un disfrute seguro de sus calidades expresivas. Tómese por ejemplo el ensayo que dedica a Thomas Bernhard: en lengua castellana no se ha escrito sobre el autor de Sí nada tan penetrante, tan sutil y tan ameno (ni siquiera los bernhardianos Félix de Azúa y Javier Marías han hilado tan fino). Villoro es igualmente lúcido en sus acercamientos a figuras de su propia área hispanoamericana, y hay que agradecerle que haya orillado a los más obvios (Paz, Cortázar, Carpentier) para entrar en otros sin duda más excéntricos (Artl, Monterroso, Pitol o Rossi). Muy interesante en este sentido es la defensa que se hace de El arte de la fuga de Pitol, libro que mezcla brillantemente viajes, lecturas y autobiografía, y que Villoro destaca como uno de los títulos señeros de los últimos años. En sus calas a autores europeos y norteamericanos, Villoro logra asimismo eludir los tópicos más manidos, y ensayar nuevas visiones, relampagueantes fogonazos sobre tal o cual aspecto de sus obras. Así, Nabokov, Stevenson, Schnitzler, Calvino o Burroughs son leídos con una atención acechante y, en el comentario de sus títulos, Villoro pone en juego con lúdico instinto una caudalosa crítica comparada, contrastando literaturas, sorprendiendo afinidades y acotando con borgiana precisión el rosario de temas que desgrana cada uno de estos creadores. Sin querer restarles originalidad, hay que decir que en los textos de Efectos personales Borges está omnipresente, respira por todos sus poros. Y en Dinosaurios e iguanas se aborda un asunto muy caro al autor de El Aleph, el peligro que tienen siempre encima los escritores latinoamericanos de ser juzgados por su tipismo. En Efectos personales precisamente Villoro se sacude estas simplificaciones localistas, y rastrea más bien los cruces continuos entre culturas y épocas: observa por ejemplo cómo lo español -y concretamente lo goyesco- inspira a Fuentes, o cómo lo mexicano deja indeleble huella en Rossi, en Burroughs, en el Valle de Tirano Banderas e incluso en el Nabokov de Lolita.


ARGUMENTO:Desmenuzando pasiones letradas

En su texto sobre Stevenson, en fin, Villoro reflexiona sobre las irrepetibles lecturas de adolescencia y, acogiéndose a Chesterton, constata la imposibilidad de recuperar aquellas emociones primarias. Por lo que respecta a sus interpretaciones de autores latinoamericanos, vale la pena detenerse en la que aborda a Roberto Artl y su El juguete rabioso. El lector podrá comparar estos puntos de vista con los de Piglia en sus distingos entre Borges y Artl.

Encontrado en: http://www.queleer.navegalia.com/queleer/report/2001/01dc11p1.shtml