Juan Villoro. Palmeras de la brisa rápida. Alfaguara, México, 2000

211 páginas

 

País interior

La crónica de viaje acaso atraviesa la imaginación como un recuento épico de escenas grandilocuentes; la gran búsqueda con tintes heroicos. Juan Villoro renuncia desde el principio a las peripecias del camino y a ponerse el gorro y los pantalones knickerbockers que ya algún explorador inglés había portado en su travesía por Yucatán. Hay algo patético en los malestares de pasajero aeronáutico y en el constante asedio por parte del más terrible monstruo de la mitología yucateca: el vendedor de hamacas. El autor se resigna; hace su pequeño manifiesto para no atosigar al que lee con detalles acerca del planchado de sus camisas, y prosigue. A cambio, nos entrega una combinación de datos históricos, anécdotas locales, postales que rayan en lo lírico y una historia familiar. En suma, un diario de viaje entrañable. Recorrido por un país extraño en el seno de nuestro país, y por un territorio interior que reclama una reconquista paralela a la que llevó a cabo Francisco de Montejo.

Quedan para futuros viajantes una legión de acentos de color local; un glosario de bolsillo para interpretar la jerga yucateca; una recomendación para no visitar la península en medio del calor de mayo; una mirada hacia el Yucatán que el turista estadounidense promedio jamás admira. Entre las anécdotas personales se filtran algunas historias notables, como la del ajedrecista Carlos Torre, un local que puso en jaque a Capablanca y venció a Dupré en el torneo de Moscú, en 1925, y que, finalmente, "perdió el don" de forma inexplicable.

 

Encontrado en: http://www.publi.com/news/2000/0409/a15.htm