Papel Literario de El Nacional (Caracas), 31 de enero de 1991, p. 7.
Gregory Zambrano: Un poeta descubierto en Víspera de la ceniza
Por: Iván Padilla Bravo
Instancia para brindar un salto a lo excesivamente plano e intrascendente. Liturgia de versos previos al luto cuaresmal, pero sin dejarse atrapar por la trampa religiosa ni el chantaje del perdón. Vigilia silente en la que la reflexión se vuelve canto, plegaria o vocación vital por hacer bello lo que pudo perecer por desapercibido. Víspera de Ceniza, asoma a la ventana poética una mañana de sol tempranero, con la palabra dispuesta y precisa, como herencia genética o unción social.
Gregory Zambrano, (Mérida, 1963) poeta y no porque ahora se conozcan sus primeros versos, entra al canto no con pocos antecedentes de haber desafiado la palabra indómita en variadas ocasiones. Ese ha sido su norte, por el que termina justificada su profesión y todas sus búsquedas, que le han llevado a ser co-responsable en la dirección de la página cultural Vértice, en el periódico Frontera a levantar —como miembro fundador—el taller literario Mucuglifo, que funciona en la misma ciudad de Mérida.
Que al irrumpir en el espacio estético de la voz, editando expectativas para quienes sin sectarismos son capaces de observar que aún no se cerraron las puertas para la poesía, Gregory nos demuestra que es individuo no sólo de ganas sino también de actos, es algo que únicamente podría sorprender a quienes no conocen la trayectoria de desprendimiento, de observancia artística y de creación permanente de este poeta que ahora nos acompaña con su Víspera de Ceniza.
Víspera de Ceniza es algo así como un largo poema subdividido en momentos que nos aproximan a una vida de compromisos, tanto interior como exterior al mismo acto poético.
Alimentado de lo cotidiano pero sin llegar a hacer ofertas de corte conversacional, la poesía de Gregory Zambrano es capaz de estremecer porque parece hecha para hablar sin interferencias y exclusivamente a los adentros. Es el verso que asume la denuncia y no es indiferente a su entorno, pero que no vocinglea ni arenga en nombre de frases pre-hechas, que es como suele ocurrir con la poesía testimonial o tendenciosa.
En “Límites”, queda evidenciado lo que apunto: “Existe un país/ donde amar significa más/ que un verbo una certeza/ sabe que muy lejos/ yacen las utopías/ Ese país ha roto las ataduras/ ese país habita mi corazón”. O también en Patria 1989, —de no ser por el título del poema— no habría forma inmediata para recuperar alusiones: “Corre un hilo finísimo/ garganta abajo/ cada centímetro duele/ se hace largo/ cada migaja se entinta/ rojo sangre/ Púrpura atemporal/ espina dorsal de mi patria/ ¿cuántas lágrimas/ llenarán el vacío/ que dejó tu corazón?/ Ahora sabes que habrá/ un febrero aciago/ punzando en la memoria”.
La recopilación de veintiocho poemas en Víspera de Ceniza, hace del poeta Gregory Zambrano un hombre evidenciado en su vocación creadora y en el difícil arte de llevar lo cotidiano a trascendente y la denuncia a esperanza.